Entrevistamos a

proun

"Intenté poner muchas emociones distintas en este disco, muchas de ellas contradictorias y confusas, o incluso inacabadas."



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proun han construido su identidad sonora a partir de una evolución paulatina que parte del confinamiento doméstico para transformarse en una empresa colectiva. Lo que empezó como un proyecto solitario de Jamie Weed se convirtió en un trío con Dante Zatto y Alex Peterson, y ese cambio de dinámica impregna la totalidad de 'Maybe Luck'. El largo periodo de composición, que abarca un par de años, y el extenso proceso de grabación, distribuido a lo largo de doce meses en su local de ensayo, dotan al álbum de una sensación de maduración forzada, donde cada capa de guitarra arpegiada o armonía vocal superpuesta parece responder a una revisión constante de la idea original. La chispa definitiva del trabajo, sin embargo, la encontraron en una gira que los llevó a Chicago, donde la escritura del tema que da nombre al álbum cristalizó la conexión entre el viaje físico y el personal.

El núcleo lírico del disco gira en torno a la aceptación de una identidad en plena redefinición, y las canciones funcionan como instantáneas de un proceso que prescinde de un destino fijo y se complace en la observación de sus propias fases. Weed canaliza las reflexiones sobre su transición y las relaciones que la han acompañado, y lo hace con un lenguaje que oscila entre la confesión directa y la imagen onírica, como ocurre en 'Coloring Pages', donde el recuerdo de la infancia se superpone a la revelación de la edad adulta. Esta mirada retrospectiva trasciende la mera anécdota y construye un relato sobre la reapropiación del pasado, convirtiendo los mementos en narrativas de aprecio y frustración. La crudeza de los sentimientos se manifiesta a través de una escritura que, aunque personal, consigue ser permeable, invitando a quien escucha a encontrar sus propias grietas en las historias de otros.

El entramado rítmico de batería angulosa y líneas de bajo de influencia barroca ancla las composiciones a un terreno firme, mientras la guitarra telecaster teje melodías que dialogan con la voz sin estridencias. La banda maneja el contraste dinámico con oficio, pasando de pasajes contenidos a momentos de mayor densidad como una consecuencia natural de la narrativa de cada corte. La producción asumida por los propios miembros añade una capa de intimidad que refuerza la sensación de que el disco es un documento vivo, y la decisión de alargar la edición permitió despojar lo superfluo sin perder la energía del directo. El resultado es un conjunto orgánico donde la evolución del trío y la del individuo que lo lidera se fusionan, como se refleja en las transformaciones de 'Stumped' o 'Satellite' desde sus versiones primigenias hasta su forma final, evidenciando que el trayecto fue tan relevante como la meta. Aprovechando lo inminente de este LP debut, hemos tenido el placer de charlar con Jamie.

'Maybe Luck' avanza por un camino de aceptación radical y reconciliación con la propia identidad. ¿Fue un proceso terapéutico plasmar experiencias tan íntimas en las canciones, o más bien un reto exponerse con tanta transparencia?

No sé si terapéutico es la palabra exacta, simplemente se sintió honesto. Llevo escribiendo canciones desde que era adolescente y gran parte de aquello se me hacía muy forzado, sobre todo en lo que a las letras se refiere. Este disco fue como encontrarme a mí mismo donde estaba en ese momento. Quería capturar una pequeña ventana de tiempo y espero mantener esa perspectiva en el próximo trabajo. Supongo que se siente un poco como algo post-terapéutico, después de haber aprendido a aceptar las cosas y a estar en paz con lo que es complicado.

 

El proyecto nació en la intimidad de tu casa como un esfuerzo en solitario, y ahora se ha consolidado como un trío con Dante y Alex. ¿Cómo fue esa transición, llevar composiciones acústicas grabadas en casa al lenguaje de una banda de rock tan potente?

Fue un proceso un poco incómodo. Tenía unas cuantas canciones que me inspiraban y, después de una serie de maquetas en GarageBand. y un buen empujón de un amigo y excompañero de piso, decidí ponerme en contacto con Seth Engel, de la banda Options. Seth ha hecho muchos discos geniales y es un músico e ingeniero increíble. Volé a Chicago y los dos grabamos juntos el primer EP de proun, 'form'. Después de publicar esas canciones no tenía pensado tener una banda a corto plazo, pero las ganas fueron creciendo y al final se cerró nuestro primer concierto, y luego los conciertos fueron sucediéndose. Cuando empezamos a grabar el segundo EP, el proyecto ya era mucho más colaborativo y nuestras voces individuales se convirtieron en una parte esencial del sonido. En mi caso, escribo todo para guitarra y voz con la idea de que la canción va a ser moldeada por mis compañeros y por el momento y el lugar en el que nace.

