Cine y series

72 horas

Tim Story

2026



Por -

Kevin Hart encabeza el reparto de '72 horas', una comedia que Netflix estrena con la promesa de un enfrentamiento generacional con gancho. A su alrededor se mueve un grupo de jóvenes salidos del programa 'Saturday Night Live'. El filme, dirigido por Tim Story (veterano de 'Barbershop' o 'Think Like a Man'), se inscribe en el subgénero de la despedida de soltero, que ha dado tantos títulos en las últimas décadas. El guion corre a cargo de Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg, artífices de la saga 'Harold & Kumar' y de la serie 'Cobra Kai'. Pretenden mezclar el humor grueso de estas aventuras con un presunto retrato de las diferencias entre millennials y generación Z. El cóctel, sobre el papel, podía haber funcionado, pero en realidad se reduce a una sarta de chistes fallidos y situaciones forzadas que jamás llegan a cuajar.

El argumento coloca a Joe, un ejecutivo publicitario de cuarenta años, ante una disyuntiva laboral y personal. De su capacidad para conectar con el público joven depende una campaña de vodka, y su novia aguarda una proposición de matrimonio que se demora. La ocasión surge cuando lo añaden por error a un grupo de chat de unos veinteañeros que planean una despedida de soltero en Miami. Joe decide colarse en el viaje y financia el alojamiento a cambio de estudiar sus costumbres, una decisión que encierra una patente falta de ética al espiar a sus anfitriones. La premisa, que podía haber dado pie a explorar la distancia entre generaciones, queda sepultada bajo una cascada de situaciones absurdas: peleas con bandas rivales, una falsa identidad de narcotraficante cubano y el robo de motos acuáticas. Esta descompensación narrativa convierte al personaje de Hart, lejos de cualquier carisma de antihéroe, en un tipo poco fiable que antepone su carrera a cualquier indicio de honestidad.

Los jóvenes intérpretes que acompañan a Hart (Marcello Hernández, Ben Marshall y Kam Patterson) ponen la energía y el desparpajo que exige el género, pero el material que manejan hunde cualquier opción de lucirse. Sus personajes responden a arquetipos planos: el novio dubitativo, el amigo que rechaza el matrimonio, el ligón y el alocado. En algún momento de improvisación asoma su talento, pero la película les niega el espacio para dotar a sus personajes de algo más que una mínima complejidad. El vínculo entre ellos, que tendría que ser el centro sentimental de la historia, se difumina entre los enredos con narcos y la persecución de una despedida rival. La inclusión de Teyana Taylor, actriz que venía de un papel aclamado, como la novia que aguarda en casa, ejemplifica el despilfarro del filme: su papel carece de desarrollo y su presencia se reduce a una anotación en la agenda del protagonista.

Los chistes se apoyan en la edad, la baja estatura del protagonista y una imitación de Al Pacino en 'El precio del poder' que se hace insoportable desde su primera aparición. La cinta intenta justificar esos gags de mal gusto señalando lo ofensivos que resultan, como si el mero reconocimiento de su incorrección los absolviera. Esa táctica, lejos de parecer inteligente, delata la falta de ideas y la dependencia de la polémica barata para generar interés. La subtrama que enfrenta al grupo con una banda de criminales, liderada por un actor de gran oficio, introduce un tono de thriller que choca con la comedia desenfadada que persigue, y provoca un ritmo irregular que impide que la historia avance con soltura. Finalmente, la cinta se convierte en un pastiche de referencias y situaciones que funcionaron en otros títulos, pero que aquí se ensamblan sin la gracia ni la frescura necesarias para sostener una comedia digna.

Tim Story maneja la puesta en escena con oficio, pero le falta la chispa que elevaría un guion tan deslavazado. La cinta parece concebida para el consumo rápido, y los pasajes de acción y caos ocupan el lugar que debería tener una comedia asentada en los personajes. La ausencia de un tono definido hace que los instantes más graves sobre el compromiso y la amistad resulten falsos, y las escenas de humor físico cansan más que divierten. Hart se esfuerza por sostener el conjunto, pero su carisma se estrella contra un muro de chistes malos y situaciones inverosímiles que le impiden mostrar su verdadera valía. El resultado es un filme que, a pesar de su ritmo acelerado, se hace más largo de lo que dura, y deja la impresión de que el producto final lo ha diseñado un comité más atento a cumplir una fórmula que a dotar a la obra de una personalidad propia.

Crítica elaborada por Dani Miguel Brown

MindiesCine

Buscando acercarte todo lo que ocurre en las salas de cine y el panorama televisivo.