Entrevistamos a

Apophasis

"Es una bendición ser músicos en estos tiempos, porque ambos sentimos la responsabilidad de alzar la voz, y la música nos da un medio para hacerlo."



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Apophasis empieza con una coincidencia de gira. Georgia Wartel Collins y Devin Brahja Waldman se conocieron en Colonia en 2023, cuando recorrían Europa con el grupo de jazz Brahja. Meses después Collins se instaló en Nueva York y le propuso a Waldman tocar la batería en una banda de rock que llevaba tiempo imaginando. Ella creció en Gotemburgo entre los conciertos del club de jazz de su padre y se hizo bajista acústica. Él es saxofonista, aunque empezó con la batería, y colabora con la poeta Anne Waldman desde los diez años. Ese reparto explica cómo nacen las canciones. Collins escribe la música, y los acordes y la melodía le llegan de golpe. Waldman se encarga de las letras y a menudo las encuentra dentro de sus tarareos. ‘See You In Hell’ y ‘Kingdom Is Within’ surgieron así, cuando él creyó entender esas frases en la melodía que ella canturreaba. El debut homónimo del grupo verá la luz vía Fast Speaking Music, un sello fundado por la tía y el primo de Waldman que lleva casi veinte años editando poesía, jazz y experimentación.

Esa cercanía familiar convive con un disco que mira hacia fuera. Las letras desarrollan una idea desde varios ángulos: ningún tirano consigue nada sin gente dispuesta a obedecer, a trabajar para sus instituciones y a creer en su autoridad. ‘Get It Together’ apunta a esa complicidad, ‘In The Silence’ a una sociedad que se acostumbra a esquivar lo incómodo y ‘Crunched Together’ a las consecuencias que suman los actos de todos. ‘Hold My Hand’ lleva esa inquietud a un terreno más íntimo. Su letra circular, casi un mantra, imagina a alguien que duda entre quedarse en el más allá o regresar a la tierra para reparar errores y reencontrarse con los suyos. El sonido refuerza la idea de insistencia con un ritmo pesado y lento, una guitarra afilada y una voz inquietante. Recuerda a PJ Harvey cantando sobre la obstinación repetitiva de Swans. Cada repetición de esa melodía insiste en que decidir por uno mismo es el primer paso para cambiar lo que los demás dan por hecho. Aprovechando lo inminente de este próximo disco, entrevistamos al grupo.

Os conocisteis en Colonia en 2023 mientras estabais de gira con la banda de jazz Brahja, y volvisteis a coincidir poco después en Nueva York. ¿Cómo surgió exactamente la idea de formar esta banda de rock y qué os llevó a pasar de tocar jazz a escribir este tipo de canciones juntos?

Georgia: A principios de 2023 yo estaba en Oslo tocando el bajo en distintos ensembles de jazz y había empezado a considerar seriamente la idea de montar un proyecto de rock. No era que quisiera dejar de tocar jazz. Simplemente, también quería formar una banda de rock. Por entonces hubo algunos cambios en mi vida y eso me hizo ser más audaz con ese tipo de cosas. A veces, como música, te llevan a pensar que deberías elegir un género y quedarte solo con ese. Pero eso siempre me ha parecido antinatural. Recuerdo que hace varios años cogí una guitarra acústica que estaba por ahí. Acabé escribiendo una canción, pero me sentí triste por ello. Me permití pensar que era demasiado tarde para perseguir el sueño de ser cantante y compositora, ya que había elegido el jazz y el contrabajo.

Pero la verdad es que siempre había tocado rock, y siempre lo había escuchado también. Pero incluso si no lo hubiera hecho, ¿cuál es el problema? ¿Por qué no empezar ahora? Da la casualidad de que estuve en algunas bandas de rock de adolescente y preadolescente mientras crecía en Gotemburgo, Suecia, que es una ciudad muy roquera. El rock psicodélico y el rock clásico tienen especialmente mucho peso. También hay muchas bandas indie. Siempre me ha encantado tocar música de todo tipo. Así que en 2024, en cierto sentido, estaba volviendo a mis raíces como una música "políglota". El género no es lo más importante para mí en absoluto.