Alex se unió como ingeniero para grabar vuestro segundo EP, 'podium', y poco después acabó detrás de la batería. ¿Qué aportó su llegada a la banda en términos de producción y experimentación sonora?

En cuanto a la grabación, creo que Alex nos animó a mantener la autenticidad del sonido del trío, pero con agrupaciones de amplificadores y micrófonos que cambian el timbre de lo que se podría lograr con una grabación en directo normal. También hay cosas como baterías programadas y un micrófono de boombox loco superpuesto por todo el disco que añade ese sonido que engorda bastante los temas. Como batería, Alex escribe partes con una orientación muy melódica, ya que principalmente es guitarrista. Creo que su enfoque en un tema como 'Wall' es un buen ejemplo. Cada parte que escribe complementa la línea de bajo de Dante y la melodía vocal que canto yo, lo cual es muy poco común en un batería, por mi experiencia.

"Intentamos aceptar que cada uno está en su propia burbuja rara la mayor parte del tiempo. Somos la suma de muchos sonidos y nuestro vehículo de expresión, por ahora, es un trío de "rock"."

Vuestra música se mueve entre el math rock de los noventa, el indie de los 2000 y el pop alternativo actual. Con influencias tan variadas en el grupo, ¿cómo conseguís poneros de acuerdo a la hora de escribir para que el resultado final sea coherente y tenga su propio sello distintivo?

Intentamos aceptar que cada uno está en su propia burbuja rara la mayor parte del tiempo. Obviamente tenemos muchos puntos en común en cuanto a nuestros hábitos de escucha, pero al final cada uno aporta bagajes musicales diferentes. Tampoco es que intentemos sonar a nada en concreto. Yo escribo partes de guitarra que me resultan auténticas, según mi forma de tocar, y lo mismo aplica para Dante y Alex. Lo más importante es que nos escuchamos y nos ajustamos. Somos la suma de muchos sonidos y nuestro vehículo de expresión, por ahora, es un trío de "rock".

El proceso de grabación de 'Maybe Luck' se alargó durante un año entero en vuestro propio local de ensayo y en vuestras casas. ¿Cómo influyó ese enfoque tan artesanal y casero en el sonido final del álbum?

Creo que suena a que se hizo a lo largo del tiempo, que no es necesariamente bueno ni malo. Le da a este disco un carácter que también rompe con la línea temporal tradicional de la mayoría de los discos. No quería hacer un disco en una semana, hacer unos cuantos overdubs y dar por terminado el asunto. Quería tratarlo como un objetivo e ir avanzando poco a poco. Creo que el sonido de este disco es el de nosotros conociéndonos y haciéndonos amigos cada vez más cercanos.

Vuestro single 'Miracles' habla de cómo los momentos de sufrimiento acaban convirtiéndose en gratitud y aprendizaje con el paso del tiempo. ¿Es esa resiliencia el hilo conductor que une todas las canciones del disco?

Diría que sí y que no. Muchas de las canciones del disco están muy ligadas a seguir adelante y vivir de forma auténtica, a sentirse normal por primera vez y a reflexionar sobre el pasado. Pero también hay temas como 'Stumped' o 'Dirty' que son casi abiertamente amargos. Intenté poner muchas emociones distintas en este disco, muchas de ellas contradictorias y confusas, o incluso inacabadas. Esa es la idea de capturar un momento y un lugar en la vida.

La visión global de 'Maybe Luck' encajó del todo durante vuestra primera gira grande fuera de Texas, compartiendo furgoneta y un montón de experiencias. ¿Qué tiene la carretera que ayuda a una banda a conectar plenamente sus ideas sonoras y personales?

En mi caso, vi cómo cambiaban mis hábitos diarios. Escribía mucho en un diario, hablaba con gente nueva, tocaba nuestras canciones en sitios nuevos, escuchaba bandas nuevas y daba vueltas a todo eso; estaba siendo un poco más reflexivo de lo que suelo ser cuando estoy en casa, yendo al trabajo y tratando de mantener mis rutinas. Creo que volver a mi ciudad natal (Denton) y tocar en un concierto en muchos de esos espacios de la escena DIY que vi crecer, y luego tocar en Chicago (más o menos donde proun cobró vida realmente), me hizo empezar a sentir que este proyecto era algo más que unas cuantas canciones: era una parte importante de mi vida, una extensión de mí mismo y un punto de comunidad que nos conecta a los tres con un mundo mucho más grande.

"El sonido de este disco es el de nosotros conociéndonos y haciéndonos amigos cada vez más cercanos."

En el tema que da título al disco, 'Maybe Luck', hablas de lo afortunado que te sientes de poder mostraros tal y como sois delante de vuestros amigos. ¿Qué papel juegan la comunidad musical y la escena DIY en vuestro día a día a la hora de sentiros apoyados y comprendidos?

