Entrevistamos a

Pitschouse

"Hoy en día, el único motivo real que nos mueve a seguir adelante es el puro placer de hacer música para nosotros mismos"



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La reunión de Pitschouse trasciende la mera nostalgia para convertirse en un ejercicio de continuidad creativa. Lo que en su momento fue un proyecto surgido del bullicio asociativo de la pasada década, ahora se reformula desde la complicidad pausada y las cenas compartidas. Este regreso, materializado en 'Nothing New', no busca replicar antiguas glorias, sino validar la vigencia de un vínculo que el tiempo y la distancia no lograron erosionar. El proceso de grabación en un espacio convertido de iglesia a estudio subraya esa voluntad de transformar lo viejo en algo útil, un paralelismo con la propia metamorfosis del conjunto. La banda afronta su legado sin gestos grandilocuentes, prefiriendo la construcción de un sonido que se asienta en la repetición hipnótica y la distorsión calculada como vehículos para una narrativa que lidia con el desencanto y la autoevaluación.

El disco despliega un diálogo constante entre la serenidad y la irrupción. La pieza que abre el trabajo, 'Tomb', establece esa dualidad desde sus compases iniciales, donde un ritmo pausado y guitarras reverberantes ceden paso a una saturación que desborda la estructura convencional, alterando la percepción del oyente sobre hacia donde se dirige la composición. En 'Dinner With The Dreamies', la banda profundiza en esa tensión mediante una letra que aborda la confrontación con uno mismo, respaldada por un acompañamiento que pasa de la mesura a una agresividad controlada, mostrando un dominio de los claroscuros sonoros. Por su parte, 'Cool 93' funciona como un espejo de la ansiedad, con un desarrollo instrumental que se niega a dar tregua, reflejando la lucha interna de un narrador atrapado entre el ego y la conciencia. Pitschouse evita los caminos trillados del revival, optando por una revisión de su identidad que encuentra en la textura y el clima atmosférico su principal herramienta, ofreciendo un testimonio de madurez que se sostiene sobre la base de viejas amistades y nuevas perspectivas. Aprovechando lo inminente de este lanzamiento, hemos tenido el placer de entrevistar al grupo.

Volver a tocar juntos después de tantos años implica recuperar una dinámica que había quedado aparcada. ¿En qué momento sentisteis que la oportunidad de volver a tocar juntos podía convertirse de nuevo en Pitschouse?

Amanda: Nuestro querido amigo y músico Free Music estaba de gira buscando una fecha para tocar en Seattle, y nos preguntó si Pitchhouse estaría dispuesto a reunirse para dar ese concierto. En aquel momento, Nick, Kyle y yo seguíamos manteniendo una gran amistad y ya habíamos considerado en más de una ocasión la idea de volver a hacer música juntos, aunque nunca habíamos llegado a dar el paso definitivo. Sin embargo, esta propuesta se sintió distinta; percibimos que era el momento adecuado y aceptamos la oportunidad. A pesar de que llevábamos cinco años sin subirnos juntos a un escenario, la química entre nosotros reapareció al instante y todo volvió a fluir de manera completamente natural. Disfrutamos tanto la experiencia de esa noche que, de común acuerdo, tomamos la decisión formal de reactivar la banda de manera permanente.

 

Soléis cenar y tocar juntos todas las semanas, mirándoos a la cara. ¿Cómo ha influido esa rutina y esa forma de trabajar en las canciones de 'Nothing New'?

Amanda: Mantener una rutina constante es fundamental para preservar y nutrir la conexión entre nosotros como músicos. Adoptar este formato de trabajo nos permite acompañar y desarrollar cada tema en todo su proceso, guiándolo cuidadosamente desde sus primeras maquetas hasta alcanzar la versión definitiva. A fin de cuentas, es una metodología que nos resulta sumamente eficaz tanto por una cuestión práctica de organización como por el puro placer y la diversión que nos produce crear juntos.

