Entrevistamos a

Cabiria

"La transición de mis canciones está relacionada con la necesidad de hacer música para la gente, porque me gustaría que sintieran lo que yo siento cuando escucho ciertos temas, ese chute de serotonina que te alegra el día. "

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Han pasado cuatro años desde que viese la luz C’est Lindy On, el LP debut de Cabiria, una artista que siempre ha tenido muy buena mano para dar rienda en sus canciones a situaciones y personajes ocurrentes. A través de un formato de pop susurrante, donde el componente electrónico proporcionaba el toque trepidante a las canciones, este debut nos demostró como su lírica podía estar cargada de un humor de lo más fino. Sin embargo, en su regreso a través de Ciudad De Las Dos Lunas, su inminente segundo LP que verá la luz este viernes vía El Volcán, nos encontramos grandes cambios con los que comprobar un nuevo salto más que destacado en su carrera. Dejándonos ante unas canciones donde también las situaciones planteadas poseen el ingenio suficiente para crear sorpresa y fascinación, en esta ocasión Eva se lanza a por una lírica más personal, con la que conjugar momentos de ficción no lejana de la realidad y episodios de corte íntimo que acaban adquiriendo un carácter más universal. Al mismo tiempo, los temas resultan apuntalados con un acertado conglomerado de estilos que revolotean alrededor del techno pop, la música balearic, el city pop el italo disco. Una combinación explosiva que resulta perfectamente asentada y nos deja ante una sensación de estar ante un disco total a la hora de magnificar los estados de ánimo de todo tipo. Toda una demostración de como estamos ante una artista que se lanza de lleno a lograr unas canciones que puedan significar mucho para quien las escuche. Aprovechando lo inminente de la publicación de este trabajo y su presentación en Madrid y Barcelona, hemos tenido el placer de entrevistar a nuestra protagonista.

En tu LP debut ‘C'est Lindy On’ te encargaste de absolutamente todo lo relativo a tu música. Sin embargo en este nuevo disco Sergio Pérez se ha encargado de la grabación y la mezcla. ¿Cómo has vivido esta evolución de trabajar en todo por tu cuenta a empezar a colaborar con más gente?

Siempre he sentido reticencia que me toquen mis cosas, pero trabajar con Sergio ha sido una oportunidad para aprender increíble. Ya admiraba su trabajo de antes y es un elemento muy importante en la construcción del disco para lograr mejores versiones de las canciones que ya tenía, elevarlas a otro nivel. Nos hemos entendido bastante bien, pilló mis referencias y por dónde quería tirar muy fácilmente.

 

Aunque en este disco haya colaborado más gente, el trabajo solitario es de nuevo la base para componer los temas. ¿A la hora de empezar a componer tus canciones crees que es importante el poder autolimitarte para no perderte dentro de todos los recursos posibles que tienes a mano?

Sí, totalmente. Una de mis partes favoritas de la producción de una canción es volverme loca durante horas buscando sonidos entre plugins y mis sintes de casa. El hecho de trabajar con Sergio me obligó a limitar un poco el tiempo, así que fue un proceso bastante diferente a la creación de mi primer disco.

A lo largo de tu trayectoria se te ha relacionado mucho con el italo disco, destacando en este disco sobre todo en canciones como ‘Si Pudieran Hablar’. ¿Realmente sientes que es un movimiento musical que te ha llamado siempre mucho la atención o crees que tampoco ha sido realmente importante para ti?

Es curioso, porque yo empecé a escuchar italo disco cuando me dijeron que en ‘El Desencanto’ parecía italo disco. En mi cabeza no tenía muy claro lo que era el italo disco, conocía ‘La Dolce Vita’ o ‘Voyage Voyage’, pero para nada contaba ese género como una referencia. Esto me ha pasado con muchos grupos también: a Chromatics los empecé a escuchar más cuando hablaron de ellos en una reseña que hicieron al primer disco. También descubrí a Linda Mirada por esto mismo. Lo que pasa es que cuando esto ocurre escucho mucho a esos artistas para ver si esas reseñas están en lo cierto y de forma inconsciente se han acabado convirtiendo en una referencia real en el nuevo disco. Así Volviendo un poco a la pregunta, definitivamente he escuchado mucho italo disco este año para entender el por qué me relacionan con él y al final ha acabado muy presente en mis nuevas canciones. Sí que es cierto que siempre he tenido de referentes muchas canciones italianas melódicas del estilo de Mina y Gino Paoli, y otros artistas como Lucio Battisti o Franco Battiato, esas melodías y arreglos preciosistas los tengo muy presentes.

