Conociendo a

gash



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Logan Nyberg volvió a su Eau Claire natal después de pasar una breve temporada en California y convirtió ese regreso en el punto de partida de gash, un proyecto de noise rock y samples caseros que comenzó como una colección de ideas sueltas. Las primeras maquetas aparecían en Google Drive sin un propósito concreto, hasta que Mitchell Smuhl y Eric Simmons se incorporaron a la guitarra y la batería. La actividad de la ciudad, marcada por conciertos organizados en sótanos, terminó de dar forma al grupo, que con el tiempo incorporó a Breckelle Bathke y Ricky Christensen. Bathke precisamente tuvo noticias de gash en una de esas reuniones musicales espontáneas y empezó colaborando con el grupo desde el apartado visual, encargándose de portadas y carteles, antes de incorporarse a la formación años después. Ese recorrido ayuda a entender una manera de trabajar basada en la cercanía y en la participación de las personas que rodean al proyecto. La banda creció dentro del mismo entorno que alimentaba sus conciertos y acabó convirtiendo esa red de amistades y colaboraciones en una parte esencial de su forma de crear.

Su debut, 'at least you know what you're laughing at', recientemente publicado por Angel Tapes, conserva ese origen colectivo, aunque las canciones nacieron siguiendo un método bastante particular. Primero fueron composiciones digitales que después pasaron de una persona a otra hasta encontrar una forma que pudiera llevarse al directo. El resultado reúne samples granulados, percusiones crudas y guitarras y bajos mucho más presentes, con una producción que conserva cierta aspereza incluso cuando el conjunto gana claridad. Esa evolución se aprecia especialmente en canciones como 'Holiday Time', donde el bajo y las guitarras sostienen una melodía inmediata, o 'Data master', que lleva sus recursos electroacústicos hacia una estructura más abierta. El álbum apenas supera la duración de un EP, pero concentra una cantidad considerable de ideas. Temas breves como 'Eyelids' o 'Alykwyla' encuentran precisamente su fuerza en esa capacidad para decir mucho en poco tiempo.

Las letras contribuyen a que esa concisión tenga peso. El disco aborda el dolor a través de imágenes muy concretas que permiten que la rabia esté presente sin ocuparlo todo. En 'good and bad', una casa vacía que huele a féretro convive con la sensación de estar siendo vigilado, mientras 'Data master' convierte la muerte y el regreso a la vida en una escena extraña y casi burocrática. 'Holiday Time' recurre a figuras que supuran y coágulos que permanecen, mientras 'Risking heaven' lleva la idea del karma y reencarnación a un paseo nocturno en bicicleta. Las canciones mantienen así una escritura incómoda y directa que encuentra buena parte de su fuerza en las imágenes que deja abiertas, sin necesidad de explicarlas por completo.

Ese carácter también está presente en el sonido. Los samples conservan el tono imprevisible de su fuente de origen y las baterías mantienen una crudeza cercana al directo, mientras las guitarras y el bajo ocupan un espacio mucho más definido que en las primeras grabaciones. Hay guitarras angulares y una cadencia relajada propia del slacker rock, junto a desvíos electroacústicos y pasajes de noise rock. Las referencias a Royal Trux y The Microphones ayudan a situar esa combinación, aunque gash la lleva a su propio contexto. La producción, realizada por la propia banda, conserva las imperfecciones que forman parte de su sonido y, al mismo tiempo, permite que las composiciones se escuchen con mayor claridad. El disco modifica la manera de presentar sus ideas sin eliminar las asperezas que ya las hacían reconocibles.

La historia de gash también explica por qué esa evolución funciona mejor como un proceso colectivo. Nyberg participa directamente en cada parte del proyecto, desde las grabaciones y las mezclas hasta el diseño y los vídeos, porque considera importante acompañar cada pieza desde el principio hasta el final. Esa implicación convive con otra idea fundamental para el grupo: el ego debe quedar en segundo plano cuando se trata de hacer que las canciones funcionen. La incorporación de Bathke ofrece un ejemplo concreto. Después de años grabando voces de manera discreta, encontró en sus compañeros el apoyo necesario para descubrir cómo podía aportar sus propias partes y ganar confianza. Su llegada no consistió simplemente en añadir otra voz a la formación. También amplió las posibilidades de un grupo acostumbrado a desarrollar sus canciones entre personas que ya compartían una historia fuera de la música.

El propio método de composición terminó reflejando esa manera de trabajar. Las canciones de 'at least you know what you're laughing at' comenzaron en el ordenador antes de encontrar su forma definitiva con los instrumentos, un procedimiento que permitió incorporar las aportaciones de Bathke y desarrollar el disco de una manera distinta a la habitual dinámica de ensayar primero y componer después. Ahora gash quiere invertir ese recorrido y volver a construir las canciones directamente en el local y sobre el escenario. La decisión encaja con una banda que ha crecido a través de conciertos domésticos, giras autogestionadas y años de colaboración informal. También abre una nueva etapa para un grupo que empieza a trabajar dentro de una estructura discográfica más convencional después de firmar con Angel Tapes, aunque mantiene la intención de seguir controlando cada parte de su trabajo.

Esa evolución está estrechamente ligada a la relación de gash con Eau Claire. Justin Vernon los ha señalado como uno de los grandes exponentes de la ciudad y ha destacado su manera de hacer las cosas siguiendo sus propios criterios. Ese reconocimiento llega después de años de publicaciones esporádicas, conciertos organizados por ellos mismos y una actividad alejada de los calendarios habituales de promoción. Eaux Claires les permitió llevar esa forma de hacer música a un escenario de mayor alcance sin perder el ruido y la espontaneidad que caracterizan sus conciertos. El vínculo con su entorno sigue siendo importante, al igual que las imágenes de naturaleza y cambio que aparecen en las ideas que rodean al grupo. Para Bathke, esos espacios representan una forma de renovarse, una idea que también encaja con la transformación constante de gash.

El siguiente paso parte, por tanto, de un cambio que puede parecer sencillo, pero que resulta importante para su manera de trabajar: dejar atrás el método digital que dio forma a este primer álbum y volver a construir las canciones entre los cinco. La decisión devuelve el proceso al lugar en el que gash empezó a crecer, entre amigos, ensayos y conciertos compartidos, aunque ahora cada integrante llega con una experiencia acumulada que amplía lo que pueden hacer juntos. 'at least you know what you're laughing at' queda así como el retrato de un momento intermedio, cuando las ideas de Nyberg dejaron de ser simples maquetas y encontraron una forma colectiva. Lo que venga después partirá de ese punto, pero con la intención de descubrir qué puede ocurrir cuando las canciones nazcan directamente de la interacción entre los cinco miembros de la banda.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.