Cuando empezasteis con Pitschouse, existía cierta presión por formar parte de la escena de Seattle. Ahora decís que hacéis música sencillamente porque os apetece. ¿Cómo ha cambiado vuestra forma de entender la banda desde entonces?

Amanda: La explicación es tan sencilla como que hemos madurado. Con el paso de los años, te das cuenta de que muchas cosas a las que antes dábamos importancia pierden totalmente el sentido. Hoy en día, el único motivo real que nos mueve a seguir adelante es el puro placer de hacer música para nosotros mismos, sin presiones externas ni más pretensiones que disfrutar del proceso.

"A pesar de llevar cinco años sin tocar juntos, todo volvió a fluir de manera completamente natural."

Decidisteis grabar en un espacio tan único como The Unknown en Anacortes, una iglesia desacralizada que más tarde fue una fábrica de velas para barcos y acabó convertida en estudio. ¿Cómo influyó ese espacio en el sonido y en la forma de trabajar en el disco?

Amanda: En nuestras etapas anteriores solíamos grabarlo todo nosotros mismos en casa de forma totalmente casera, por lo que nos hacía una ilusión enorme la perspectiva de entrar a trabajar en un estudio profesional. El espacio cuenta con una reverberación natural Sencillamente increíble que supimos exprimir al máximo durante las sesiones. Además, saber que por esas mismas instalaciones ha pasado un historial de artistas y compañeros verdaderamente alucinantes hizo que fuera una experiencia fantástica el sentirnos parte de esa historia. Por si fuera poco, el edificio es antiguo y tiene un encanto especial... digamos que cuenta con muy "buenos fantasmas".

Trabajasteis con Evan Easthope, productor y amigo cercano de la banda. ¿Cómo fue trabajar con alguien con quien ya teníais una relación personal y qué aportó a las sesiones de grabación?

Amanda: ¡La experiencia fue verdaderamente genial! Evan siente una pasión y un entusiasmo tan contagiosos por la música, por la banda y por este disco en particular, que se convirtió en nuestro mayor pilar y apoyo a lo largo de todo el proceso. Desde el principio mostró un enorme interés en capturar esa fuerza del sonido en directo, algo que resulta completamente fundamental para entender cómo nos compenetramos al tocar juntos. Su criterio profesional y sus grandes instintos fueron piezas clave que ayudaron a moldear el trabajo de estudio hasta alcanzar el resultado final.

 

El título del álbum, 'Nothing New', coincide con el regreso de una banda que llevaba años en parón. ¿Qué significa ese título para vosotros?

Amanda: El título es, de hecho, el nombre de una de las canciones que forman parte del álbum. Cuando nos encontramos en pleno proceso de búsqueda para bautizar el disco, esta opción nos pareció idónea: resumía muy bien el espíritu del trabajo y, al mismo tiempo, aportaba un matiz irónico muy interesante que encajaba a la perfección con lo que queríamos transmitir.

Elegisteis 'Dinner With The Dreamies' como primer sencillo. ¿Qué os hizo sentir que era la canción adecuada para anunciar el regreso de Pitschouse?

Nick: Sentíamos que este tema reúne de forma condensada un poco de todo lo que estamos explorando en este trabajo. Tanto el tono como la estructura y la elección de la instrumentación en esta canción en particular terminaron marcando el camino, impregnando la identidad de todo el álbum de principio a fin.

"Escuchar música dentro de un túnel de lavado tiene una atmósfera totalmente surrealista y casi psicodélica."

Nick Shively dirigió el videoclip del primer sencillo. ¿Cómo fue llevar 'Dinner With The Dreamies' al terreno visual y qué relación buscabais establecer entre la canción y el vídeo?

Nick: Sinceramente, me apasiona la experiencia de escuchar música mientras estoy dentro de un túnel de lavado. Tiene una atmósfera totalmente surrealista, casi psicodélica, y desde hace muchísimo tiempo tenía la espina clavada de rodar un videoclip en un entorno así. Lo que terminamos haciendo es, en cierto modo, la versión de bajo presupuesto de ese vídeo ideal que llevaba años rondándome por la cabeza.