"He escuchado mucho italo disco este año para entender el por qué me relacionan con él y al final ha acabado muy presente en mis nuevas canciones. "

Aunque hemos mencionado lo del italo disco, este disco toca un montón de palos diferentes, que van desde el city pop, la música balearic, algún toque de funk… ¿Consideras que el no tener ningún complejo en cuanto a las influencias a desarrollar en tu música ha sido algo bastante importante en este disco?

Al final hago música sin ningún tipo de prejuicio por ningún género y si algo me inspira empiezo a tirar por ahí. Suelo hacer las canciones a través de una idea muy concreta que puede ser una frase o una línea de bajo, por ejemplo. A partir de eso, el género a través del cual se va construyendo una canción surge poco a poco. La forma en la que voy componiendo la canción me va llevando a un sitio o a otro. Mis influencias son muy dispares, y creo que en general lo que quería hacer con este disco es un homenaje al pop: van desde Carly Rae Jepsen, pasando por The Human League, Danny Ocean o Daniela Romo.

Han pasado ya cuatro años desde que tu LP debut ‘C'est Lindy On’ fue publicado. ¿Cómo percibes con el paso del tiempo este disco tan diferente al que has publicado ahora?

La verdad es que actualmente me cuesta bastante escucharlo. Obviamente le tengo mucho cariño porque fue el momento en el que me di cuenta de que disfrutaba mucho haciendo música, en concreto la electrónica, que podía hacer en la intimidad de mi habitación sin la ayuda de nadie (algo importante para mí). Sí que creo que por entonces hacía música para mí y para mis amigos, para hacer un poco la gracia. Siempre decía que mis canciones eran como tweets. Una frase graciosa a partir de la que surgía una canción. La transición de mis canciones está relacionada con la necesidad de hacer música para la gente, porque me gustaría que sintieran lo que yo siento cuando escucho ciertos temas, ese chute de serotonina que te alegra el día. Hacer canciones es algo super agradecido y se ha convertido en mi forma favorita de expresarme.

 

Respecto al primer disco, en este hablas más en primera persona y plasmas mejor pensamientos más íntimos estilo ‘El Desencanto’ o incluso más existenciales como ‘Abrigo de Sol’ o ‘Vía Torino’. ¿Sientes que en esta nueva etapa de tu música te interesa mucho más plasmar tus preocupaciones o las cosas que te afectan más que narrativas sobre otras personas?

Sí, pero tampoco es que tuviera una intención primera de hablar sobre mi vida. Nunca me he sentido lo suficientemente importante como para que a la gente le fueran a interesar mis vivencias, a mí lo que me gusta es contar historias, y si da la casualidad de que son personales, lo viviré con un poco más de bochorno, pero bien. Antes me daba pánico hablar sobre mí, por eso ponía de protagonistas en mis canciones a Luis Miguel o Jodorowsky. Hasta que me di cuenta de que lo que más me gustaba de la música era sentir cosas, no echarme unas risas. Y odiaba aquello que decían de la “mememusic”. En este disco me siento más desnuda, por la naturaleza más introspectiva y reflexiva de las letras, estén basadas en experiencias personales o no.

A lo largo de este disco en tus canciones se intuye lo que pueden ser historias ficcionadas pero que parten de lo real, algo que incluso sucedía mucho más en ‘C'est Lindy On’. ¿Consideras que en tus composiciones utilizas bastante como recurso el poder fantasear a través de las cosas que te rodean?