Cuando imaginaba formar una banda de rock, sobre todo quería encontrar un buen batería. Cuando descubrí que Devin también tocaba la batería, me pareció lo correcto preguntarle. Como has mencionado, nos conocimos en Colonia en 2023 tocando en su banda. Seis meses después me mudé a Nueva York. Formamos Apophasis poco después. Curiosamente, Devin también estaba pensando en formar una banda de rock por esas mismas fechas, y quería llamarla Apophasis. Así que nuestras dos visiones se fusionaron en la banda que existe ahora.

 

En el disco, Georgia, te encargas de la música, mientras que Devin, escribes las letras. ¿Cómo colaboráis los dos para convertir esas ideas musicales y esas letras en canciones terminadas y para definir el arreglo final de cada tema?

Georgia: Normalmente, cuando un tema está terminado, o al menos bien encaminado, se lo toco a Devin con la guitarra y tarareo la melodía. Por lo general, cuando escribo un tema, los acordes, la melodía y la forma son un solo pensamiento cohesionado. Todo surge como una unidad. Las letras, en cambio, no fluyen de forma tan natural. Para mí, escribir letras exige un tipo de esfuerzo muy distinto del que requiere escribir un tema. Escribir letras me resulta muy rígido y árido, mientras que escribir una canción me resulta más libre y fluido. Me cuesta mucho volver atrás y trabajar la letra de un tema. Normalmente prefiero dedicar mi tiempo a escribir temas nuevos. Pero últimamente, con algunas de mis canciones más nuevas que no están en el álbum de debut, me he propuesto escribirles letras aunque me cueste horrores. Cuanto más lo hago, más empieza a fluir.

Pero incluso cuando no escribo toda la letra de un tema, a menudo se me ocurre una palabra o una frase. Puede ser el gancho o el estribillo, o a veces una idea para una estrofa. Muchas veces es una sola frase que sale de forma espontánea y se queda mientras escribo el tema. Canto ese fragmento y tarareo el resto de la melodía. Luego se lo enseño a Devin. Esa palabra o frase suele convertirse en el punto de partida para Devin cuando empieza el proceso de escritura. Devin suele tener una idea de hacia dónde llevarla, y a veces hablamos de esa idea. Luego trabaja un tiempo en la letra y al final me enseña lo que ha hecho. Yo me tomo mi tiempo para cantarla y familiarizarme con ella. Esto ocurre en nuestro apartamento, así que ambos tenemos la oportunidad de oír la letra cantada y hacer cambios donde haga falta mejorar. Sinceramente, casi siempre estamos de acuerdo en esas cosas, sobre todo después de probar distintas ideas. Con la música pasa lo mismo. Tenemos una estética muy parecida, así que el intercambio de ideas fluye con facilidad.

En cuanto al arreglo final del tema, por lo general ambos sabemos qué queremos en términos de producción, ya sea en el estudio o en la mezcla. Tenemos claro qué sonido debía tener cada tema. Con la forma ocurre lo mismo. A veces la forma exacta del tema cambia con el tiempo. Más que nada, diría que es un proceso de conocer qué quiere llegar a ser la canción.

"Queríamos formar una banda llamada Apophasis con letras anarquistas."

El álbum aborda temas bastante intensos y parece querer despertar a quien lo escucha ante lo que ocurre en el mundo. ¿Teníais claro desde el principio que las canciones iban a tener ese filo de comentario social y reflexión sobre la libertad?

Devin: Sí, sin ninguna duda. Ese fue el plan desde el principio. Queríamos formar una banda llamada Apophasis con letras anarquistas. Apophasis, para quien no lo sepa, significa llegar a comprender la verdad mediante un proceso de afirmar lo que no es cierto. Negación, básicamente. Ese nombre parecía encajar con nuestros tiempos. Quizá, aprendiendo de la historia, podamos aprender lo que NO hay que hacer. Esa es también, por cierto, la postura filosófica del anarquismo. Por supuesto, la palabra "Anarquía" significa "Sin gobernantes". Es decir lo que no hay que hacer. Si no gobernamos unos sobre otros, creamos libertad juntos. Cuando gobernamos unos sobre otros, o cuando normalizamos que una clase dirigente gobierne sobre nosotros, creamos tiranía y servidumbre juntos. Cuando Georgia y yo nos conocimos, hablábamos de estas ideas constantemente. Así que cuando llegó el momento de formar la banda, para ambos era evidente que pondríamos este mensaje en nuestra música.

