Entrevistamos a

Remember Sports

"Los momentos de tristeza hacen que los de alegría brillen más, así que me gusta pensar que todas las emociones son importantes y merecen ser representadas en el arte."



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La trayectoria de Remember Sports se ha construido a partir de la convivencia prolongada, los cambios vitales y una relación constante con el paso del tiempo, elementos que confluyen de manera clara en 'The Refrigerator' tras un periodo marcado por la pandemia, la imposibilidad de girar y la incorporación de rutinas laborales ajenas al ámbito creativo. El contexto empuja al grupo hacia una escritura anclada en espacios domésticos, escenas reconocibles y vínculos cotidianos que funcionan como ejes narrativos, donde la cocina aparece como lugar simbólico de encuentros, aprendizaje y cuidado. La banda articula el álbum desde una mirada adulta que observa etapas anteriores con distancia serena, integrando recuerdos de infancia, relaciones afectivas y convivencia colectiva sin dramatización excesiva, construyendo una continuidad vital donde distintas edades dialogan entre sí. El proceso de grabación compartido y la asunción total del control creativo refuerzan una sensación de cohesión grupal ligada también al clima particular del estudio y a una conciencia clara del momento histórico vivido durante su elaboración.

El desarrollo temático del álbum avanza mediante letras que adoptan forma de escenas breves, pensamientos sueltos y observaciones concretas, estrategia visible en canciones como 'Roadkill', 'Cut Fruit', 'Thumb', 'Fridge' o 'Nevermind', donde la narración lineal cede espacio a fragmentos de vida ensamblados con lógica interna. Remember Sports escriben desde una voz colectiva que alterna ironía, tristeza y alegría sin jerarquías, abordando el cuidado propio, la autocompasión fallida, el humor defensivo y la voluntad de seguir adelante mediante gestos cotidianos como compartir comida, bailar en la cocina o trabajar con infancia. El lenguaje evita solemnidad y se apoya en imágenes claras, cercanas al habla diaria, con repeticiones sencillas y estructuras casi infantiles que recuerdan a propuestas afines como Hop Along o The Weakerthans por su capacidad de unir sencillez expresiva y densidad vital. A lo largo del álbum, el grupo plantea una ética basada en acompañarse, aceptar contradicciones y reconocer el valor de lo pequeño como sostén frente a etapas difíciles, cerrando el recorrido con una apertura hacia el cuidado compartido y la persistencia Aprovechando lo inminente del lanzamiento de este trabajo, hemos tenido el enorme placer de charlar con Carmen Perry.

El título del álbum, 'The Refrigerator', sugiere algo cotidiano pero lleno de significado: conservar, guardar, enfriar... ¿Qué representa ese "frigorífico" dentro del universo emocional del disco?

¡Me encantan los adjetivos que has usado! Elegimos 'The Refrigerator' sobre todo porque hay muchísimas menciones a cocinas en un montón de canciones del álbum, así que eso fue lo que me hizo pensar en el nombre. Luego empecé a darle vueltas a qué significaba el hecho de estar escribiendo tanto sobre un lugar concreto. Creo que el "lugar" siempre ha sido una referencia muy potente para mí. Muchas veces, cuando escribo, intento identificar qué sentimientos me afloraban, cuándo y en qué sitio, así que intento situarme en la habitación donde ocurrió aquello que intento expresar y me fijo en qué veía, qué podía tocar... ese tipo de cosas. Creo que eso me ha llevado de forma natural a incluir muchas de esas observaciones en mis canciones.

Así que estuve pensando mucho en todas las cocinas en las que he vivido, porque algunas de las conversaciones y momentos más emotivos suelen ocurrir en la cocina. Es ese espacio central, con este electrodoméstico grande (el frigorífico) que lo preside todo, casi como un testigo. Pensé en cuando era niña y lloraba sobre los deberes de mates en la mesa de la cocina, en reír y bailar con mis amigos frente a la nevera en mi casa de la universidad, o en jugar a las cartas en la mesa con mi pareja durante los primeros días del COVID. Todo eso entró en este disco y me ayudó a crear una especie de narrativa con ese hilo conductor que sentía que recorría la cocina a lo largo de toda mi vida, y a entender qué significa todo junto, esa mezcla de escenas y emociones.

