Entrevistamos a

Wishy

"Todos somos fruto de cómo nos hemos criado, así que de alguna manera siempre hay cierto punto de nuestro niño interior que sale a la luz en nuestra música."



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Algunas amistades nacen en los pasillos de un instituto y terminan convertidas en una banda de las bandas más excitantes del panorama de pop guitarrero. Kevin Krauter y Nina Pitchkites se conocieron en Indianápolis cuando eran adolescentes, pasaron cada uno por otros proyectos musicales y terminaron uniendo fuerzas en Wishy. Con el tiempo se sumaron el guitarrista Dimitri Morris, el bajista Mitch Collins y el batería Conner Host, hasta completar una formación definitiva que funciona con una sintonía poco habitual. Esa complicidad de juventud sigue siendo el motor del grupo y se refleja en la forma en que ha evolucionado su relación creativa, que ha pasado de la escritura por separado a una colaboración cada vez más estrecha. “Al principio, cuando empezamos como banda, los dos componíamos por separado, pero en los dos años siguientes quisimos empezar a escribir más juntos. Hacerlo nos ha permitido crecer como compositores y ser un poco más vulnerables. Siempre hemos tenido muy buen flujo de ideas y parece que siempre estamos en la misma onda en cuanto a la visión general del grupo.”

El arranque de su trayectoria ha sido una auténtica ráfaga de actividad, con las EP ‘Mana’ y ‘Paradise’ en 2023, el debut ‘Triple Seven’ en 2024 y ‘Planet Popstar’ en 2025. Tras esos lanzamientos, mucha gente empezó a preguntarse cuál sería el siguiente paso del grupo, y la respuesta fue la de no esperar a que llegara la presión. Los cinco comenzaron a escribir canciones nuevas casi a la vez que su primer disco veía la luz, una decisión que acabaría resultando clave para encarrilar el trabajo posterior en el estudio. “Empezamos a componer temas nuevos no mucho después de que saliera 'Triple Seven', lo que más adelante nos ayudó bastante a arrancar el proceso del segundo álbum. Durante un tiempo estuvimos simplemente trasteando con un montón de ideas en los ensayos, hasta que entramos al estudio de grabación y fue donde realmente le dimos forma a todo.”

Mientras tanto, su recorrido en directo ha dado un vuelco en muy poco tiempo. Wishy han pasado de las salas pequeñas a actuar en la televisión estadounidense y en festivales como el Riot Fest o el Kilby Block Party, un salto que los músicos no atribuyen a un único acontecimiento, sino a la suma de experiencias que han ido acumulando por el camino. Compartir cartel con otras bandas ha sido una parte importante de ese aprendizaje y también una fuente de ilusión, la de ver cómo su música llega a oídos cada vez más diversos. “En realidad ha sido la combinación de todos estos momentos lo que nos ha ayudado a subir de nivel como grupo. Poder abrir para bandas tan increíbles como Momma, American Football o Tanukichan, entre otras, ha sido supergratificante, y estamos muy agradecidos de poder hacer llegar nuestra música a un público más amplio.”

El fruto de todo ese crecimiento es ‘Nature’s Pill’, publicado por Winspear, un segundo álbum más intencionado y más colectivo que su predecesor. El grupo volvió a reunirse en Los Ángeles con Ben Lumsdaine, coproductor de ‘Triple Seven’, y los cinco se apretujaron en un estudio diminuto donde grabaron la mitad de los temas en directo. El resultado es un disco con la inmediatez de una banda engrasada por los kilómetros de gira. Por primera vez, además, la composición dejó de recaer solo en Krauter y Pitchkites, ya que Morris y Collins también aportaron sus ideas, algo que se nota en un sonido más cercano al trabajo en equipo. Para ellos, el efecto ha ido más allá de lo estrictamente musical. “Definitivamente nos ha demostrado que somos una banda dinámica capaz de atreverse con cualquier cosa, por cursi que suene. No solo estamos creciendo como músicos, sino también como colaboradores y como amigos.”

Hasta el propio título del álbum se deja deliberadamente abierto a la interpretación, algo que encaja con una banda que prefiere las preguntas sin cerrar a las explicaciones tajantes. “Siempre decimos que eso depende del oyente. Es más bien una frase que resumía el disco de una forma abstracta.” Esa misma actitud desenfadada preside el modo de ensamblar un repertorio que reúne estilos, épocas y estados de ánimo muy distintos, desde los pasajes más melancólicos hasta los más luminosos, y que aun así se escucha como un todo con personalidad propia. Los músicos no buscan la cohesión a través de un plan previo, sino a través de la intuición y del placer de lo inesperado. “Nos gusta mirar las canciones por separado más que pensar en cómo encajarán en un álbum. Creo que no saber qué vas a escuchar a continuación hace que la experiencia de escucha sea más auténtica y emocionante. Nos gusta componer canciones que se sientan bien en el momento, y el disco es simplemente un reflejo de eso.”