Me pareció muy intrigante la historia de cómo surgió 'See You In Hell', ya que la letra salió en realidad de tararear una melodía con vocalizaciones sin significado léxico que sonaban como esa frase exacta. ¿Ocurre a menudo que las palabras broten de la música de forma tan fortuita?

Devin: Ha ocurrido sin duda varias veces. También ocurrió con 'Kingdom is Within' y quizá con una o dos canciones más. Cuando ocurre, sin duda se siente como si tuviera que ser así. En general, ambos estamos muy abiertos a la idea de que los espíritus intenten hablar a través de las personas. Así que en ese tipo de momentos nos preguntamos si es eso lo que está pasando. En cualquier caso, es sincronicidad de una forma u otra. Pero lo que ocurre aún más a menudo es lo que Georgia describía antes. A menudo hay una frase completa que le llega a Georgia. Canciones como 'In The Silence', 'Get It Together' y 'Why Is It All' empezaron todas con Georgia cantando una única frase, las frases que aparecen en los títulos, y luego tarareando el resto de la canción con sonidos sin significado léxico. Pero con esas frases yo tengo un concepto con el que trabajar. Para mí, todo empieza siempre con el concepto. Una vez que lo tengo, afino la letra hasta que funciona.

En general, me tomo la sincronicidad muy en serio, ya sea una palabra sin sentido que suena como una palabra real o una palabra real. Como decía Georgia, eso me dice de qué quiere tratar la canción. Si ella empieza con las palabras 'In The Silence', sé que quiero hablar del silencio como acto de complicidad. Quiero hablar de él como estrategia de conspiración. También quiero hablar de él como requisito previo para tener espacio para pensar.

Cuando Georgia cantaba las palabras 'Get It Together' en los primeros borradores, estaba claro hacia dónde llevarla. Hay distintas categorías de personas que necesitan ponerse las pilas en este mundo. Aunque la canción no agota esas categorías, sí aborda distintos tipos de personas que imponen este sistema absurdo a los demás e incluso a sí mismas. Así que la canción obviamente intenta explicarlo. Con 'Why Is It All' pasa lo mismo. Georgia cantaba esa frase en sus primeros borradores. Así que solo tuve que terminar la frase. ¿Por qué todo es... como es?

 

En 'Crunched Together', exploráis el concepto del karma colectivo y el impacto global de las acciones de cada persona. ¿Cómo trasladasteis un concepto filosófico así a la música en sí?

Devin: Hablamos del karma todo el tiempo como causa y efecto de nuestra conducta. Cuando escribía el tema, Georgia combinó dos de sus composiciones en una y se refirió a ellas como "crunched together", aplastadas juntas. Esa frase me hizo pensar en la coexistencia humana, en cómo estamos interconectados queramos o no. Todo lo que hace cada persona genera ondas y se suma al resultado global. La gente acaba absorbiendo el rebote kármico de las acciones combinadas de todos. Sabiendo que ese era el concepto sobre el que quería escribir, a partir de ahí fue bastante directo. Eso sí, escribir letras puede llevarme mucho tiempo, y normalmente necesito muchos borradores antes de estar cerca de quedarme satisfecho. A veces no sale nada en absoluto, y eso puede ser frustrante, pero creo que el bloqueo del escritor puede ser una parte positiva del proceso de escritura si al final consigues quitarte de en medio las ideas que no te gustan. Pero en lo que respecta al reto de encajar una idea filosófica en una forma musical concreta, para mí es ensayo y error. Empiezo con un borrador que puede que no me guste mucho cuando lo releo. Pero lo edito y lo esculpo hasta que mejora.

La letra de cualquier canción casi siempre parte de un mensaje que queremos transmitir. Georgia ya había escrito el tema, por supuesto, incluida la melodía. Así que sé que la letra tiene que encajar rítmicamente en el contorno de ese tema. La cantidad de sílabas tiene que ser la justa. Si queremos que la letra rime, eso también me sirve de guía. Enfocarlo así me lo acota.

