Entrevistamos a

Carla Dal Forno

"Al escribir canciones me interesa ese momento en el que las cosas están ligeramente desequilibradas, donde la rutina y el deseo se solapan y generan movimiento."



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Grabado en un estudio instalado dentro de un hospital parcialmente abandonado, un espacio que respira silencio y vacío, el cuarto trabajo de Carla dal Forno nace de un desplazamiento geográfico que transformó su forma de sentir. La quietud de un pueblo pequeño, lejos del bullicio de las capitales que frecuentó durante años, permitió que ciertas emociones crecieran sin los frenos que la vida acelerada impone. Una amistad que derivó en algo más intenso y confuso se convirtió en el motor narrativo de estas canciones, donde la cantante australiana disecciona sin pudor los rincones más incómodos del deseo.

'Going Out' arranca con una línea de bajo que recuerda a cierta sofisticación británica de los ochenta, pero la letra desvela una determinación inquietante: “You will belong to me soon, there’s no other way”. La protagonista admite un anhelo fuera de lugar, consciente de que desea a la pareja de un amigo, y ese conflicto moral se presenta sin atenuantes. La canción titular 'Come Around' aligera el ritmo con un balanceo que evoca el ska jamaicano, mientras dal Forno confiesa que piensa en la otra persona la mayor parte del día y que ha llegado a seguirla por la calle. La frescura de la melodía contrasta de forma deliberada con la tensión del relato.

El dúo de temas centrales profundiza en dos caras de un mismo vínculo. 'Under the Covers' dibuja una rutina doméstica plácida, con la pareja compartiendo la cama, la ducha y las pequeñas frustraciones del día a día, en un retrato que transmite seguridad y pertenencia. Pero ese equilibrio se quiebra en 'Blue Skies', donde aparecen las dudas: “if you’re vague again when it comes to us making plans / then it’s time for me to tell you that I think this should end”. La cantante se enfrenta a la posibilidad de ser una más entre muchos, y la respuesta es un corte seco, una defensa aprendida tras varios desengaños.

Los interludios instrumentales como 'Drip Drop' u 'Off the Beaten Track' funcionan como pausas necesarias, pequeños respiros sin palabras que evitan que la tensión narrativa se vuelva asfixiante. En 'Nighttime', dal Forno convierte la noche en un espacio de liberación erótica y clandestinidad, mientras que 'Alone With You' reduce la intimidad a su esencia más directa: dos personas encerradas con sus recuerdos. Aprovechando todo lo que da de sí este más que interesante trabajo, hemos tenido el placer de charlar con Carla.

 

Grabaste 'Confession' en un estudio ubicado dentro de un hospital parcialmente abandonado. ¿De qué manera influyeron el silencio y la arquitectura de esos pasillos vacíos en la reverberación y el espacio sonoro general de este nuevo trabajo?

Era un sitio realmente extraño para trabajar. El estudio en sí estaba bastante cerrado, pero al salir por la puerta había pasillos largos y silenciosos que ya casi nadie usaba. Es un lugar un poco siniestro y casi tiene esa sensación de estar donde no deberías, algo que me gusta bastante. Como un niño pequeño merodeando por un edificio abandonado. Para mí, esos espacios polvorientos y crujientes están relacionados con un sonido juguetón y de exploración.

 

Has mencionado que vivir en un pueblo pequeño te ofrece una calma que antes no tenías. ¿Crees que este entorno ha permitido que ciertos sentimientos, que quizá pasarían desapercibidos en la ciudad, ocupen un lugar central en tus letras?

Sí, eso creo. En una ciudad hay un flujo constante de estímulos (gente, ruido, movimiento) y es fácil que los sentimientos queden enterrados en medio de eso. Vivir en un sitio más tranquilo me ha hecho mucho más consciente de lo que pasa dentro de mí. Hay más espacio para detenerse en pensamientos y emociones, y eso inevitablemente acaba apareciendo en las canciones.

Las canciones parecen situarse en lugares muy concretos: patios traseros, calles nocturnas o senderos cubiertos de maleza. ¿Visualizas esos escenarios antes de empezar a escribir las letras, o es la música la que dicta dónde ocurre la historia?