 

Al escuchar el disco, da la sensación de que reúne muchas versiones de ti misma, pasadas y presentes. ¿Sientes que este álbum trata en gran medida de reconciliar esas diferentes versiones de quién eres?

Creo que gran parte de mi motivación para escribir canciones viene de lo que mencionas: una especie de ajuste de cuentas entre mi versión pasada y la presente. Siempre me ha costado mucho procesar los cambios y me ayuda marcarlos de alguna manera, como componiendo música. Lo siento como una forma de viajar en el tiempo y visitar a mis versiones anteriores. De joven leí el ensayo de Joan Didion ‘On Keeping a Notebook’ y es un texto que se me quedó grabado: "Creo que nos conviene estar en buenos términos con las personas que solíamos ser, nos parezcan una compañía atractiva o no. De lo contrario, se presentan sin avisar y nos sorprenden, llaman aporreando la puerta de la mente a las 4 de la mañana en una mala noche y exigen saber quién las abandonó, quién las traicionó, quién va a reparar el daño. Olvidamos demasiado pronto las cosas que pensamos que nunca podríamos olvidar. Olvidamos tanto los amores como las traiciones, olvidamos lo que susurramos y lo que gritamos, olvidamos quiénes éramos".

¡Creo que empecé a escribir canciones porque no quiero olvidar nada! No quiero olvidar quién era ni cómo me sentía, ni qué aspecto tenía la vida, así que es casi como llevar un archivo emocional al que puedo volver una y otra vez para intentar darle sentido. Creo que esto me ayuda a mantenerme fiel a quien quería ser cuando era joven.

Parece que el álbum gira mucho en torno a la idea de cuidarse a una misma, incluso cuando no sabes muy bien cómo. ¿Fue algo que buscaste conscientemente o te diste cuenta después de escribir las canciones?

Creo que mucho de eso ocurrió de forma inconsciente, simplemente porque ahí es donde tenía la cabeza mientras escribía. Ahora me parece superobvio, pero lo que más me costaba en esa época era ser amable conmigo misma, tratarme como a una amiga en lugar de como a una enemiga. Así que creo que es un viaje que voy representando en todo el disco, con resultados variados. Hay momentos en los que no se me da nada bien (‘Cut Fruit’) y otros en los que me esfuerzo mucho (‘Nevermind’), así que hay de todo.

"Estuve pensando mucho en todas las cocinas en las que he vivido, porque algunas de las conversaciones y momentos más emotivos suelen ocurrir en la cocina."

La tristeza, la ironía y la alegría parecen coexistir en el álbum sin ninguna jerarquía. ¿Es importante para ti que las canciones reflejen esa mezcla real de emociones, sin priorizar unas sobre otras?

Sin duda es importante para mí que mis canciones reflejen muchas emociones diferentes, ¡porque así es la vida! Los momentos de tristeza hacen que los de alegría brillen más, así que me gusta pensar que todas las emociones son importantes y merecen ser representadas en el arte, incluso las más incómodas. No hay jerarquía porque necesitas experimentarlas todas para vivir una buena vida. Creo que la música es una forma de expresar sentimientos para los que no tenemos palabras, así que suelo recurrir a mis emociones más complejas para buscar inspiración.

En los últimos años has compaginado la música con otros trabajos fuera del circuito habitual. ¿Te ha ayudado eso a ver el arte desde otra perspectiva?

Aunque ojalá pudiera vivir dignamente solo de la música, creo que definitivamente me ayuda a mantener la cordura tener algo que hacer fuera de ella. He trabajado de niñera, de camarera y llevo siendo profesora sustituta en Filadelfia unos... diez años ya, que se dice pronto... Me siento más creativa cuando mi tiempo libre está limitado por el trabajo y por los trayectos, así que me ayuda a seguir conectada con el mundo y a encontrar inspiración en lugares que no sean solo mi casa.