En algunas sí. Lo que me ocurre a veces es algo contrario, que compongo una letra totalmente ficticia y cuando la escucho meses después empiezo a ver la realidad que hay detrás (un poco psicoanalizandome a mí misma). También me gusta plantear esa Ciudad de las dos lunas como un punto ficticio en el mapa, un lugar de fantasía que es totalmente ajeno a mi persona y mis vivencias, y que esa Cabiria de pelo cardado sea una especie de alter ego mío.

"Al final hago música sin ningún tipo de prejuicio por ningún género y si algo me inspira empiezo a tirar por ahí. "

En ‘Ciudad de las Dos Lunas’, el tema que da título al disco, ¿cómo surgió el concepto de las dos lunas y que querías representar con esta dualidad de las dos lunas, donde una te pone triste y la otra te hace bailar?

Primero surgió el título del disco y a partir de ahí me puse a hacer una canción con ese mismo título. Ese nombre vino por un artículo que leí que contaba que en China iban a poner una segunda luna que sería algo así como un satélite que sirviese para ahorrar energía por la noche, iluminando el país. Me gustó mucho el concepto de reforzar la luz de la luna. El disco es también bastante nocturno, de hecho casi todo se ha hecho por la noche, así que creo que se ha convertido en algo bastante simbólico para mí. Lo de las dos lunas también puede decir algo sobre la dualidad del ying y el yang, relacionándolo con hacer que durante todo el disco se juegue mucho con los contrastes entre la nostalgia y melancolía junto con ese otro toque bailongo como el de ‘Dico-Café’, donde también hay mucha fantasía y euforia.

‘Vía Torino’ tiene una base melódica casi techno creo que aporta un toque muy poderoso al tema que contrasta con la letra que es mucho más nostálgica y un poco relacionada con lo que podía haber sido y no fue. ¿Buscaste un poco que esta canción fuese algo así como la canción para bailar llorando del disco?

Tampoco es algo que fuera buscando, tenía una melodía y una letra y acabaron juntas. Por lo general tiendo más a hacer música melancólica, pero en esas canciones me apetecía salir de mi burbuja de confort de sintes oníricos y probar sonidos y ritmos más techno.

 

‘Si Pudieran Hablar’ es una canción donde hablas del típico chapas y flipado de los que abundan por el mundo. ¿Te resultó complicado como enfocar esta canción enumerando la lista de situaciones incómodas que se pueden dar en circunstancias de este estilo?

La escribí en una época en la que no dejaba de recibir por todos lados discursos condescendientes y mucho paternalismo, que me gritaban a la cara cómo tenía que hacer las cosas. Tanto la letra como la música salieron inmediatas, llevé esa situación a un bar, junté unas cuantas experiencias personales y ese fue el resultado.

Hablando ahora del tema ‘Disco-Café’, ¿te inspiraste en algún local en particular para escribirlo o al menos hay alguno en la realidad que para ti se pueda asemejar un poco al que describes en la canción?

La canción de ‘Disco-Café’ es una especie de homenaje a un capítulo de la serie de The Office en el que Michael monta una especie de fiesta en una sala de la oficina. Me gustaba mucho esta idea de montar una fiesta en un sitio donde no se suelen hacer fiestas y que tiene un aspecto bastante desolador, que está planteada para tomarte un café de máquina y a seguir trabajando. Hablar de eso fue mi idea inicial, pero a la hora de hacer el videoclip nos olvidamos de la oficina y nos fuimos a algo más parecido a la habitación roja de Twin Peaks. Todo un poco más lynchiano. Y creo que ese imaginario del ‘Disco-Café’ se ha acabado pareciendo más a esa atmósfera onírica y delirante que a otra cosa.

"Antes me daba pánico hablar sobre mí, por eso ponía de protagonistas en mis canciones a Luis Miguel o Jodorowsky. Hasta que me di cuenta de que lo que más me gustaba de la música era sentir cosas, no echarme unas risas."

En ‘Después de Media Noche’, cantas aquello de “cinco notas que me susurran que estoy familiarizada con los sentimientos”, que me parece una frase buenísima. ¿Cómo llegaste a ella?