El tema 'Hold My Hand' plantea preguntas profundas sobre la existencia, la conciencia, la reencarnación y lo que hay más allá de la muerte. ¿Qué os motivó a llevar estas reflexiones metafísicas al álbum?

Georgia: Creo que son preguntas en las que la mayoría de los seres humanos reflexionamos. Quizá algunos más que otros. Pero probablemente, desde el amanecer de la humanidad, la gente ha mirado al cielo y se ha preguntado cómo llegó aquí y qué hay más allá de este plano.

La gente siempre se ha preguntado si existe un creador y cuál es la naturaleza de ese creador. Aunque a veces pueda resultar pesado adentrarse en esos pensamientos, creo que es importante. Ha habido momentos en los que alguien podría intentar disuadirme de tener esa conversación. A veces la gente actúa como si lo tuviera todo resuelto y como si ni siquiera deberías hacer esas preguntas. Te puede llegar tanto desde el lado religioso como desde el ateo. Cuando Devin y yo nos conocimos, estas conversaciones fluían con naturalidad, y nunca sentimos que no pudiéramos discutir o cuestionar algo. En lo personal, creo que entender el panorama general de cómo todos formamos parte del universo puede ayudar a afrontar la idea de que algún día vamos a morir. La idea de que nuestra alma continúa cuando el cuerpo no lo hace no solo es un pensamiento reconfortante, sino algo que considero muy probable.

"Cuando gobernamos unos sobre otros, o cuando normalizamos que una clase dirigente gobierne sobre nosotros, creamos tiranía y servidumbre juntos."

En 'Get It Together', denunciáis cómo los sistemas injustos dependen de la complicidad y la obediencia de la gente para seguir funcionando. ¿Creéis que la música sigue siendo una herramienta eficaz para que la gente piense por sí misma?

Devin: Sí, totalmente. Hay muchísimos ejemplos de músicos increíbles que han difundido un mensaje importante a través de la música. No hay duda de que han tenido una influencia enorme en la gente. Sinead O’Conner, Bob Marley, John Coltrane, y un largo etcétera. Hay muchos que han animado a la gente a pensar por sí misma. "Emancipate yourself from mental slavery" es una frase paradigmática que apunta justo a eso. Esa misma oportunidad existe sin duda hoy. Cualquier forma de llegar a los demás es válida. Creo que es fácil minimizar la influencia que todos tenemos unos sobre otros. Ya sea la música u otra forma, hay una oportunidad increíble de hablar directamente a la mente y al corazón de la gente. Hay una conciencia generalizada de los problemas a los que nos enfrentamos. Pero no necesariamente hay consenso sobre qué hacer al respecto. Nosotros consideramos que la solución es bastante sencilla: amor, respeto, amabilidad, moralidad real. Saber que alguien puede escuchar nuestra música y entender este mensaje da un gran sentido a todo el esfuerzo. Obviamente, la música puede ser una herramienta increíble para cualquier tipo de mensaje, sea beneficioso o perjudicial o lo que sea. Así que es una bendición ser músicos en estos tiempos, porque ambos sentimos la responsabilidad de alzar la voz, y la música nos da un medio para hacerlo.

Georgia, creciste en Gotemburgo en una familia profundamente artística, escuchando de todo, desde jazz hasta grunge, punk y rock psicodélico. ¿De qué maneras ha marcado ese ecléctico bagaje musical de tu infancia tu forma de tocar y de componer hoy?

Georgia: Sí, crecí en una familia con un gusto muy ecléctico y eso influyó sin duda en mi relación con la música. Para poneros en contexto, mi madre es artista de performance y cineasta. Mi padre es músico de jazz y organizador de salas de jazz. Ambos son muy abiertos de mente en lo que respecta a la música y el arte. Nunca me sentí limitada por ellos de ninguna manera. Y siempre me incluyeron, y siguen haciéndolo, en sus proyectos. Mis hermanas mayores también son artistas. Una es artista textil y la otra es cantante y artista de performance. Mi primo y mi tío son músicos de jazz y también he tocado mucho con ellos. Mi abuela era pianista de concierto. Fue una virtuosa que creció en Rusia, pero tuvo que huir de Stalin y acabó en Suecia siendo adolescente. Más tarde se convirtió en profesora de piano.

