Review

Iceage - For Love of Grace & the Hereafter

Iceage

2026

8


Por -

Iceage siempre han demostrado su capacidad para transfigurarse sin perder un ápice de su identidad primordial. En este sexto trabajo han decidido despojarse de cualquier añadido superfluo para encontrarse con una versión más primigenia de sí mismos. Grabado en un estudio rural sueco a lo largo de una sola semana, el grupo ha buscado capturar la inmediatez de sus primeros años. El resultado final poco tiene que ver con aquel punk agresivo de sus inicios. La motivación detrás de estas canciones apunta a un regreso a la época en que sus miembros descubrieron la música por sí mismos, concretamente durante el primer lustro de los años dos mil. De esa era han bebido sin disimulo para construir un sonido que respira urgencia aunque con una claridad melódica inédita en ellos. Se trata de una revisión de su propio pasado filtrada por la experiencia de quienes ya han recorrido un largo camino. Esa paradoja se convierte en el eje sobre el que gira toda la obra.

La apertura con 'Ember' ya anticipa el tono general que predominará a lo largo de los doce cortes: una pieza construida sobre un piano juguetón que pronto deriva hacia un rock de universidad con magulladuras. El cantante declara su amor de manera amenazante en medio de un fragor contenido. Las composiciones se suceden con una energía que nunca decae, como demuestra 'Match Head Girl', donde un bajo insistente sostiene un estribillo vocal que recurre a sílabas sin sentido mientras la banda juega con cambios de ritmo que desconciertan gratamente. La letra convierte a la protagonista en un detonante capaz de incendiar el mundo. Esa mezcla de candidez superficial con una amenaza latente recorre buena parte del repertorio. En 'The Weak' incorporan un solo de flauta de pan deliberadamente desafinado que rompe con cualquier expectativa de pulcritud. Este gesto confirma su intención de mantener los bordes rugosos incluso cuando las melodías resultan pegadizas.

A pesar de ese espíritu despreocupado, tras las guitarras vibrantes se esconden reflexiones sobre el amor como campo de batalla y la maternidad en circunstancias adversas. 'Mother of Pearl' narra la historia de una mujer embarazada en un entorno de adicciones y miseria. El acompañamiento musical evoca el rock de estadio de finales de los sesenta, esa contradicción entre la dureza narrativa y la ligereza sonora que el grupo maneja con oficio. El cantante examina la redención desde una óptica religiosa nada convencional, como se aprecia en 'No Fear', donde la promesa de una costa bendita se entrelaza con un bajo pausado y guitarras campestres que evocan paisajes abiertos. La espiritualidad aparece también en 'True Blue', una pieza que cierra el trabajo con un deslizamiento de guitarra que sugiere tanto una balada de rock clásico como una procesión fúnebre. La voz susurra sobre el arrebato y una supuesta locura que acerca al nirvana.

El punto más desconcertante llega con 'Star', una declaración de amor sin ambages donde las palmas y una melodía directa rompen con cualquier cinismo previo. El intérprete se entrega por completo a esa devoción absoluta mientras la sección rítmica acelera hasta el desbocamiento. Ese momento de sinceridad descarnada contrasta con el sarcasmo presente en otros pasajes. En '1835' recuperan el torbellino de las bandas de garaje británicas de mediados de los dos mil, con un estribillo que se clava en la memoria a base de repetición y un solo de viento madera que aporta un aire casi circense. La habilidad para cambiar de registro sin que el conjunto pierda coherencia resulta envidiable. Aunque 'Tender Blades' retome atmósferas más propias de sus trabajos anteriores, nunca rompe esa fluidez que caracteriza al álbum. La producción escueta, sin apenas sobregrabaciones, concede a cada golpe de batería y cada rasgueo una presencia física que traslada al oyente a la misma sala donde grabaron.

El amor como fuerza destructiva y creativa al mismo tiempo vertebra cada canción. Esa dualidad la reflejan tanto en los arreglos como en unas letras que jamás caen en el sentimentalismo barato. 'Salve for Every Sore' avanza con una trompeta festiva mientras se mencionan gusanos ocultos en la fruta, otro ejemplo de esa yuxtaposición entre celebración y podredumbre que el conjunto maneja con soltura. 'Lifetime' repite la fórmula de convertir las palizas emocionales en un mantra rítmico. 'Holy Water' reduce su duración a menos de tres minutos para condensar una adicción amorosa descrita como un aguijón que mata y da hogar a la vez. El quinteto ha logrado condensar sus dos décadas de evolución en un trabajo que mira hacia atrás sin nostalgia barata, pero con la certeza de quien sabe que despojarse de artificios también es una forma de madurar. La sensación final es la de haber presenciado a un grupo que se toma en serio el riesgo de parecer frívolo para ocultar verdades incómodas. Ese equilibrio inestable les sienta mejor que cualquier grandilocuencia pasada.

Conclusión

En su nuevo disco, Iceage reflexionan sobre la fugacidad de la vida con un encogimiento de hombros que resulta más perturbador que cualquier lamento explícito o muestra de desesperación.

8

Álbum

Iceage - For Love of Grace & the Hereafter

Artista

Iceage

Año

2026

Discográfica

Mexican Summer

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.