 

También has trabajado en una escuela de primaria. Al escuchar el disco, parece que esa experiencia te reconectó con un sentido de la inocencia perdido. ¿Qué te enseñaron esos niños sobre ti misma?

Sí, pasé el curso escolar 2021-22 trabajando a jornada completa en una escuela de primaria de mi barrio. Fue el primer trabajo a tiempo completo que tuve y solo lo acepté porque ese año no íbamos de gira. La pandemia fue muy dura para mí mentalmente y creo que ese trabajo llegó en un buen momento porque no estaba siendo precisamente amable conmigo misma y no tenía ninguna esperanza sobre el estado del mundo ni sobre el rumbo de mi vida. Trabajar con niños todos los días y conocerlos durante ese año me enseñó mucho sobre el cuidado. Los niños pequeños están muy abiertos al mundo y a las nuevas experiencias, y a menudo aún no tienen miedo de ser ellos mismos. Mis niños favoritos son los más "raritos" y los que tienen sentimientos muy intensos y aún no saben cómo gestionarlos, porque yo era así de pequeña. Aprendí a verme a mí misma como una niña en los críos con los que trabajaba, y creo que eso me llevó a querer ser más buena conmigo misma y cuidarme mejor. Suena muy simple, pero para mí fue revelador en aquel momento.

Parece que has aprendido a reírte de las cosas que antes dolían más. ¿Dirías que ese sentido del humor es una forma de protegeros o simplemente una manera de seguir adelante?

¡Creo que ambas cosas! El humor se ha convertido en una de mis herramientas más poderosas para moverme por el mundo y proteger mi cerebrito sensible de algunos de los momentos más crudos de la vida. Algo que aprendí pronto es que, si haces un chiste a tu propia costa, ¡normalmente evitas que los demás se burlen de ti! Así que eso es algo de lo que he tenido que desaprender un poco: lo de convertirme siempre en el blanco de la broma. A veces me cuesta tomarme en serio. Pero también siento que la vida es tan triste o tan dura a veces que, literalmente, lo único que puedes hacer es reírte. Quizá primero tengas que llorar, pero siempre estoy deseando llegar a la parte en la que todos podamos reírnos juntos. Soy una gran defensora de encontrar el humor en todo.

"Creo que gran parte de mi motivación para escribir canciones viene de una especie de ajuste de cuentas entre mi versión pasada y la presente."

La canción 'Fridge', que casi comparte nombre con el álbum, se siente como un núcleo emocional, un punto de calma. ¿La concebiste como una especie de corazón del disco?

¡Sí! No creo que lo pensara así mientras la escribía, pero ahora me parece un momento crucial del álbum. ‘Fridge’ es la canción con la que más lloré mientras la hacíamos, porque me resultaba muy difícil escucharla durante la grabación y la mezcla. Creo que simplemente noto lo triste y perdida que me sentía, volviendo a recuerdos dolorosos como si fueran portales al pasado e intentando encontrar algo que valiera la pena entre toda la lucha y la preocupación que me invadían de nuevo.

Esa la grabamos al principio del proceso de las demos y luego nos encariñamos mucho con cómo sonaba, así que se hizo enteramente en casa y no se tocó nada en el estudio. Creo que eso le da una cualidad íntima y hace que destaque un poco. Para mí, esa canción plantea la pregunta "¿por qué soy así?", que es algo bastante triste de afrontar, se mire como se mire. Para mí es muy potente bajar el volumen a todos los momentos más frenéticos y dramáticos del disco y encarar esa pregunta con calma, así que es una de mis canciones favoritas del álbum.

'Nevermind' parece hablar de esos momentos en los que cuesta seguir adelante, pero también de los pequeños gestos que te mantienen vivo. ¿Recuerdas qué fue lo primero que te inspiró a escribirla?

