Samba Jean-Baptiste aterrizaba por primera vez en nuestro país bajo una enorme expectación por comprobar en directo cómo se desenvuelve en sus múltiples facetas musicales. El norteamericano se ha ido ganando a pulso en estos últimos años entrar en ese selecto círculo de artistas de productividad desbordante y cautivadora, sea cual sea el proyecto en el que se embarque, recordándonos en buena parte a figuras que, de una forma u otra, nunca descansan, como puede ser el bueno de Dean Blunt. Bien en su cara más clásica, deudora de un componente jazzístico de raíces caribeñas, o traspasando las fronteras del R&B ambiental, el norteamericano encuentra siempre el tono y la forma perfectos para que sus canciones dejen poso. Si a esto le sumamos sus habituales residencias en NTS, tenemos a uno de esos artistas a los que se sigue la pista con una curiosidad y fascinación constantes.
Su paso por Madrid, en una tarde plomiza de verano, con el partido de España en el Mundial paralizando media ciudad, generó un contexto aún más propicio para que disfrutar de su propuesta en las distancias cortas se pudiese materializar de una forma aún más literal. Ya de entrada, como banda sonora ambiente teníamos las sugestivas canciones de su amiga Rockie Rode, a modo de perfecto calentamiento de ese estado de embelesamiento que produce la música del protagonista de la velada. A pesar de no contar con un inicio de concierto tal y como hubiese deseado, ya que un problema en su ordenador le obligó a alterar el orden que tenía en mente para los temas, esto no fue ningún impedimento para comenzar agarrando su guitarra y esbozar de forma serena el contenido de canciones como 'I Could've Cried' o 'Forced Perspective'.
En todo momento resultó de lo más reconfortante adentrarse en las atmósferas creadas con unos pocos acordes y esa serenidad que imprime en sus temas, como si fuese posible llevar al máximo el poder de transportarnos al lugar y el momento en el que se crearon, de forma desnuda, estas canciones. Despojadas de artificios, lógicamente, no se encuentran envueltas en la bruma de las grabaciones caseras de sus primeros trabajos, sonando de lo más nítidas y reforzando esa parte cercana al susurro o la súplica que esconden ciertas situaciones de sus composiciones. Con un carácter afable y dándonos a entender que detrás de su proyecto no hay ningún afán por mostrarse como un artista críptico ni misterioso, la segunda parte del concierto se dirigió hacia su ordenador y controladora para abrir su abanico de posibilidades.
Como ya veníamos advertidos, cada uno de sus conciertos esconde composiciones inéditas, fragmentos que enmascara en ocasiones en sus sesiones de NTS o incluso grabaciones de conversaciones que ayudan a reforzar el carácter cotidiano de sus composiciones. Esta ocasión no iba a ser una excepción, por lo que dejó constancia de su forma de enlazar composiciones conocidas como 'Talk / Pleasure' o 'Swan Song' con ese trabajo de escucha pormenorizada e interés por capturar diferentes pensamientos sobre las tareas creativas de sus amigos. Así fue como, a través de loops, frases grabadas soltadas en el momento preciso sobre sus interpretaciones vocales y sonidos de la ciudad en pleno bullicio, fue dando forma a composiciones que, en el fondo, poseen una extrema delicadeza.
Para adentrarnos en la parte final del concierto, y bajo la pregunta de si queríamos más música o preferíamos irnos a ver el partido, recuperó su guitarra para acabar tal como había comenzado. Sin embargo, en esta ocasión no fueron los mayores atisbos de interpretación tropicalista lo que nos dejó, sino que se ciñó más bien a composiciones en las que late un corazón más propio de la canción americana, conducida de nuevo a un espacio íntimo donde las melodías pop se dispersan para hablarnos de oportunidades perdidas o, mismamente, del sentimiento amargo que produce la realidad cuando no se acerca a nuestros deseos. Así fue como 'The Primate' y '1 Speed' emergieron con fuerza, rescatando lo prodigioso que es hacer canciones perdurables con lo mínimo. Evidenciando cómo el minimalismo muchas veces sugiere más que cualquier otra propuesta, el músico se despidió de lo más agradecido, haciéndonos sentir que, seguramente, su próxima actuación en la ciudad será en un escenario de dimensiones mucho mayores.
