16 Underground han levantado en cuatro años de trayectoria un proyecto que no parece dispuesto a asentarse en un solo sitio. Este cuarteto arrancó en Los Ángeles en 2022, con Hannah Campbell como voz, Andres Sanchez a cargo de la guitarra, Edward Barraza responsable del bajo y los teclados, y Christian Ramos tras la batería. Su punto de partida era ensayar sin prisa hasta dar con la mezcla justa. ‘Drifting Deeper’, su primer EP, salió en 2024 y dejaba claro ese propósito al unir el pulso etéreo del trip hop noventero con el ambiente del dream pop que marcó sus inicios. Ese pasado en el punk y el hardcore, común a casi todos los miembros, explica que busquen un término medio entre la fuerza y las zonas más envolventes. Con aquel primer trabajo buscaban algo sencillo a la vez que ambicioso: dar salida a sonidos e ideas que habían quedado en el cajón de proyectos previos. Ahora ese mismo impulso sigue vivo y se muestra más afinado, algo que deben a las muchas horas pasadas en el estudio y ante el público.
Una inquietud se repite a lo largo de toda su discografía: hallar un sitio propio que les sirva cómo seña de identidad y a la vez de lugar donde crear. En el debut esa búsqueda va ensanchándose hacia fuera. ‘Chasing a Comfort’ va tras un sosiego que siempre se queda un paso más allá, ‘Can You Hear Me?’ reclama un oyente entre el barullo y ‘I Want to Know’ se afana en entender el entorno para aclarar las dudas de cada día. Según Andy Sanchez, muchas de esas letras brotan de sentirse a la deriva y de asumir que la vida ofrece pocas certezas, de modo que cada día hay que salir adelante como se pueda. A ese desconcierto se suma el anhelo que aporta la voz de Hannah Campbell, más inclinada a sugerir lo que siente que a explicarlo con literalidad. Entre tanta desorientación y anhelo, la pertenencia acaba volviendo a sus canciones una y otra vez, incluso en los momentos en que el sonido se abstrae más.
‘Without a Trace’ salió el 14 de agosto de 2026 en Sunday Drive Records y traslada esa búsqueda a un terreno más exigente: separar lo genuino de lo fingido. ‘Glimpse of You’ lo plantea desde el arranque, al abrir el EP con el verso "What's real?". Con Max Epstein a los mandos de la producción, el EP gana en minuciosidad: por primera vez las baterías acústicas y las electrónicas suenan juntas, y los bajos adoptan un timbre casi sintético. Esa mezcla borra la frontera entre lo tocado y lo programado y da más cuerpo a la atmósfera sin volverla borrosa. Compuesta antes que las demás y a modo de pieza aparte, la canción que da título al EP acabó siendo el eje sobre el que se armó todo el conjunto. Christian Ramos puso la primera idea de ‘Fate’, el tema más bailable y electrónico del EP, y los demás la fueron moldeando. ‘Angel (On the Run)’ reutiliza un sample que la banda ya había empleado en ‘Drifting Deeper’, de modo que el disco se abre a terreno nuevo sin soltar su pasado. Por su parte,‘Mystify’ pone el broche con un tono hipnótico, similar a atravesar un banco de niebla de lo más espeso.
La variedad del EP tiene mucho que ver con el modo en que componen. Una sesión en común, una idea que alguien trae al estudio o una jam previa bastan para que arranque un tema, dentro de un proceso libre y cambiante. Esa flexibilidad les favorece, puesto que la propuesta de cualquiera queda en manos de los demás para que la lleven donde quieran. Como los cuatro viven repartidos por Los Ángeles, buena parte de las ideas se intercambian por internet en forma de demos antes de llegar al local, y esa dinámica recuerda al deseo de conexión de ‘Can You Hear Me?’: cada demo enviada espera que alguien al otro lado la escuche y la desarrolle. Ese vaivén de demos les deja espacio para improvisar, algo que el grupo aprovecha bien. Al fichar por un sello, el grupo pasó a trabajar con fechas de entrega y recortó actuaciones para ganar horas de estudio. El EP resultante suena más cuidado: unas ideas espontáneas con tiempo para madurar producen una música con personalidad que esquiva la repetición.
Los Ángeles influye en 16 Underground de una forma sigilosa. Su música recoge el pulso de formaciones que pasaron por la ciudad y ya no están en activo, en la línea de nombres como Mazzy Star o Autolux, y lo mezcla con músicas de procedencias muy variadas de las que el cuarteto toma lo que le estimula. Esa apertura encaja con una escena abierta y dispersa, igual que los propios miembros, que viven cada uno en una zona distinta. En las letras, el lugar aparece como un vaivén entre lo cercano y lo remoto, con un fondo más oscuro y un gusto por la melodía pop. ‘Without a Trace’ lleva ese contraste al terreno de los estados de ánimo: escritas en pleno invierno, sus letras retratan sensaciones cambiantes en vez de narrar episodios concretos. Así, cada canción resulta a la vez próxima y enigmática, como una estancia que cada oyente recorre a su manera.
La propuesta de 16 Underground se juega también en el escenario. Con medios limitados, los cuatro intentan que buena parte de la riqueza electrónica y de las capas de producción de sus grabaciones llegue también al escenario. El montaje lo diseña Barraza con un sampler y mucho cuidado, de manera que el sonido se reparte entre los altavoces y el espacio se percibe más amplio. Ya sobre las tablas, las canciones cobran una energía distinta. Hay ocasiones en que el estudio ofrece más de lo que cabe en un concierto, así que cada actuación pide una solución distinta. Ese desajuste entre estudio y escenario acaba alimentando la evolución del grupo. Al ser parte de su rutina, la experimentación mantiene en movimiento una discografía que avanza fiel a la idea con la que arrancó el proyecto.
Mirando adelante, el grupo quiere seguir buscando maneras nuevas de moldear el sonido. Hannah Campbell señala que en su música aún resuenan Frou Frou, Massive Attack, Garbage e Ivy. El grupo admite el parentesco de algunas canciones con el trip hop, pero prefiere moverse libre de etiquetas y cubrir un abanico amplio de sonidos que llegue a oyentes diversos. El grupo reelabora con recursos propios los ecos de los noventa y de los primeros dos mil que alimentan su nostalgia, hasta darles otra dirección. Lo que da carácter al proyecto es la mezcla de lo ya familiar con la exploración de terrenos nuevos, y todavía le queda bastante recorrido. Las próximas canciones de 16 Underground seguirán naciendo de la experimentación y del trabajo colectivo, y ‘Without a Trace’ deja claro que el impulso de partida se mantiene vivo.
