Cine y series

Con City

Harish Durairaj

2026



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Un puñado de timadores de poca monta se ve forzado a regresar al engaño cuando el niño que cuidan es secuestrado. Harish Durairaj, en su primer largometraje, construye alrededor de esta premisa un relato que oscila entre la comedia de enredos y el thriller de robos, con un ritmo que tropieza en sus propios pies. La cinta, disponible en Netflix, presenta una cuadrilla de estafadores que han montado una familia ficticia para ocultarse del pasado y el rapto del pequeño Jeeva desencadena una última gran operación que pone a prueba sus habilidades y su lealtad. Durairaj, junto a sus guionistas Sudhir Muthu y Gokul Sukumaran, intenta tejer una historia de múltiples hilos temporales, saltando entre el 2010 y el 2017, para mostrar los orígenes de cada personaje y cómo sus caminos se cruzaron. Esta estructura, que pretende ser ingeniosa, a menudo resulta en una narrativa que se siente más recargada que afinada, donde la necesidad de explicar cada movimiento resta fluidez al conjunto. La película se presenta como un juego de ingenio, pero la sensación persistente es que el director confunde complejidad con acumulación de incidentes y el resultado es un artefacto que se esfuerza por parecer más listo de lo que realmente es.

Los orígenes de cada timador ocupan la primera parte, con viñetas que presentan a Saravanan, un empleado de la oficina de electricidad con deudas, que descubre un método para desviar fondos usando un truco con una bola metálica en una impresora. Mithra, una joven embarazada y sin hogar, replica una estafa de la que fue víctima para sobrevivir. Jackie y su madre Janaki urden pequeños engaños para costear una operación médica. Cada uno tiene una razón de peso para cruzar la línea de la legalidad, pero el guion apenas ahonda en la transformación de personas corrientes a delincuentes habituales, dejando la evolución de sus personajes en una mera anécdota. La supuesta necesidad económica, presentada como el motor de sus acciones, se convierte en un cliché que la película elude. La ligereza con la que abrazan el crimen resta credibilidad a sus conflictos internos. En lugar de un estudio de la desesperación, 'Con City' ofrece una sucesión de artimañas que funcionan como un escaparate de trucos, donde la moralidad de los personajes se doblega con una facilidad que resulta poco convincente. El filme prefiere el entretenimiento superficial a la exploración de las grietas de sus protagonistas y esa elección lastra cualquier posibilidad de conectar con ellos más allá de la simpatía que generan sus intérpretes.

Cuando la trama se centra en el secuestro y la carrera para recuperar al niño, la película encuentra su verdadero engranaje, pero también evidencia sus debilidades estructurales. La segunda mitad se convierte en un largo plan de rescate que exige una suspensión de la incredulidad constante, donde cada obstáculo se supera con un recurso tan ingenioso como increíblemente oportuno. La habilidad de los personajes para engañar a todo el mundo, desde policías hasta periodistas, se vuelve tan sistemática que elimina cualquier tensión genuina, transformando la audacia en rutina. Las artimañas, que en el primer acto tenían un cierto encanto por su sencillez, se vuelven predecibles y mecánicas y la película se complace en explicar cada paso de un plan que el espectador ya ha adivinado. Esta sobreexplicación, lejos de generar admiración por la inteligencia de los protagonistas, subraya la fragilidad del guion, que necesita constantemente recordarnos que lo que estamos viendo es ingenioso. El ritmo se resiente con escenas que se alargan innecesariamente, como la distracción de un periodista para publicar una noticia falsa, que consumen un tiempo valioso sin aportar un desarrollo significativo a la trama principal. La sensación es que la película se alarga para alcanzar una duración estándar y ese lastre convierte el tramo final en una prueba de paciencia para el público.

Arjun Das, Anna Ben, Yogi Babu y Vadivukkarasi encabezan el reparto y sostienen el peso de una escritura irregular, logrando que personajes poco definidos resulten simpáticos y llevaderos. Arjun Das se aleja de sus papeles más intensos para ofrecer una versión más apagada y cálida de Saravanan, aunque el guion le escatima los matices necesarios para que su evolución resulte creíble. Anna Ben, por su parte, queda relegada a un segundo plano, con un personaje que apenas tiene espacio para brillar más allá de su función en la trama. La verdadera fuerza cómica reside en el dúo formado por Yogi Babu y Vadivukkarasi, cuya relación maternal y pícaramente ladina proporciona los momentos más auténticos y divertidos de la función. Su química es tan efectiva que cualquier escena en la que aparecen eleva el tono general, pero incluso su carisma se ve mermado por la repetición de sus dinámicas y la falta de un desarrollo que vaya más allá de la anécdota. El resto del elenco cumple con sus funciones, aunque personajes como el de VTV Ganesh sirven más como alivios cómicos estereotipados que como piezas fundamentales del entramado. La dirección de Durairaj, en su ópera prima, muestra una voluntad de ir más allá del molde comercial, pero su inexperiencia se nota en la gestión de los tiempos y en la incapacidad para mantener un tono consistente, oscilando entre la comedia ligera, el drama familiar y el thriller sin terminar de asentarse en ninguno.

La banda sonora de Sean Roldan se erige como uno de los elementos más positivos, aportando energía y cohesión a las escenas, aunque a veces se usa como un pegamento para sostener un montaje que cojea. La fotografía de Aravind Viswanathan resulta funcional y cumple con su cometido de narrar la historia, sin alardes visuales que distraigan o que aporten una personalidad definida a la cinta. El diseño de producción y el vestuario logran evocar las dos épocas que maneja la película, aunque algún desliz temporal, como la mención a una película anterior a su estreno, rompe la ilusión de verosimilitud que el filme intenta construir. En conjunto, 'Con City' es un producto que se consume con agrado, gracias al esfuerzo de su reparto, pero que se desvanece de la memoria con la misma rapidez con la que llegó. La película se conforma con ser un pasatiempo entretenido, sin aspiraciones de trascendencia y el espectador que se acerque a ella con esa mentalidad encontrará un rato agradable. Sin embargo, el deseo de ser vista como un rompecabezas inteligente la condena a la comparación con otras obras del género y en esa comparación, sus carencias narrativas y su ritmo desigual la dejan en una posición modesta.

Crítica elaborada por Andrés Gómez

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