Entrevistamos a

Hand Habits

"Para mí el escribir canciones siempre ha sido la forma de procesar mis emociones. "

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Meg Duffy es una de esas artistas que siempre tiene los pies en la tierra, demostrándolo con el contenido de sus temas donde abraza todas las situaciones que la rodean a ella y las personas de su entorno. Sin embargo cuando nos introducimos de lleno en sus composiciones, su sonido nos muestra en todo momento una cara sugestiva, muy relacionada con disolver en lo tenue de sus guitarras todas aquellas reflexiones que nos generan conflicto con nosotros mismos. Su segundo LP placeholder llegó el año pasado vía Sadde Creek para confirmarla como una de las artistas más interesantes de los últimos años capaz de reverdecer la canción americana más apegada al mundo del pop más íntimo. Según avanza el trabajo se puede comprobar como no hay ningún elemento que destaque por el resto, alcanzando una amalgama bien uniformada pero preciosista en detalles atmosféricos. Así es como nos muestra nexos de unión entre sus temas, algo que la propia artista confirma. A lo largo de este nuevo trabajo busqué que las canciones estuviesen conectadas, bien mediante su sonido o ciertos rasgos de su temática.

La forma en la que Meg trata de explicar sus propias contradicciones, intentando alejarse de clasificaciones banales sobre sus experiencias vividas, es algo que en todo momento acompaña a los temas. Desde la imposibilidad para encontrar sosiego dentro de sí misma, como muestra en ‘Can’t Calm Down’ hasta esas situaciones en las que parece que nuestra felicidad se encuentra ligada a la de otra persona y no sabemos escapar de ello, algo que bien puede cuadrar dentro de ‘yr heart (reprise)’. Para ella, todo esto solo es posible lograrlo escribiendo sobre la cercanía de lo que se encuentra en el día a día. Escribir sobre temas que me interesan, como la línea que separa una amistad de una relación amorosa, siempre me ayuda a ordenar mis sentimientos. Solo así resulta posible encontrar una forma de avanzar ante situaciones de difícil solución en el presente, dejando en todo momento patente su personalidad y todo lo que la define como persona.

En un disco donde las relaciones queer han consolidado la base de su forma de aproximarse al amor, Meg también abre su mundo interior, mostrando la vulnerabilidad como una virtud de lo más determinativa en este trabajo. Probablemente en estas nuevas canciones muestro de forma más inconsciente mi situación de persona no binaria. Este hecho quedó patente en un tweet mostrado durante el proceso de composición del disco, haciéndonos ver cómo es una artista que no se esconde con tal de lograr que su obra represente al máximo su persona. Como bien nos comenta, esta situación a través de la cual imprime en sus temas rasgos que la definen sin ser consciente de ellos, llega a través de una vía cargada de procesos compositivos íntimos que cuesta explicar. Normalmente cuando compongo, los temas de los que trato se me van revelando en mi subconsciente. Rara vez tomo una decisión consciente a la hora de escribir mis letras hasta que no encuentro el espacio de meditación idóneo que me empuja a escribir una canción.

De una forma mucho más consciente, donde trata de equilibrar todas aquellas cosas que se escapan de lo controlable, también llama la atención como logra un lenguaje totalmente directo a pesar de introducir una gran cantidad de metáforas en sus temas. Claro ejemplo puede aparecer en una ‘What’s the Use’ donde a través de una paloma logra situarnos en un contexto de paz quebradiza, concluyendo con frases demoledoras como “estaba asustada cuando perdí mi identidad”. Me gusta bastante introducir metáforas en mis canciones. Esto sí que es siempre algo intencional. Junto a ello, también podemos intuir la importancia que tienen los procesos compositivos en la artista, destacando como la vía musical siempre ha sido el camino adecuado para tratar de saber dónde se encuentra en cada momento. Para mí el escribir canciones siempre ha sido la forma de procesar mis emociones.

El imaginario que podemos encontrar a lo largo del disco, no solo se encuentra asociado a la forma de dar vueltas a las conexiones personales con todo lo que la rodea, sino que también los lugares visitados son siempre un interesante punto de partida. En esta ocasión el bullicio neoyorkino ha supuesto también un nuevo refugio en el que introducirse. Nunca he vivido en Nueva York, pero creo que la parte alta del estado de Nueva York siempre me ha acompañado de una forma muy agradable. No me considero neoyorkina, pero definitivamente tampoco californiana. Junto a ese sentimiento de no pertenecer a ningún lugar en concreto, el hecho de pasar estos últimos años de una forma muy activa tanto en las carreteras norteamericanas como europeas, le ha servido para encarar nuevos retos personales. Encontrar un equilibrio con el que sentirse bien cuando estás de tour es difícil. Siempre trato de estar muy metida en los nuevos entornos y comunidades de personas que me encuentro, al mismo tiempo de no olvidar la realidad del lugar en el que vives. Me encanta siempre fantasear sobre todo, por lo que me adapto bien al hecho de encontrar nuevas ciudades y me quedo siempre con una sensación de añoranza cuando me voy de ellas.

Cerrando el círculo en cuanto a las influencias externas en sus composiciones, Meg siempre sabe rodearse de buena forma de sus amigos, involucrándolos de lleno en su proyecto como es el caso de John Andrews, líder también del interesante proyecto John Andrews and the Yawns. En esta ocasión colaboró con algún que otro coro y percusiones, intentando que el acabado final resultase aún más reconfortante. Amo a John y siempre me encuentro inspirada por sus composiciones. Creo que su voz tiene la particularidad de hacer que la mía suene mejor. Muy ligado también a sus inicios se encuentra también el sello Woodsist bajo el que publicó su primer LP Wildly Idle (Humble Before the Void). Acerca de cómo la casa de discos liderada por Jeremy Earl ha sido clave para su evolución artística, la artista no repara en elogios, yendo más allá del plano puramente musical. La forma en la que Jeremy lleva las riendas de todo es realmente impresionante. Además se encarga de que todo lo que publica resulta siempre inteligente y agradable a la escucha. Sin lugar a dudas hace que te sientas de la familia. Una muestra más de la forma en la que Meg se siente arropada por grandes músicos, y por encima de todo, amigos.

Hand Habits debutará en nuestro país abriendo para Angel Olsen el 25 de enero en Madrid (But) y el 26 de enero en Barcelona (Razzmatazz).

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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