En lo sonoro, ‘Nature’s Pill’ amplía el terreno que ya pisaba ‘Triple Seven’, que tiraba del guitar pop y del dream pop de los noventa. Ahora a esa base se le suman ecos del rock alternativo universitario de los ochenta y del indie de principios de los dosmil, con una paleta de referencias que el propio grupo desgrana sin rodeos. “Sobre todo Broken Social Scene, The Primitives, Cristina y The Go-Go’s.” También se percibe en varios temas un toque tierno y juvenil que remite a los años de instituto, cuando los miembros de la banda empezaban a descubrir la música que acabaría marcándolos. Lejos de renegar de aquella etapa, la abrazan con naturalidad y la integran en su manera de hacer canciones. “Creo que todos somos fruto de cómo nos hemos criado, así que de alguna manera siempre hay cierto punto de nuestro niño interior que sale a la luz en nuestra música. Nunca nos desprendemos del todo de esas raíces.”

En las letras, el disco explora el amor, el desamor, el deseo y las relaciones complicadas, pero lo hace con cierto aire novelesco, como si hubiera personajes y escenas en lugar de confesiones directas. Los límites entre la vivencia propia y la invención son deliberadamente difusos, de modo que cada canción funciona como un pequeño episodio de frustración romántica y de melodrama cotidiano que cualquiera puede reconocer. El grupo asume esa ambigüedad con humor y sin complejos. “En gran medida, diría yo. A menudo llamamos a nuestras canciones ficción histórica porque hay mucha verdad en ellas, pero también nos gusta divertirnos e imaginar distintos escenarios en los que quizás no estamos participando de forma literal.”

Dentro de ese territorio emocional, ‘Covergirl’ retrata esas relaciones que nunca llegan a convertirse en nada serio, tan comunes entre la gente joven de hoy, y lo hace con guitarras muy potentes envueltas en una atmósfera de ensueño. Nina explica cómo nació la canción, que partió de una idea de Morris y fue creciendo con las aportaciones de la cantante. “Dimitri me enseñó primero la maqueta de esto con una progresión de acordes que se le había ocurrido y empezamos a partir de ahí. Yo añadí algunas partes de guitarra y la letra, y sentí que se convirtió en un temazo de shoegaze. Quería escribir sobre las trampas del deseo por lo a menudo que aparece en mi vida (y en la de la mayoría de la gente). Pensé que el tema le iba perfecto a la vibra general y al sonido de la canción.” Por su parte, ‘All The Rage’ convierte una ruptura adulta en un arrebato adolescente, con toda la rabia y el drama de los quince años, y su origen tiene su propia ironía. Kevin lo resume así: “La compuse justo antes de una ruptura gorda, creo que como una forma inconsciente de amortiguar el golpe, jaja.”

El apartado visual del disco también ha tenido su dosis de artesanía. El videoclip de ‘Sensational’, una de las canciones más emblemáticas del álbum y la que da nombre a su título según la propia entrevista, es una animación construida con unos tres mil recortes de papel de los propios miembros. El proyecto lo firma la animadora Jess Dunn, y el grupo se muestra especialmente orgulloso de su filosofía de trabajo, que defiende el esfuerzo humano frente a la automatización. “Jess Dunn fue la mente brillante detrás de ese vídeo y se embarcó en este laborioso proyecto creativo casi como una forma de dar un gran corte de mangas a toda la influencia de la IA generativa en el mundo de la animación stop motion experimental, que es donde se mueve gran parte de su trabajo. Ver el resultado de semejante tesón humano fue realmente alucinante, sobre todo al verlo vinculado a algo en lo que nosotros mismos habíamos trabajado tanto.”

El álbum se despide con ‘Party World’, una especie de declaración de intenciones que parece resumir el espíritu de todo el conjunto y que ofrece un cierre luminoso tras tantas historias de amor y desamor. Para los músicos, la elección del último tema era casi evidente, y lo explican con su habitual sentido del humor. “Esta pregunta prácticamente se responde sola, jaja. Como bien dices, de algún modo encapsula sin pretenderlo esa sensación de determinación semi-delirante por hacerte tu propio hueco de alegría en el mundo, que es lo que impregna más o menos todo el disco.” Esa mezcla de tristeza y ganas de seguir adelante, de final de una etapa y de comienzo de otra, es justo lo que Wishy desean que quede en quien llegue al último compás. “Lo ideal sería una energía de amor absoluto y de comunión con todas las cosas, pero nos conformamos con un poco de catarsis emocional o incluso con algo de nostalgia, si ese es tu punto.”

Con ‘Nature’s Pill’ recién publicado, la banda lo celebra con Wishyfest, un festival en su ciudad natal, antes de arrancar su gira por Estados Unidos junto a youbet, The Umbrellas, Dead Sullivan y Touch Girl Apple Blossom. Su propuesta, la de convertir la confusión sentimental en estribillos luminosos y reírse un poco de uno mismo, parece haber encontrado el momento justo.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.