Por lo general, lo que surge en primer lugar es algún tipo de elemento musical. En el momento en que percibo los sonidos, con frecuencia aparece una imagen en mi mente, y entonces intento encontrar el modo de incluir esa imagen dentro de la letra. Además, siento preferencia por aquellas canciones que cuentan con un escenario auténtico o concreto. Eso contribuye a que las canciones transmitan una sensación de estar bien sujetas, de tener un fundamento sólido.

"Vivir en un sitio más tranquilo me ha hecho mucho más consciente de lo que pasa dentro de mí. Hay más espacio para detenerse en pensamientos y emociones, y eso inevitablemente acaba apareciendo en las canciones."

En este álbum te alejas de la abstracción de tus primeros trabajos para adoptar un lenguaje más directo y emocional. ¿Qué te hizo sentir que, en esta etapa de tu vida, las metáforas ya no bastaban para explicar lo que estabas viviendo?

No diría que tomara una decisión plenamente consciente de dejar de lado la metáfora, pero lo que sí ocurrió es que perdí parte del interés que antes sentía por ocultarme tras ella. Los hechos y vivencias acerca de los cuales estaba escribiendo resultaban ser muy cercanos y personales, y tuve la sensación de que lo más sincero era tratarlos de forma directa, sin rodeos. En ocasiones, la abstracción puede funcionar como una especie de escudo o barrera que nos protege. Sin embargo, para este álbum en concreto, me encontré lista para apartar un poco ese escudo y asomarme desde detrás de él.

Has definido el álbum como un retrato de una vida en movimiento. ¿Te resulta más fácil escribir sobre los cambios mientras están ocurriendo, o necesitas que pase el tiempo para verlos con la precisión que muestras en el disco?

Normalmente necesito cierta distancia, pero con este álbum gran parte de la escritura ocurrió mientras las cosas aún se estaban desarrollando. Eso les dio a las canciones una tensión especial porque no siempre sabía hacia dónde iban a ir. En cierto modo, el disco captura esa incertidumbre. No se trata tanto de reflexionar sobre un capítulo cerrado, sino de documentar un período de transición.

 

'Confession' aborda temas como la maternidad/paternidad, la lenta evolución del envejecimiento y la recalibración de las amistades. ¿Consideras que es tu disco más vinculado a la realidad de la edad adulta y sus responsabilidades?

Sí, probablemente. Creo que hay mucha dualidad en este disco como puede ser el aceptar los cambios que vienen con una vida más asentada, a la vez que reconoces que nuestra capacidad de sentir ciertas cosas no cambia realmente. Si el disco muestra alguna madurez, es en reconocer esos sentimientos sin necesidad de actuar sobre ellos de forma drástica.

En el disco hablas de cómo la estabilidad a veces roza con el deseo. ¿Cómo consigues que esa sensación de seguridad rutinaria coexista en una canción con la chispa de algo que lo trastoca todo?

Creo que esa tensión es bastante común en la vida cotidiana. La estabilidad puede ser reconfortante, pero también puede crear fricción cuando algo inesperado aparece. Al escribir canciones me interesa ese momento en el que las cosas están ligeramente desequilibradas, donde la rutina y el deseo se solapan y generan movimiento.

"Hay mucha dualidad en este disco como puede ser el aceptar los cambios que vienen con una vida más asentada, a la vez que reconoces que nuestra capacidad de sentir ciertas cosas no cambia realmente"

El álbum explora una amistad que se vuelve inesperadamente cargada de emoción. ¿Cómo fue el proceso de traducir ese desequilibrio y esa tensión a una estructura de canción pop?

Las estructuras propias del pop pueden funcionar como recipientes realmente eficaces cuando se trata de albergar sentimientos complejos y difíciles de articular. Poseen una lógica interna basada en el orden: estrofas, estribillos, repetición. Y, precisamente dentro de ese marco ordenado, tienes la posibilidad de introducir un elemento emocionalmente inestable o inquietante. Lo que me atrae es ese contraste tan marcado entre una estructura clarísima y bien definida que, sin embargo, sostiene algo que permanece sin resolver.

