Mònica Terribas documenta en 'El buen espíritu: Detrás de la puerta del Opus Dei' un artefacto periodístico que trasciende la mera acumulación de denuncias para convertirse en un retrato coral de la maquinaria interna de una institución religiosa. La serie, producida por The Mediapro Studio y estrenada en HBO Max, funciona como continuación de 'El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei', donde trece mujeres relataron abusos laborales, espirituales y psicológicos. En esta ocasión, catorce hombres procedentes de once países de Europa, América Latina y Estados Unidos toman la palabra para describir cómo ingresaron en la Obra con la intención de convertirse en numerarios o sacerdotes y terminaron, según sus propios relatos, atrapados en dinámicas de control que califican como abuso espiritual, psicológico y económico. Terribas, periodista con una dilatada trayectoria en televisión, articula tres episodios que combinan testimonios directos con intervenciones de especialistas como el catedrático de derecho canónico Santiago Bueno Salinas, la socióloga María Esther Fernández Mostaza o el investigador Gareth Gore, logrando un equilibrio entre la voz de las víctimas y el análisis estructural.
La trama se despliega a través de las experiencias de estos hombres, muchos de los cuales ocuparon responsabilidades de gobierno en consejos locales, fueron llamados a poner sus carreras profesionales al servicio de la expansión de la Obra o enviados siendo adolescentes a países de los que nunca regresaron. La serie reconstruye los procesos de captación, vigilancia y explotación laboral que, según los testimonios, definen la vida dentro de la institución. Terribas explicó en entrevistas que contactó con unos sesenta y cinco exmiembros, aunque muchos declinaron aparecer ante las cámaras por miedo a represalias, vínculos familiares aún activos o porque manejaban dinero, influencias y contactos. La evolución de los personajes se traza desde la idealización inicial hasta la ruptura, pasando por episodios de sometimiento a normas estrictas, obediencia al director espiritual, confesión obligatoria y entrega del salario a la Obra. En el caso de numerarios y agregados, se menciona la práctica de hacer testamento a favor del Opus Dei al realizar la fidelidad, un mecanismo que ata económicamente al individuo incluso después de su marcha. La serie también aborda la homosexualidad dentro de la institución, con los relatos de Juan y Enrique, quienes descubrieron su sexualidad en la Obra y vivieron ese hallazgo como el peor de los pecados, siendo instados a terapias de conversión, con un intento de suicidio como consecuencia.
La dirección de Terribas apuesta por un montaje que entrelaza los testimonios con recreaciones dramatizadas interpretadas por Joel Bosqued, Guillem Balart y Marc Baltà, bajo la dirección de Pere Sala. Este recurso permite al espectador situarse en las experiencias narradas y subraya la simetría entre relatos de personas de edades y procedencias distintas. La realizadora evita el sensacionalismo y opta por una puesta en escena sobria, donde la palabra de los protagonistas adquiere el peso central. La estructura de tres episodios facilita una progresión que va de lo individual a lo colectivo, mostrando cómo las vivencias personales responden a un diseño organizativo. La serie se apoya en expertos para contextualizar las prácticas descritas y ofrecer claves sobre el funcionamiento financiero y jerárquico de la prelatura. La decisión del Opus Dei de declinar participar en el proyecto, tanto en esta como en la entrega anterior, queda reflejada en el documental como una ausencia significativa que Terribas califica de oportunidad perdida para una institución que se acerca al centenario de su fundación por Josemaría Escrivá de Balaguer.
Las implicaciones sociales y morales de 'El buen espíritu: Detrás de la puerta del Opus Dei' trascienden el ámbito religioso para instalarse en el debate sobre los límites del poder en organizaciones que combinan autoridad espiritual y control económico. La serie plantea cómo estructuras jerárquicas pueden propiciar dinámicas de coacción psicológica y abuso laboral sin que los mecanismos de supervisión externa intervengan. La creación de la Oficina de Sanación y Escucha en 2026, tras la denuncia de cuarenta y tres mujeres exnumerarias auxiliares en Argentina por servidumbre y explotación, aparece como una respuesta tardía a décadas de silencio. Terribas insiste en que el problema es sistémico y afecta a todas las organizaciones donde el poder se concentra sin contrapesos. La serie invita a reflexionar sobre cómo se construye la obediencia y hasta qué punto la entrega voluntaria de la libertad personal puede convertirse en una trampa cuando media una autoridad que se presenta como absoluta. El documental muestra que las víctimas provienen de distintos estratos y profesiones, lo que refuerza la idea de que cualquier persona puede quedar atrapada en una estructura de estas características.
La propuesta de Terribas se alinea con un periodismo de investigación que busca documentar realidades incómodas y dar voz a quienes han permanecido en silencio. La serie se estrena en un momento en que la institución ha perdido parte del favor de los últimos papas y enfrenta un escrutinio público creciente. La combinación de testimonios, análisis experto y recreaciones configura un relato que aspira a modificar la percepción social del Opus Dei y a promover una reflexión interna. La directora ha expresado su deseo de que la sociedad conozca esta realidad y que la institución revise sus prácticas. El documental se sostiene sobre la coherencia de los relatos, que proceden de contextos geográficos y generacionales diversos, lo que otorga solidez a la denuncia. La ausencia de la prelatura en el proyecto deja el relato en manos de quienes han vivido la experiencia desde dentro y de los expertos que la analizan. La serie, en definitiva, se posiciona como un documento crítico que examina el funcionamiento de una organización religiosa desde la perspectiva de quienes la abandonaron.
Crítica elaborada por Estela Schiaffino