Todo esto tuvo una gran influencia en mí. Me metí en la música enseguida. Formar una banda siempre ha sido un sueño para mí. Cuando tenía seis años, formé una banda llamada The Papagoys con algunos amigos de seis años. Solo dimos un concierto, pero escribíamos nuestra propia música y teníamos una instrumentación interesante. Recuerdo imaginar cómo sería la portada de nuestro álbum. Iban a ser loros posados entre plantas a modo de marco en la portada. Cuando tenía diez años, me uní a la banda Gabo and the Wartels con mi padre, mi primo y un increíble cantautor llamado Gabo Camnitzer. Gabo nos vio tocando música balcánica en la calle y nos pidió que fuéramos a su estudio de arte para escuchar su música. Luego, cuando tenía doce años, me uní a una banda indie con mi padre y un montón de treintañeros. Nos llamábamos Tread New Traumas y nos inspiraban Sonic Youth y otras bandas. En el instituto toqué en una banda de improvisación llamada Eternal Commotion que acabó sonando más a pop que a cualquier otra cosa, aunque era completamente improvisada. Durante los conciertos y los ensayos nos turnábamos para inventar el título de nuestra siguiente pieza en el momento, y luego improvisábamos algo inspirado por la palabra o frase que se nos hubiera ocurrido. En el instituto también toqué el bajo eléctrico en una banda de versiones de Jimi Hendrix con algunos cincuentones. La música rock siempre estuvo muy cerca de mi corazón. Me encantaba escuchar a My Bloody Valentine y un montón de bandas más. Así que creo que todo esto se me metió dentro y ahora por fin sale en las canciones que escribo. Hace un par de años compré una guitarra eléctrica y empecé a tocar mis temas con ella. Pero probablemente la mayor transición para mí fue empezar a cantar más. Hasta hace unos años solo cantaba de vez en cuando. Pero ahora intento mantenerme en forma para los conciertos y las grabaciones. En resumen, nunca quise limitarme a un solo modo de expresión. Cuando empecé a escribir temas con la guitarra, salían de una manera concreta. Y me dejé llevar.

"El bloqueo del escritor puede ser positivo si al final consigues quitarte de en medio las ideas que no te gustan."

Además de este proyecto, Georgia, participas en iniciativas muy distintas, como el proyecto de electropop Aila Mae y tu trabajo en solitario con el bajo acústico. ¿Cómo consigues equilibrar estilos tan dispares sin perder tu sonido característico?

Georgia: Todos representan partes distintas de mí. Pero supongo que todos vienen de la misma fuente. No creo que tenga la capacidad de crear algo que no sea auténtico para mí, lo que supongo que significa que hay un hilo común en todos los proyectos. Sigo mi intuición, sin poner límites al sonido, y estos son los sonidos actuales que surgen. Creo que, quizá más que nada, tiene que ver con el instrumento con el que escribo un tema. Instrumentos distintos parecen sugerir ideas distintas. Siempre he escuchado todo tipo de cosas, así que supongo que no es de extrañar que esa inspiración haya macerado y que mi música acabe sonando bastante diversa.

"Nosotros consideramos que la solución es bastante sencilla: amor, respeto, amabilidad, moralidad real."

Devin, también participaste en Radical Reversal, una iniciativa que construye estudios de música dentro de prisiones de Estados Unidos. ¿Cómo influye ese tipo de trabajo social y comunitario en la perspectiva sobre la música que aportas a la banda?

Devin: Podría decir muchas cosas. Sin duda he tenido muchas experiencias dentro del sistema penitenciario de Estados Unidos. Me ha marcado, sin duda. Trabajamos sobre todo con gente joven. Construimos estudios de música permanentes dentro de las prisiones. Mi colaborador, que ha estado encarcelado, tiene contactos con programas de escritura en prisiones. Hemos podido hacer todo esto como organización independiente. Entramos allí, grabamos a artistas que están encerrados y facilitamos e impartimos talleres.