En 'Dinner With The Dreamies', habláis de estar atrapado en tu propia cabeza y de enfrentarte a ti mismo. ¿Cómo fue para Kyle escribir sobre estas ideas y convertirlas en una canción?

Amanda: Para mí, la composición es un proceso muy similar al de escribir un diario personal: una herramienta para procesar ideas, pensamientos o emociones que a veces se quedan atascadas. El objetivo principal es poder mirarlos de frente, reconocerlos y, en última instancia, pasar página para seguir adelante. Crear canciones es una parte absolutamente fundamental de esa sanación.

 

'Cool 93' funciona casi como un homenaje a una etapa anterior de Pitschouse. ¿Qué relación tiene la canción con esa época de la banda?

Nick: No se trata de un homenaje como tal, pero sí guarda una clara similitud con el estilo de canciones que Kyle solía componer en los inicios de Pitchhouse. Si existe algún tipo de conexión o guiño al pasado, definitivamente va por ahí.

En este regreso contáis con Keith Levesque al bajo. ¿Cómo ha sido incorporar a un nuevo miembro a una formación que originalmente funcionaba como trío?

Amanda: ¡Nos fascina tenerlo con nosotros! Keith es una persona maravillosa y su manera de tocar el bajo aporta exactamente esa última pieza que le faltaba al rompecabezas de la banda. Las canciones nuevas, en particular, pedían a gritos ese toque y realmente necesitaban su presencia para terminar de cobrar vida.

Durante los años en que Pitschouse estuvo parado, tocasteis en otras bandas, desarrollasteis proyectos como vuestros espectáculos surrealistas y seguisteis distintos caminos profesionales. ¿Cómo han influido esas experiencias en la forma en que afrontáis ahora Pitschouse?

Amanda: Al margen de Pitchhouse, todos nosotros somos artistas en activo, por lo que durante todo este tiempo hemos seguido creando en distintas disciplinas y sumando nuevas habilidades. De manera totalmente natural, todo ese aprendizaje individual acaba filtrándose e influyendo en la identidad de la banda. Sin ir más lejos, Nick trabaja como director y montador de vídeo, mientras que yo soy escenógrafa; gracias a ello, entre los dos pudimos encargarnos de la creación integral de los videoclips de ‘Dinner with The Dreamies’ y ‘Cool 93’. Al final, esa versatilidad no solo aporta a nivel visual o técnico, sino que también mejora la colaboración creativa en general y enriquece nuestra comunicación como grupo.

"Siento que hay una escena vibrante brotando en distintos rincones de Seattle, y esa es la magia de este lugar."

Pitschouse formó parte de la escena DIY de Seattle en la década de 2010. ¿Cómo veis actualmente la escena musical de Seattle en comparación con aquella época?

Amanda: Desde nuestra perspectiva, la escena está viviendo un momento de pleno auge. Se respira una energía sumamente abierta y positiva en todas partes. Gran parte del mérito de este ambiente lo tiene Kay Redden, junto a su sello Den Tapes, por la increíble comunidad que han logrado construir y promover. Siento que, en cualquier momento y sin importar el día, hay una escena vibrante brotando en distintos rincones de la ciudad, y es precisamente esa efervescencia constante lo que hace que este lugar tenga una magia tan especial.

En todas nuestras entrevistas, nos gusta que la banda entrevistada deje una pregunta para la siguiente banda que entrevistemos. ¿Cuál es la vuestra?

Amanda: ¿Cuál es el lugar más raro en el que habéis dormido estando de gira?

Del mismo modo, tengo una para vosotros de parte de Kelz. Dice así: ¿Cuáles son los logros o momentos de los que os sentís más orgullosos en vuestra carrera hasta la fecha?

Nick: Tocamos en un concierto en un desván en San Francisco en 2015, y una de las 10 personas que estaban allí compró nuestro disco y nos preguntó si podía usar nuestra música en un documental sobre el estudio de videojuegos Double Fine Productions.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.