En 'Under the Covers' exploras el "romance de lo ordinario" y la intimidad de las rutinas compartidas. ¿Qué te atrae de elevar lo cotidiano y lo doméstico a algo con tanto peso cinematográfico?

Creo que los momentos cotidianos a menudo tienen mucha profundidad emocional, aunque parezcan simples en la superficie. Compartir rutinas con alguien (cocinar, dormir, pequeñas conversaciones) crea su propio tipo de intimidad. Cuando ralentizas y miras de cerca, esos momentos pueden sentirse cinematográficos a su manera silenciosa.

 

Musicalmente, el disco se siente más ligero y melódico que los anteriores, a pesar del peso de los temas. ¿Buscabas que las melodías actuaran como contrapunto para aliviar la tensión de las letras?

Sí, en ocasiones es cierto. Siempre me han atraído las canciones que musicalmente se sienten ligeras o juguetonas, pero que cargan con algo más pesado en la letra. Otro aspecto para mí era esa sensación de ligereza que sientes después de confesar algo que te ha estado pesando. Las canciones son esa confesión, y reflejan el alivio que viene con ella.

El bajo sigue siendo la columna vertebral de tus canciones, con líneas que recuerdan a un estilo post-punk más austero. ¿Sigue siendo este instrumento tu principal herramienta para construir tensión dramática en temas como 'Going Out'?

Sin ninguna duda. El bajo continúa siendo el instrumento al que me siento atraída de manera instintiva y espontánea en el proceso de construir una canción. Lo que valoro de una línea de bajo es su capacidad para transmitir tensión o generar impulso, al mismo tiempo que mantiene un espacio vacío a su alrededor. En una canción como 'Going Out', ese bajo actúa como el ancla que sostiene toda la estructura al tiempo que va configurando el ambiente de la pieza.

Has incluido varios temas instrumentales, como 'Drip Drop' o 'On the Ward', que funcionan como interludios. ¿Qué papel juegan estos espacios sin palabras en la estructura narrativa del álbum?

Estas piezas actúan a modo de pausas, de pequeños respiros que se sitúan entre un capítulo y otro; suponen un volver a empezar justo antes de que llegue la siguiente confesión. Por otro lado, la preparación de mi programa de radio mensual también ha dejado huella en mí. Siento una gran predilección por las mezclas que combinan temas con voz y piezas instrumentales, así que trasladar esa dinámica al álbum me resultó algo completamente natural.

"Compartir rutinas con alguien (cocinar, dormir, pequeñas conversaciones) crea su propio tipo de intimidad. Cuando ralentizas y miras de cerca, esos momentos pueden sentirse cinematográficos a su manera silenciosa."

Tu versión de 'Alone With You' de The Sunnyboys parece conectar tus intensidades actuales con ecos de la juventud. ¿Por qué decidiste incluir este tema concreto en un álbum que trata tanto sobre la madurez?

Es una canción que llevo mucho tiempo queriendo. Hay algo muy directo y vulnerable en ella, y esas cualidades resuenan con los temas del álbum. Aunque se asocie con la juventud, el núcleo emocional sigue siendo muy relevante más adelante en la vida. Incluirla fue una forma de conectar diferentes etapas de la experiencia.

En todas nuestras entrevistas, nos gusta que los artistas dejen una pregunta para la siguiente persona con la que hablemos. ¿Cuál es la tuya?

¿Hay algo en tu día a día que no te dieras cuenta de que iba a influir en tu música hasta que ya lo había hecho?

Y yo tengo una para ti de parte de Maria BC: "¿Qué relación en tu vida ha influido más en tu música y por qué?"

Es difícil elegir solo una. Probablemente imposible. Diferentes personas han moldeado mi música en distintas etapas. Al principio, fueron mis compañeros de banda antes de que empezara a hacer música en solitario. Ahora diría que es mi pareja. No hacemos música juntos, pero me deja escribir canciones sobre él, lo cual está bien.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.