Si te soy sincero, no demasiado. Creo que es un poco más significativo a nivel histórico (en mi vida). Yo era el niñe que iba solo a conciertos DIY con 12 años y lo hice durante toda mi adolescencia. Me sentía muy incómodo cuando era joven, pero pude observar tanto que me marcó profundamente. Veía bandas llenas de gente queer todo el tiempo, y aunque el 75% de las veces tocaran para casi nadie en un garaje apestoso, yo estaba allí y aquello me cambió la vida. La comunidad musical en Austin es muy diferente a lo que yo conocía y, en general, no es algo en lo que intentemos implicarnos demasiado. Obviamente tenemos muchos amigos maravillosos e inspiradores en la escena musical, y hay mucha gente increíble aquí que me hace sentir apoyado y querido, pero la infraestructura de Austin en su conjunto no apoya a los artistas de una manera que haga que crear comunidad sea especialmente fácil.

Dante y Jamie, compartisteis la escena local de adolescentes en Dallas-Fort Worth sin llegar a cruzaros, y acabasteis encontrándoos en Austin. ¿Sentís que el destino estaba guardando este proyecto para vosotros hasta que ambos estuvisteis en el momento adecuado?

Creo que fue una especie de destino, sobre todo porque muchas de las bandas con las que tocábamos de adolescentes eran absurdamente ridículas. Me alegra poder colaborar con versiones de nosotros que ya han pasado por un montón de bandas y han escrito un montón de canciones. Muchas bandas se deshacen porque no hay un punto de referencia sobre cómo deberían ser las dinámicas internas, pero nosotros ya hemos tenido varias y más o menos sabemos lo que funciona y lo que no.

Vuestras letras transmiten una fuerte sensación de anhelo y melancolía al mirar atrás. ¿Cómo manejáis el peso de los recuerdos para que alimenten vuestra creatividad en lugar de convertirse en una carga que os frene?

La música siempre ha sido mi válvula de escape para lidiar con el trauma. Cuando era niño y pasaban cosas horribles, tenía mi guitarra y mis auriculares. Creo que he hecho mucho trabajo para llegar a un punto en el que me siento cómodo escribiendo sobre mis experiencias y sabiendo que esas cosas ya no me afectan como antes. Esa es un poco la idea general de 'Miracles'.

El álbum cierra con un tema llamado 'Routine'. ¿Por qué elegisteis ese corte en concreto para poner el broche final a un viaje tan intenso?

'Routine' es un homenaje a nosotros en nuestro estado más auténtico, simplemente haciendo sonidos como los que haríamos en el local de ensayo cuando no tenemos nada que trabajar o necesitamos desahogarnos, o en un concierto después de una canción, cuando estamos tonteando. Creo que algo que valoro mucho de esta banda es nuestra capacidad de hacer sonidos sin expectativas, simplemente haciendo música y expresándonos.

"Muchas bandas se deshacen porque no hay un punto de referencia sobre cómo deberían ser las dinámicas internas, pero nosotros ya hemos tenido varias y más o menos sabemos lo que funciona y lo que no."

Vuestro sello, Good English Records, es completamente nuevo, nacido en 2025. ¿Cómo es la experiencia de crecer junto a un sello joven que comparte vuestra misma filosofía?

Creo que estar en un sello tan joven ha sido increíblemente agradable, sobre todo para ser mi primera experiencia con un contrato. Siento que Good English intenta evitar muchas de las trampas en las que caen los sellos independientes y se aseguran de que defender a los artistas y encontrarse con ellos donde están sea la prioridad. También me parece bastante inusual que todos los que trabajan en el sello tengan nuestra edad y experiencia como músicos en activo o en la industria musical. Personalmente, los sellos y los contratos me dan mucho miedo, pero el equipo de Good English está haciendo un sello que apoye a los artistas y sus objetivos sin entrometerse en su visión artística.

En todas nuestras entrevistas, nos gusta que dejéis una pregunta para la próxima banda a la que entrevistemos. ¿Cuál es la vuestra?

¿Cómo crees que reaccionaría el niño que fuiste al escuchar la música que haces ahora?

Y ya puestos, tengo una para vosotros de parte de Ana Roxanne: ¿Cuál es una actividad no musical, quizá incluso poco saludable, que te mantiene cuerdo durante el proceso de composición?

Ser crítique. Tomo muchas notas y a veces me machaco un poco (con respeto) solo para ser auténtique y honeste. Creo que ser critique todo el rato es malo, pero centrarme en "cómo puedo hacer que esto suene más parecido a lo que imagino" es muy reconfortante y me mantiene ilusionade con un proyecto.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.