Review

Told Slant - What's Up

Told Slant

2026

8.3


Por -

La trayectoria de Told Slant ha sido siempre un ejercicio de desnudez emocional bajo el disfraz de canciones que parecen habitaciones vacías. Con 'What's Up', Felix Walworth cierra un paréntesis de seis años y entrega su cuarta obra, una colección de piezas que nacen de la observación de un entorno que se desvanece y de la constatación de que uno mismo también se ha transformado en ese proceso. La motivación principal del trabajo surge de la pérdida de los puntos de referencia físicos y culturales que definieron su juventud, un duelo por los espacios que ya no existen y por las personas que ya no están, como la amistad fallecida que atraviesa la canción homónima o la ausencia de su gata en 'Marcie Come Home'. Walworth ha construido este nuevo capítulo desde la colaboración estrecha con un grupo de músicos afines, alejándose de la soledad de sus primeros trabajos para abrazar una creación compartida que imprime un carácter distinto a cada surco. La grabación en una cinta de ocho pistas, con la intención de capturar la esencia de la primera toma, confiere al conjunto una textura que rehúye el artificio y se agarra a la inmediatez del momento, un reflejo de la urgencia que impregna sus versos.

La ciudad se convierte en un personaje más, un escenario que se desdibuja entre la nostalgia y la denuncia, como se percibe en la tensión que atraviesa 'Manhattan' y 'Draw Blood'. Walworth observa la transformación de su hogar en un espacio hostil para la creación, un lugar donde la especulación y el comercio han borrado los rincones que antes albergaban la vida subterránea y la experimentación artística. Esta sensación de despojo se enreda con la experiencia personal, con el recuerdo de un padre que también habitó ese mundo y con la conciencia de que los sueños de toda una generación han sido aplastados por una maquinaria implacable. La escritura de Walworth se mueve entre la rabia contenida y la melancolía, con una capacidad para destilar imágenes potentes que hablan de la lucha por mantener la identidad en un entorno que exige sumisión, como cuando declara que la ciudad es un "casino" o una "fosa común". La crudeza de su mirada no elude la contradicción, admitiendo una fascinación enfermiza por ese mismo juego cruel que le ofrece la gloria a cambio de una parte de su alma.

El álbum se articula como un viaje que transita desde la fragilidad inicial hasta una catarsis casi ritual, con paradas en la introspección más descarnada y en la furia abierta. La pieza que da nombre al trabajo, una brevísima instantánea, captura el momento posterior a una pérdida irreparable, con una imagen diáfana: "I texted her just this morning / I texted her just to say what's up". Este instante de dolor puro da paso a una meditación extensa en 'Rain of God', una súplica hipnótica que busca la redención en la repetición y en la invocación de lo divino. La sucesión de temas no busca un consuelo fácil, más bien todo lo contrario, ya que explora las distintas facetas de la desesperación, desde la quietud resignada de 'Sailor' hasta el estallido de 'I Am a Singer', donde el protagonista se retrata como un ser egoísta incapaz de amar de verdad. La colaboración de sus compañeros, especialmente en los arreglos vocales y en la incorporación de texturas como el saxofón, añade capas de complejidad a un sonido que, en esencia, se sostiene sobre la base rítmica y la voz peculiar de su creador. La decisión de grabar en directo y con limitaciones técnicas subraya la intención de mostrar las aristas de las composiciones sin pulirlas en exceso.

En ciertos momentos, la crudeza se torna en un arma arrojadiza, apareciendo incluso el deseo de herir al sistema, manifestándose en la imagen de disparar al cielo. La rabia se mezcla con la impotencia de quien se siente atrapado en un bucle de supervivencia, aunque no renuncia a la búsqueda de una victoria personal. Esta ambivalencia define el carácter del trabajo, que no se conforma con ser un simple lamento, ya que también escarba en la propia responsabilidad del artista en este juego, como se evidencia en las dudas sobre la autenticidad de su entrega afectiva. La canción que cierra el álbum, 'Hold You Down', prolonga la sensación de incertidumbre, con una ambigüedad en las relaciones que impide cualquier cierre definitivo, y donde la imagen de sostener a alguien para luego soltarlo se convierte en una metáfora de la condición humana. El tratamiento de la voz, a veces susurrante y otras veces más firme, se adapta a la naturaleza de cada relato, mientras que los arreglos de cuerdas y los sintetizadores crean atmósferas que van del folk minimalista a la experimentación electrónica más etérea.

La mirada de Walworth sobre su oficio se revela en toda su complejidad, especialmente en 'I Am a Singer', un corte que desnuda la megalomanía y el ego que pueden corroer a quien se dedica a la expresión artística. La autoconciencia de sus propias contradicciones, de la incapacidad para amar plenamente o de la tendencia a priorizar el propio proyecto por encima de todo, añade una capa de honestidad incómoda a la propuesta. La presencia de temas como la pérdida de una mascota en 'Marcie Come Home' o la intimidad de una vida doméstica en un piso pequeño en 'Three Anchovies' sirven como contrapunto a las grandes reflexiones sobre la ciudad y la muerte, creando un equilibrio entre lo microscópico y lo universal. La elección de no editar las canciones hasta la perfección, de dejar que los errores y las imperfecciones formen parte del resultado final, refuerza la sensación de que lo que importa es la transmisión de una verdad emocional, por cruda que sea. Este enfoque conecta con una tradición de artistas que priorizan la espontaneidad sobre la técnica pulcra, evitando caer en la trampa de la producción limpia que a menudo desnaturaliza la esencia de la composición.

El resultado es una obra que se siente como un diario abierto, donde cada entrada es un intento de fijar un instante de lucidez o de dolor, sin la pretensión de ofrecer un relato unificado. La estructura del álbum, con sus cambios de ritmo y de intensidad, guía al oyente a través de un paisaje emocional accidentado, donde la belleza y la fealdad conviven sin solución de continuidad, desde la fragilidad de 'Real Love' hasta la furia de 'Draw Blood'. La influencia de una sensibilidad cinematográfica, palpable en la capacidad para describir escenas con pocos trazos, otorga a las letras un poder evocador que trasciende lo meramente musical. Al igual que ciertos autores de la canción de autor norteamericana que convirtieron la observación de lo cotidiano en una forma de poesía, Walworth encuentra en lo doméstico y lo urbano el material para construir un discurso sobre la fragilidad de la existencia y la resistencia ante la adversidad. La colaboración con sus músicos no solo amplía el espectro sonoro, sino que también actúa como un ancla que impide que el proyecto se despeñe en el abismo de la autoindulgencia, recordando constantemente que la creación es, ante todo, un acto de comunión.

Conclusión

Frente a la pérdida de referentes físicos y afectivos, Told Slant construye en 'What's Up' un relato coral sobre la supervivencia artística en un entorno que devora sus propios ideales.

8.3

Álbum

Told Slant - What's Up

Artista

Told Slant

Año

2026

Discográfica

Mtn. Laurel Recording Co.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.