Cine y series

Deseo

Teresa Simone

2026



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'Deseo', la cinta mexicana que llega a Netflix después de un breve paso por las salas, supone el debut de Teresa Simone como directora. La realizadora construye un relato en torno a la aparente perfección de una familia de clase alta. El guion, firmado por Giulia Cardamone y Vanessa Miklos, coloca a Lucero, una abogada de éxito, en el centro del torbellino cuando conoce a Matías, el joven entrenador de natación que su esposo contrata para el club deportivo familiar. Lo que en principio parece un thriller erótico convencional acaba por convertirse en una reflexión sobre las grietas del matrimonio y la fragilidad de las apariencias. El deseo funciona como detonante que saca a la luz la desconexión afectiva entre Lucero y Fernando, un matrimonio de dos décadas en el que la intimidad se ha desvanecido y el silencio ha ocupado su lugar. Simone propone una puesta en escena que privilegia los espacios amplios y fríos de la casa familiar, reflejo de la distancia entre los personajes. La fotografía acentúa esa sensación de vacuidad con tonos azulados, que contrastan con la calidez de los encuentros prohibidos.

La doble vida de Lucero vertebra la trama, pues encuentra en Matías una vía de escape a su rutina conyugal. Sin embargo, la narración evita caer en el juicio moral fácil. La película expone cómo la falta de erotismo dentro del matrimonio, lejos de ser un capricho, constituye una carencia que erosiona los cimientos de la relación. Este planteamiento otorga una dimensión más compleja al personaje de Ludwika Paleta. Su interpretación carga con la mayor parte del peso narrativo, mostrando a una mujer que oscila entre la culpa y la necesidad de sentirse viva. El guion termina diluyendo esa tensión al introducir demasiados giros que desvían la atención del conflicto principal. Por su parte, el personaje de Matías, encarnado por Óscar Casas, funciona como un espejo de los fracasos y las aspiraciones frustradas. Su pasado olímpico y sus problemas de adicción añaden capas a su rol, aunque su arco argumental se ve eclipsado por las decisiones de Lucero. La inclusión de la hija adolescente, Viviana, que también se siente atraída por el entrenador, introduce un elemento de rivalidad generacional que la película apenas roza. Esta subtrama queda en un segundo plano y podría haber aportado mayor complejidad al entramado familiar.

Simone demuestra solvencia técnica en el manejo de los tiempos y la construcción de atmósferas, pero el relato padece cierta incapacidad para sostener el tono entre el drama íntimo y el thriller de suspense. La película se mueve entre escenas de pasión explícita y momentos de tensión legal, especialmente cuando el divorcio y la custodia de los hijos entran en juego. Este vaivén provoca que la historia pierda fuerza en su tramo final. El personaje de Leonardo Ortizgris, un hombre que afronta la pérdida de sus propiedades y del contacto con sus hijos tras una infidelidad, aporta una de las líneas argumentales más interesantes. Plantea una reflexión sobre la justicia y el uso de los hijos como herramientas de castigo en las separaciones. Sin embargo, esta subtrama se integra de manera abrupta en el núcleo principal, como si los guionistas hubieran querido abarcar demasiados temas sin desarrollar ninguno con el detalle necesario. La película también aborda la impunidad y el poder económico en México, mostrando cómo ciertos círculos sociales pueden manipular la verdad y encubrir delitos. Esa crítica social resuena con fuerza en el contexto actual del país. Este aspecto, aunque presente, queda ensombrecido por el enfoque en el romance clandestino y desperdicia una oportunidad para convertir la cinta en un retrato más incisivo de las desigualdades estructurales.

El reparto secundario cumple con su función, aunque ninguno de los personajes logra escapar del arquetipo que les ha sido asignado. Esta falta de matices impide que el espectador establezca una conexión real con sus motivaciones. El esposo de Lucero, interpretado por José María Yazpik, representa al hombre de negocios exitoso pero afectivamente distante, cuya iniciativa de contratar a Matías para revivir su matrimonio resulta irónica y contradictoria. La química entre los protagonistas es evidente en las escenas compartidas, pero el guion no ahonda en los aspectos que llevarían a Lucero a arriesgarlo todo por un hombre al que apenas conoce, más allá de la insatisfacción sexual. El desenlace, con su inevitable giro trágico, se anticipa desde los primeros minutos gracias a la escena inicial que muestra sangre en la piscina. Esta estructura circular resta suspense a una historia que ya adolece de sorpresas. A pesar de ello, la película mantiene un ritmo ágil que facilita su consumo, y la duración de 98 minutos impide que el interés decaiga por completo. El espectador avispado adivinará los giros con bastante antelación. La producción, a cargo de El Estudio, muestra un nivel de calidad en el diseño de vestuario y localizaciones que refuerza la imagen de opulencia de la familia protagonista, creando un contraste efectivo con la miseria moral que se esconde tras las puertas cerradas.

'Deseo' se inscribe en una tradición del cine mexicano que retrata a las élites con sus contradicciones y secretos. Su enfoque en el melodrama erótico la aleja de las obras que han sabido diseccionar con mayor acierto ese universo. La película toca asuntos como la infidelidad, la falta de comunicación en las parejas y el deseo femenino en la mediana edad, pero los aborda desde una perspectiva superficial que prioriza el impacto visual sobre el análisis psicológico. Las escenas de sexo están cuidadas estéticamente y cumplen su propósito de generar tensión, aunque en ocasiones resultan más un recurso comercial que una herramienta narrativa al servicio de los personajes. La banda sonora, con sus acordes de suspense y sensualidad, acompaña sin destacar. La edición opta por un montaje lineal que facilita el seguimiento de la historia, pero resta dinamismo a los momentos de mayor intensidad. 'Deseo' funciona como un producto de entretenimiento que satisface a quienes buscan pasión y misterio, aunque se queda a medio camino entre el thriller y el drama familiar sin lograr destacar en ninguno de los dos géneros. La carrera de Simone comienza con un trabajo correcto, aunque queda la sensación de que su visión podría haber dado más de sí con un guion más audaz y unos personajes menos encorsetados por los roles que desempeñan. Aunque el estreno en Netflix le asegure una amplia audiencia, la película no termina de sacudirse la sensación de oportunidad perdida, al quedarse en la superficie de unas contradicciones que merecían un tratamiento más arriesgado.

Crítica elaborada por Mario Lozano

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