Cine y series

'Love Me Tender

Anna Cazenave Cambet

2025



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El penúltimo certamen de Cannes acogió en su sección Un Certain Regard el segundo largometraje de Anna Cazenave Cambet, una realizadora francesa que ya había llamado la atención con 'Gold for Dogs' en 2020. La cinta adapta la novela homónima de Constance Debré, abogada convertida en escritora que construye un relato con claros componentes autobiográficos. Cazenave Cambet elige narrar la historia de Clémence, una mujer que atraviesa los cuarenta años y cuya existencia se fractura cuando revela a su exmarido que mantiene relaciones con mujeres. Lo que aparentaba ser un divorcio resuelto con cierta cordialidad se transforma en un campo de batalla legal donde la custodia del hijo de ocho años se convierte en el arma arrojadiza principal. La película sigue durante algo más de dos horas el calvario de esta madre que, de la noche a la mañana, ve reducidas sus visitas a sesiones paupérrimas bajo vigilancia judicial.

La estructura narrativa que propone Cazenave Cambet se aleja deliberadamente del melodrama judicial al uso. La directora prefiere acompañar a Clémence en su doble itinerario: por un lado, el peregrinaje por despachos de abogados, juzgados y salas de mediación donde se dirime su futuro como madre; por otro, su incursión en una vida nocturna parisina donde busca encuentros sexuales esporádicos y, más adelante, una relación estable con una periodista. Esta bifurcación argumental resulta arriesgada porque expone a la protagonista a una contradicción continua. Clémence quiere conservar a Paul pero también conservar su libertad recién estrenada, y el filme muestra con crudeza cómo las instituciones y el propio exmarido consideran ambas aspiraciones incompatibles. Laurent, el personaje al que da vida Antoine Reinartz, construye su venganza desde la herida de su orgullo masculino y utiliza al niño como moneda de cambio sin que en ningún momento aparezcan consecuencias por esa manipulación.

La interpretación de Vicky Krieps sostiene el peso de una cinta que, en ocasiones, parece alargarse más de lo necesario. La actriz luxemburguesa compone una mujer de firmeza aparente que esconde una fragilidad constante, alguien que escribe en voz off sus reflexiones mientras su vida se desmorona alrededor. Cazenave Cambet maneja con oficio los silencios y las miradas, especialmente en la secuencia del primer reencuentro tutelado entre madre e hijo, donde la cámara de Kristy Baboul se acerca hasta casi fundirse con el abrazo. Pero el metraje se resiente cuando desarrolla subtramas como la enfermedad del padre o la nueva relación amorosa, que aportan textura pero también lastran un ritmo que ya resulta pausado. El personaje de Monia Chokri, la periodista Sarah, aparece como un alivio romántico que la directora no termina de integrar del todo.

Las implicaciones sociales de 'Love Me Tender' resultan evidentes sin necesidad de subrayados. Cazenave Cambet retrata un sistema judicial que castiga a las mujeres que se salen del rol maternal tradicional mientras absuelve conductas paternas claramente lesivas. Laurent miente, insulta, acusa falsamente y ninguno de esos actos tiene repercusión, mientras que Clémence debe demostrar constantemente que su orientación sexual no afecta a su capacidad de criar. La película apunta además a la complicidad de unos servicios sociales que parecen funcionar siempre en contra de la madre, sometiéndola a informes psicológicos y visitas supervisadas que humillan más que protegen. El relato de Debré, filtrado por la sensibilidad de Cazenave Cambet, denuncia cómo la palabra del padre sigue teniendo un peso descomunal en los tribunales, incluso cuando el sentido común indicaría lo contrario.

El desenlace que propone la realizadora se aparta de los finales triunfales que suelen poblar el cine de denuncia social. Clémence obtiene parcialmente lo que desea, pero a un precio que implica renuncias significativas, y ahí reside uno de los aciertos más notables del filme. La directora evita convertir a su protagonista en un mártir ejemplarizante ni en una heroína indemne, sino que la muestra tomando decisiones ambiguas que algunos espectadores juzgarán egoístas. El tono contenido, casi documental en ocasiones, y la elección de planos que privilegian los rostros sobre los diálogos explícitos configuran una obra que exige paciencia pero que recompensa a quien la mantiene. 'Love Me Tender' no oculta sus defectos, entre ellos una duración excesiva y un tercer acto algo errático, pero se sostiene gracias a la convicción de su directora y a una actuación central que merece toda la atención que los festivales le están prestando.

Crítica elaborada por Marina Rivas

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