Es difícil expresar con palabras cómo afecta exactamente esta experiencia a mi contribución a Apophasis, más allá de que me ha hecho más completo. En cierto modo, esta experiencia ha marcado mi perspectiva sobre la música, pero más aún ha marcado mi perspectiva sobre la vida. Las personas que he conocido, las cosas que he presenciado, las historias que he escuchado: estas experiencias han formado sin duda mi visión del mundo. Han confirmado una convicción profundamente arraigada de que el amor es realmente la respuesta, y de que el sistema de justicia no se basa en el amor. Podría decir muchísimo, pero en esencia, el sistema de justicia no se preocupa por las causas profundas del delito. A esas causas se podría hacer frente, pero eso reduciría de hecho el delito, lo que no beneficiaría al sistema. Sin delito, al sistema le cuesta justificarse. Además, el sistema penitenciario es una industria enorme. Cuantos más presos, más financiación estatal. Cuantos más presos, más trabajo esclavo que explotan tanto el Estado como las corporaciones. Cuantos más presos, mayor es el cuerpo policial. Cuantos más presos, mayor es el control social.

Todo el sistema gubernamental es en realidad tan injusto y criminal que resulta absurdo acudir a esta estructura para encontrar una solución a largo plazo al delito. Eso sí, también hay un elemento humano, y entre los funcionarios y administradores de prisiones encuentras actitudes y talantes distintos: algunos mucho más autoritarios y otros mucho más indulgentes. Pero eso no cambia el hecho de que el sistema en sí es una auténtica monstruosidad. También hay muchísimos "delitos" sin víctimas que llevan a la gente a la cárcel, donde las personas en cuestión no son en realidad ninguna amenaza para nadie. También hay muchísima escasez artificial perpetrada por el sistema político y económico, que enfrenta a las personas entre sí desde el principio y provoca conflictos y delitos menores que de otro modo podrían evitarse. Hay muchísimos jóvenes en este país con muchísimo que ofrecer al mundo que están quedando atrapados en el rebote de todo esto.

También hay, por desgracia, algo incrustado en la cultura estadounidense que glorifica la violencia y celebra la insensibilidad ante la conciencia y la sensibilidad emocional. Con mucha frecuencia se considera que ser vulnerable es ser débil. Cuando en realidad ser vulnerable requiere valentía, sobre todo delante de un grupo de iguales que podría marginarte, burlarse de ti o atacarte. Yo ya conocía este tipo de cosas antes de vivir esta experiencia, pero se siente de otra manera cuando ves los efectos desastrosos que esas dinámicas tienen en personas que conoces. Diría que, en conjunto, esta experiencia ha influido en mi música haciendo que me preocupe más por el mensaje de la música. Hay muchas letras sanguinarias y sociópatas por ahí, lo que la gente llama "murder music". Una cosa que esta experiencia me confirma es que la música también puede hacer daño. No soy partidario de la censura ni de nada parecido, pero al mismo tiempo el impacto que tienen el arte y la música es absolutamente real. Probablemente antes habría minimizado cosas así. Pero trabajar dentro de prisiones, con la intención de publicar la música que grabamos, me obliga a decir que no me interesa producir música que contribuya a un ciclo de violencia y encarcelamiento. Preferiría muchísimo producir arte centrado en cómo romper esos ciclos. Además, alguien puede ser señalado por lo que dice o por quién aparece en una canción. Me tomo esas consecuencias en serio. En resumen, me preocupa el impacto emocional, psicológico y social del arte y la música más que nunca.

Intentamos ofrecer un espacio donde la gente pueda contar la verdad sobre lo que ha vivido y ser tan vulnerable como quiera. Entendemos el poder curativo de transformar el propio trauma en una práctica creativa. He tenido la suerte de ser testigo de personas en ese tipo de camino. Pero es difícil salir de los ciclos sistémicos. Hay muchos obstáculos. Ya es bastante difícil encontrar tu lugar en este mundo y sobrevivir a los altibajos y a la falta de dinero como persona corriente. Obviamente es aún más difícil cuando tienes antecedentes penales, estás en el punto de mira de la policía y regresas a una especie de zona de guerra. Los circuitos que llevan de la pobreza a la prisión, así como los que llevan de la escuela a la prisión, son reales, lo acepte todo el mundo o no. Y, por desgracia, a veces la gente aprende a escuchar su conciencia más tarde en la vida, después de haber caído en una trampa y haber hecho algo dañino. Otras veces, como decía, meten a la gente en la cárcel por algo muy menor cuando lo único que hacía falta era apoyo. En cualquier caso, el cuidado real es lo que cambiaría este ciclo. Este mundo es realmente trágico en muchísimos sentidos. El amor está constantemente bajo ataque. En conjunto, diría que esta experiencia me motiva a alzar la voz tan lejos y tan ampliamente como pueda.

