Conociendo a

Attic Lights

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Glasgow siempre será una fábrica inagotable de grandes bandas pop, todas ellas con sus particularidades pero compartiendo la mayoría esa esencia de melodías radiantes cuyos máximos exponentes seguramente sean Belle and Sebastian. Nuestros protagonistas de hoy, Attic Lights, también saben muy bien cómo encontrar en todo momento la vía de escapatoria a través de la melodía, representando muy bien la combinación entre guitarras que parten del lado más power pop de Teenage Fanclub para acabar desembocando en ocasiones en un lado mucho más recogido.

Su historia comienza allá por 2005 cuando Kev Sherry y Colin McArdle, que iban a la misma universidad, se conocieron más bien por casualidad, juntando intereses musicales en común y dando vida a la formación gracias a la unión de Jamie Houston, Tim Davidson y Noel O’Donell posteriormente. Todo esto desembocó en un primer trabajo titulado Friday Night Lights, publicado en 2008, donde nos encontramos ante un grupo de chavales en los veintitantos que entienden la música de una forma de lo más ilusionada. En él, las canciones resultan adornadas con una bonita combinación de guitarras acústicas y eléctricas, logrando de este modo una ambivalencia con gran encanto. Seguramente en este primer álbum es donde el parecido con bandas del estilo a The Feelies sale más a relucir, sobre todo gracias a temas como ‘Bring You Down’.

Tras años donde las giras por Europa se sucedieron, del mismo modo que Jamie Houston abandonó la banda dando entrada a Jim Lang, el grupo se mantuvo en un letargo compositivo que se rompió en 2013 con la publicación de Super Deluxe a través de Elefant Records. En este trabajo el grupo abandonó su cara más nostálgica e idealista, apostando de forma firme por melodías más luminosas donde el peso de influencias como el brit rock estuvo más presente. A pesar de ello el gran dinamismo que los había caracterizado siguió de lo más presente aunque enfocándolo todo hacia una buscar el preciosismo en los arreglos logrados, más allá de enfatizar del mismo modo el lado rítmico.

Tras este trabajo que no acababa de cuadrarnos del todo con la gran personalidad mostrada en su debut, el grupo parece haberse reencontrado así mismo con Love in the Time of Shark Attacks, su flamante nueva referencia publicada hace tan solo unos días. En él vuelven esos coros bien medidos junto con el gusto por las guitarras comedidas que al final acaban por despuntar, del mismo modo que la desbordante felicidad que irradiaba su anterior trabajo queda sustituida por un moderado optimismo que les sienta mucho mejor. Solo así pueden lograr temas tan maravillosos como ‘I Found a Girl’, una de esas canciones que logra crear un ambiente de lo más palpitante. Por tanto, podemos decir que el regreso a los orígenes queda consumado, tomando una decisión más que acertada.

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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