Conociendo a

Holidays in United States



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Una nota de voz grabada entre risas y alcohol sirvió para bautizar una canción entera, un detalle que dice bastante sobre cómo trabajan nuestros protagonistas. En lugar de sentarse a definir un concepto, un sonido o un mensaje, Holidays in United States recogen lo que aparece por accidente y lo incorporan tal cual: un nombre ridículo para un archivo, una frase improvisada sobre un acorde, una broma privada que acaba siendo un título. Ese proceder tiene una lectura más amplia, porque vivimos rodeados de estímulos que exigimos ordenar y clasificar antes de darles valor. Ellos hacen justo lo contrario, dejan que el material desordenado hable por sí solo. El grupo nació en 2024 como trío y ha crecido hasta convertirse en un quinteto donde conviven miembros de Aeiou, Superfan, Zachshots y Cash Only Tony's, una mezcla de procedencias que explica por qué su música se resiste a encajar en un molde cerrado. La incorporación de Annika Haakonsen como vocalista transformó por completo su método de trabajo: lo que antes se atascaba en la asignación de voces y la escritura de letras, empezó a fluir con una facilidad casi sospechosa, hasta el punto de que la banda acumuló material suficiente para un álbum sin haberlo planeado. De ahí solo han hecho más que alcanzar cotas cada vez mayores, como su reciente nuevo LP 'How to Count to Five', publicado ni más ni menos que bajo NTS Recordings.

La historia del grupo arranca con Connor O'Doherty escribiendo canciones en el piso que compartía con Simon Rosenthal, quien se sentaba a tocar la batería electrónica para practicar sin molestar a los vecinos. Ambos descubrieron durante una mudanza que sus gustos musicales coincidían casi por completo. Esa complicidad inicial los llevó a fundar el proyecto junto a Garry Winston, un músico de San Diego que ya había publicado material electrónico e indie pop por su cuenta. Su primer EP homónimo, editado en julio de 2024, reunía siete temas y dejaba ver de inmediato una querencia por el emo de Midwest más áspero, más angular y más gritado, ese territorio que el grupo reivindica por encima de cualquier otro. Aquella primera entrega cayó bien entre sus compañeros de escena, y no tardaron en compartir cartel con formaciones como Superfan, cuyo bajista, Kali Flanagan, acabaría sumándose a la banda. Aquel primer disco contiene 'Time Breaks Down', la canción que escribieron los tres fundadores en su primera sesión conjunta y que sigue funcionando como carta de presentación en directo, un tema donde la urgencia y la melancolía se dan la mano sin que ninguna de las dos gane la partida.


Lo interesante de Holidays in United States es cómo han sabido construirse un lugar propio dentro de un género que tiende a repetirse. Su segundo EP, 'This Is My Second Rodeo', respondía a una intención deliberada de sonar como ciertas bandas de referencia, un objetivo que, visto con distancia, ellos mismos reconocen que quedó a medio camino. Ese afán por encajar en un patrón ajeno es precisamente lo que abandonaron en su siguiente etapa. Cuando Annika se sumó al grupo, primero como colaboradora en un par de instrumentales y luego como miembro de pleno derecho, el proceso creativo se despojó de toda rigidez. En lugar de preguntarse adónde querían llegar, los miembros de la banda se limitaron a acompañar el impulso de cada canción. De ahí surgieron temas como 'Girl Problems', construido a partir del nombre de una nota de voz y convertido en una reflexión sobre el amor propio dentro del desastre, y 'sybau', una pieza lánguida y melódica que Garry considera poco representativa del emo convencional y que, sin embargo, define mejor que ninguna otra el carácter esquivo del grupo.

Esa falta de planificación tiene una consecuencia directa en el resultado final: el álbum se aleja de los tics más reconocibles del emo de Midwest sin renunciar a pertenecer a él. Connor siempre lo explica señalando que los grupos que de verdad le importan, desde The Brave Little Abacus hasta American Football, suenan completamente distintos entre sí y aun así comparten un mismo territorio. La lección que extrae de esa observación es sencilla: una canción puede sostenerse sin necesidad de cumplir con los requisitos de manual, sin giros de guitarra característicos ni estructuras previsibles. A todo esto Garry añade que en este trabajo se limitan a tocar con las afinaciones habituales del género, dejando que sus tendencias personales se mezclen con las de Connor y produzcan algo que, aun siendo reconocible, suena a ellos y solamente a ellos. Esa honestidad sin aspavientos les ha permitido mantener intacta su ética de hacer las cosas por su cuenta: todo se graba y se mezcla en casa, Simon firma el arte de portada y Mark, de Heartfelt Records, sigue ocupándose de la infraestructura del grupo.

El álbum también está lleno de guiños a los amigos y a la escena que los rodea, desde 'Topics for Discussion' hasta 'Christopher Jazz', un título que combina el nombre de un conocido con el de la banda Cap'n Jazz y que Garry considera el mejor de todos. Estas referencias funcionan como pequeñas marcas de pertenencia, pero la banda insiste en que sus amistades musicales apenas influyen en su sonido. Lo que sí les motiva es ver cómo grupos cercanos como ideasforconversations empiezan a recibir atención y a tocar en salas cada vez más grandes, porque eso confirma que existe un público para lo que ellos hacen. Ese respaldo mutuo es la base de una escena neoyorquina donde conviven el screamo, el powerviolence, el indie pop y el emo melódico sin que nadie se sienta fuera de lugar. Con Annika en la formación, además, se abrieron posibilidades creativas que antes resultaban impensables: Connor admite que nunca habría dado con las melodías ni con las letras que ella canta, y ese contraste de sensibilidades ha enriquecido el resultado hasta extremos que ninguno había previsto.

La gira de presentación de 'How to Count to Five' los ha llevado a tocar con Algernon Cadwallader y a recorrer varias ciudades, pero el grupo sigue operando con la misma estructura artesanal de siempre. Que NTS Recordings los haya incluido en una lista de reproducción junto a Turnstile supone un espaldarazo notable para unos músicos que se reivindican punk, aunque para ellos la palabra que de verdad importa sea independencia. Cada paso que dan sigue pasando por sus propias manos, desde la grabación hasta la reserva de conciertos. Esa continuidad les permite conservar el control absoluto sobre lo que publican. El resultado es un álbum que se escucha en poco más de media hora, sin relleno, con la duración justa que Garry considera adecuada para cualquier trabajo de este tipo. Frente a un género que con frecuencia se mira en el espejo de sí mismo, Holidays in United States han sabido conservar un aire propio sin dejar de pertenecer a él, lo cual constituye un logro considerable.

Ese equilibrio entre pertenencia y singularidad es, quizá, lo que mejor define su carrera hasta ahora. Han pasado de ser un trío que ensayaba en un apartamento a convertirse en una banda que en poco más de dos año ha publicado dos EPs, un split compartido y dos LPs de estudio, todo ello sin renunciar a la cercanía con sus amigos ni a la libertad de escribir lo que les apetece cuando les apetece. El origen de 'How to Count to Five' ilustra bien su manera de trabajar: unas sesiones semanales en las que cada canción nueva empujaba a la siguiente, sin un plan previo que las ordenara. Esa manera de trabajar, aparentemente caótica, ha dado lugar a un conjunto de canciones que se sostienen por sí mismas y que reflejan una evolución lógica dentro de su trayectoria. Lo que viene después dependerá de hacia dónde les lleve la siguiente nota de voz, porque su método consiste, precisamente, en dejar que las cosas sucedan sin forzarlas.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.