Escribí ‘Nevermind’ cuando estaba al final de un episodio depresivo fuerte y estaba bastante segura de que necesitaba pedir ayuda, pero todavía me sentía demasiado triste y avergonzada para hacerlo de verdad. Intenté hacer cositas que me abrieran un poco, como dibujar con mis alumnos, escuchar canciones que me encantaban de pequeña y ver cosas que me hacían feliz. La canción empieza hablando de comer pizza fría, de quedarse mirando a la nada después de enviarle por error un mensaje a mi jefe diciéndole que odiaba mi vida y, en general, de sentirme como una perdedora. Luego pasa a intentar centrarme en los lugares donde hay amor, intentar bailar más, abrazar más, escuchar más y compartir más. Esta es una de las canciones del álbum con más referencias al colegio, porque menciono un momento específico en clase cuando estaba coloreando con unos niños de segundo y todos estaban flipando con un dibujo que hice de mi pareja y yo bailando en la cocina, aunque para mis ojos de adulta no era muy bueno. Simplemente me recordó que debo buscar la belleza en todo, incluso cuando me siento como una mierda y no tengo una opinión muy alta de mí misma. Para cuando termina la canción, todavía no he pedido ayuda del todo ni me he curado, pero he decidido comprometerme a hacer esas pequeñas cosas, y sinceramente eso me parece lo más importante.

También me inspiró mucho la sencillez de los poemas de Shel Silverstein, y creo que eso se nota en varios puntos del álbum, incluida esta canción, donde tengo esos pequeños pareados que se repiten. Sus poemas tienen algo muy reconfortante y triste a la vez. A menudo se sienten como meditaciones sobre crecer y mirar atrás a la infancia con ojos de adulto. No sé explicarlo muy bien, pero tiene uno llamado ‘Snowball’ que es, de alguna manera, la metáfora más acertada sobre la decepción que he leído nunca y es demoledora:

‘Snowball’ by Shel Silverstein

I made myself a snowball

As perfect as could be.

I thought I'd keep it as a pet

And let it sleep with me.

I made it some pajamas

And a pillow for its head.

Then last night it ran away,

But first it wet the bed.

"Me siento más creativa cuando mi tiempo libre está limitado por el trabajo y por los trayectos, así que me ayuda a seguir conectada con el mundo y a encontrar inspiración en lugares que no sean solo mi casa."

'Nevermind' cierra el álbum y lo hace de una forma que se siente casi terapéutica. ¿Sentiste que era el final natural del viaje o la elegiste para contrastar con el resto del disco?

Me pareció bien terminar el disco con una nota de esperanza. Creo que es lo mismo que hicimos con el anterior. A ver, ‘Nevermind’ no es una canción alegre para nada, pero trata al menos sobre el principio de un cambio, o la esperanza de algo mejor tras unas circunstancias bastante horribles, así que supongo que ese es el tipo de mensaje que siempre intento difundir. No que todo esté bien, sino que existe la posibilidad de que no sea tan malo, y que siempre hay belleza, humor, consuelo y humanidad incluso en los peores lugares. También nos obsesionamos con que ese tintineo de campana al final fuera lo último que se escuchara de nosotros, así que diría que esa es la razón principal de que sea la última.

Muchas de las letras del álbum suenan casi como fragmentos de conversación o pensamientos fugaces. ¿Te atrae ese tipo de escritura más fragmentada y menos narrativa?

Totalmente. Para mí, una buena canción está hecha de pedacitos de vida que se unen para contar una historia o pintar un cuadro. Creo que incluso me he vuelto más fragmentada al escribir conforme han pasado los años. Ya casi nunca escribo una canción que trate sobre una sola cosa. Veo mis letras como una forma de transmitir pensamientos y sentimientos que van más allá de las palabras, así que no es muy frecuente que explique algo de forma muy lineal. Muchas veces las emociones parecen estar hechas de fragmentos de conversaciones, destellos de objetos que recuerdo de una escena, una canción que sonaba, un ruido que escuché, un pensamiento aleatorio que se me pasó por la cabeza. A veces me cuesta describir de qué "trata" una canción, pero siempre tiene sentido en mi cabeza y eso es lo que más me importa, al fin y al cabo.