Para vuestros conciertos, utilizáis un montaje muy crudo y directo en el que Georgia usa un pedal de octava para cubrir los graves junto a la guitarra. ¿Cómo fue el proceso de adaptar las grabaciones de estudio para que solo vosotros dos pudierais interpretarlas en directo?

Georgia: Reproducir por completo el sonido de la grabación de estudio requeriría mucha más gente tocando la guitarra y también el bajo. Así que, mientras seamos un dúo, tenemos que aceptar esa limitación al tocar en directo. Aun así, buscamos un sonido lo más pleno posible, y por eso uso el pedal de octava como decías. Cuando grabamos, obviamente podemos superponer tantas capas como queramos. Claro que superponer capas en la escala en la que lo hacemos no es posible al actuar en directo como dúo, ni siquiera si disparáramos sonidos pregrabados, algo que todavía no hemos probado. Así que el directo se convierte en algo propio, entramos en ese estado mental e intentamos dar el mejor concierto posible. Disfrutamos con ambos enfoques, sin duda.

El disco transmite una mezcla constante de energía cruda, desafío y vulnerabilidad. ¿Qué tipo de impacto o reacción esperáis provocar en quienes escuchan el álbum por primera vez?

Devin: Nos sentimos sin duda realizados cuando tanto la música como el mensaje resuenan en la gente. No todo el mundo escucha siempre las letras con atención de inmediato. Así que también puede ocurrir que primero llame la atención la melodía y que el mensaje vaya apareciendo con el tiempo. Con cualquier música que hacemos, es maravilloso si el oyente puede emprender un viaje, si puede sentir algo, si puede sumergirse por completo. Es importante que nuestra música afirme la vida, que te recuerde lo vivo que estás. Ambos hemos querido siempre invitar a la gente a una vibración más elevada. Y con este proyecto en particular, también queremos confrontar sistemas de creencias arraigados en la dominación. Queremos sostener un espejo. Queremos abrir un espacio para pensar profundamente sobre la condición humana y sobre lo poco libres que somos en realidad como especie en conjunto, y lo inaceptable que es eso.

 

En todas nuestras entrevistas, nos gusta pedir a la banda que deje una pregunta para el próximo artista al que entrevistemos. ¿Cuál es la vuestra?

Devin: También nos gustaría preguntar si la gente está de acuerdo en que la música puede ser una herramienta poderosa para superar la opresión, el control de masas y la injusticia de todo tipo.

Del mismo modo, tenemos una para vosotros de parte de Amanda, de Pitchhouse. ¿Cuál es el lugar más raro en el que habéis dormido durante una gira?

Georgia: Entre los dos, sin duda hemos dormido en suelos, sofás, durante trayectos en coche, en tiendas de campaña, etc., estando de gira. Pero una experiencia memorable para mí, Georgia, fue dormir en lo que parecía un albergue embrujado en un pueblo diminuto de Eslovenia. Mi habitación tenía diez literas vacías y no podía dormir por la noche porque me parecía oír a niños llorando. Probablemente solo estaba paranoica y asustada e inventándomelo. Aun así, el ambiente era muy solitario y me dio un miedo profundo.

Devin: En cuanto a mí, Devin, una historia que me viene a la cabeza es cuando estaba de gira con una banda en Canadá hace años. No fue exactamente raro, pero sí teníamos distancias demenciales entre cada concierto, así que no dormíamos demasiado. Sobre todo conducíamos y conducíamos. La falta de sueño es lo que hizo que todo resultara raro. Recuerdo llegar al destino final tan cansado que fue casi una experiencia extracorporal. Intentaba echar una cabezada en la furgoneta mientras conducíamos, o los cinco nos metíamos apretados en una sola tienda de campaña durante unas horas antes de volver a ponernos en carretera. Pero lo que recuerdo pensar es que era bastante increíble que todos siguiéramos cayéndonos bien después de la gira.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.