Si no me equivoco me vino escuchando la canción de ‘Los Sentimientos’ de Jonston (José Ignacio Martorell): “pero son solo, sentimientos”. ‘Después de medianoche’ tiene que ver con escuchar una canción y darte cuenta de que estás familiarizada con los sentimientos, algo que me pasa mucho. A todos nos pasa que escuchamos una canción y nos lleva a otro momento de nuestra vida, a otra persona, y que nos llegue a niveles muy emocionales. Esto yo lo vivo mucho a partir de las 12 de la noche, cuando estoy en la intimidad de mi habitación y todo es más intenso. Esa canción surgió en ese contexto.

Las percusiones en el disco, como las de ‘Abrigo de Sol’ por destacar alguna, en general son muy destacadas. ¿Consideras que tiene mucha importancia el apartado rítmico de tu música y que fue complejo llegar a él en algunas canciones?

En este disco sí que he intentado dedicarle más tiempo la percusión, porque no me sentía cómoda con el título de “electrónica lánguida” con el que etiquetaban a veces mi música. Como tenía complejo con esto en este LP estuve más pendiente de la percusión, fijándome en cómo funcionaba el ritmo en otras canciones, los bpms, las transiciones, qué energía le aportaban… Eso sí, las baterías siguen siendo la parte que menos disfruto y que se me resiste más a la hora de producir, por eso agradezco mucho la ayuda que he tenido de Sergio, que me ha asesorado en el tema y le ha dado más fuerza al sonido.

 

El saxofón de Julián Álvarez yo creo que es todo un acierto y casi algo característico a estas alturas de tu música. ¿Tuviste desde un primer momento muy claro que era el toque que le faltaba a los temas o surgió más bien por el camino?

Le pasé a Julián “Fantasma” para ver qué opinaba, y me la devolvió con un solo de saxo. Me di cuenta de que era exactamente lo que le faltaba a la canción, y a partir de ahí me volví bastante adicta a meter saxos. Hacía cualquier arreglo y siempre sentía que ese sonido tenía que ser una flauta o un saxo. De esta forma se fue convirtiendo en parte de mi sonido, al menos de este disco. Me gusta evocar con él algo parecido a los arreglos de Morricone, o el estilo de Destroyer.

Sin lugar a dudas presentar ‘Fantasma’ en Toni Rovira será uno de esos momentos que no se olvidan en la vida. ¿Cómo surgió la posibilidad de tocar en el programa y qué tal resultó vivir la experiencia por dentro?

Todo surgió cuando me escribió Anxo Casal por Instagram, que estaba muy interesado en hacerme un videoclip. Le dije que si tenía una idea y me dijo que conocía este programa, donde tenía un amigo que era realizador y que podíamos ir a probar algo. El programa lo conocía antes pero como más bien dentro de lo que supone un personaje kitsch que tenía de invitados a Carmen de Mairena y Bustamante. Al principio me daba hasta bastante miedo la idea, pero fui quedando con Anxo para ir un par de veces como público al plató. Conocimos a Toni Rovira que nos trató bastante bien. Al tener también este amigo realizador estuvo insistiendo en poder actuar allí. El día del rodaje fue muy intenso: estaba súper nerviosa, mirándolos a todos en plan qué estamos haciendo, que está pasando y preguntándoles si de verdad lo íbamos a hacer. Anxo buscó un grupo de bailarines que se montaron una coreografía en la misma mañana. A veces me pongo el vídeo para reafirmar que no fue un sueño, que es algo real y que está en YouTube.

"También me gusta plantear esa Ciudad de las dos Lunas como un punto ficticio en el mapa, un lugar de fantasía que es totalmente ajeno a mi persona y mis vivencias, y que esa Cabiria de pelo cardado sea una especie de alter ego mío. "

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para la siguiente banda a entrevistar. ¿Cuál es la tuya?

¿Con que artista te gustaría colaborar?

Del mismo modo tengo una para ti a cargo de Margaret de Moontype: ¿cuál es un instrumento que nunca has tocado pero que te encantaría aprender?

El arpa. Es un instrumento que me parece precioso, lo único que es demasiado grande y no se si entraría por la puerta de mi casa.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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