Decidisteis trabajar sin un productor externo, algo que no todos los grupos se atreven a hacer. ¿Cómo se siente esa mezcla de libertad y vértigo cuando sabes que estás completamente solo ante el peligro?

Hicimos 'Like a Stone' con Carlos Hernandez y Julian Fader como productores después de conocernos en una gira con Nadine. Conectamos enseguida como personas y acabamos trabajando muy bien juntos. Después de eso, Julian se unió a la banda como batería. Creo que tener a Julian como compañero nos ha dado mucha confianza en nuestra propia capacidad para producir este disco y hacer que suene como queremos. Él es un ingeniero de sonido y mezclador con mucho talento, y Jack, Catherine y yo también tenemos bastante experiencia en ese campo. Así que, para nosotros, es simplemente cuestión de poder expresar nuestras ideas como queremos, y nos hace sentir poderosos poder hacerlo todo de forma interna. Siento que todos compartimos las mismas intenciones y sabemos cómo potenciar las virtudes de cada uno, así que producir el álbum nosotros mismos fue una elección natural.

Grabasteis en un estudio con tanta historia como Electrical Audio, justo en un momento delicado para la gente que lo rodea. ¿Cómo influyó esa atmósfera en vuestra forma de tocar o de estar juntos?

Sí, Steve Albini, el fundador del estudio, falleció unos dos meses antes de que fuéramos a Chicago a grabar allí. Tuvo una carrera increíble y era sin duda un ídolo, así que fue un momento muy curioso para estar allí. Se notaba que todos los que trabajaban allí echaban mucho de menos su presencia, y había una atmósfera de profundo respeto y ganas de mantener vivo su legado. Se notaba que era un jefe muy querido. ¡Pero el estudio es genial y fue un sueño trabajar allí! Era el estudio más bonito en el que hemos grabado nunca, pero parte de la filosofía de Steve era mantener precios asequibles para las bandas, así que... nos pudimos permitir estar allí, jaja.

"Quizá primero tengas que llorar, pero siempre estoy deseando llegar a la parte en la que todos podamos reírnos juntos."

Después de tantos años tocando juntos, da la sensación de que la banda funciona casi como una familia. ¿Crees que esa confianza se nota en la forma en que os permitís ser vulnerables en las canciones?

Creo que esa confianza que da el conocerse desde hace tanto tiempo es fundamental para poder aportar lo que quiero a la música. Conozco a Catherine y a Jack desde hace unos quince años, así que podemos comunicarnos de una forma que no puedo hacer con todo el mundo. Siento que han visto todas mis facetas: la buena, la mala y la pesada. Así que hay mucha confianza en que ellos son mi gente y estarán conmigo pase lo que pase. Crecí siendo muy tímida, fui hija única mucho tiempo y de pequeña no siempre tenía amigos, así que me parece muy especial tener a personas en mi vida con las que crecer a la par. Me siento más yo misma con Jack y Catherine que con cualquier otra persona, así que creo que eso me ayuda a ser abierta y honesta en las canciones, porque para mí la banda es un lugar muy seguro.

En todas nuestras entrevistas nos gusta que cada artista deje una pregunta para el siguiente grupo con el que hablemos. ¿Cuál sería la tuya?

Si solo pudieras escuchar una canción el resto de tu vida y tuviera que ser una de tus propias canciones, ¿cuál sería?

Tengo una para ti de parte de Devin Shaffer: ¿por qué empezaste a hacer música y sigue siendo ese mismo motivo el que te impulsa hoy?

Empecé a escribir canciones porque era una niña con emociones muy intensas y tenía que encontrar alguna forma de gestionarlas. Comencé copiando a artistas que me encantaban, aprendí sola a tocar la guitarra y con el tiempo empecé a crear las canciones que deseaba que ya existieran. Sigo usando la composición de la misma manera, aunque ahora lo veo un poco menos urgente que cuando era más joven, lo cual creo que es bueno porque significa que he ganado inteligencia emocional. Pero siempre amaré escribir canciones por ser eso que me ha salvado la vida una y otra vez.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.