Crónica

The Divine Comedy

Teatro Real

Revolution 65

26/07/2026



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Los años parecen no pasar por Neil Hannon, uno de esos artistas que siempre ha encontrado en el público español una acogida cálida y que, cada vez que puede, programa alguna fecha para regalarnos la esencia de su repertorio. En esta ocasión, el escenario elegido fue ni más ni menos que el Teatro Real, dentro del ciclo Revolution 65, y ofreció un concierto en el que no faltaron algunos de sus grandes clásicos. Pero lo más fascinante del músico es su manera de interpretar canciones con décadas de recorrido como si las estrenara aquella misma noche. Así demuestra su devoción por actualizar una y otra vez la carga narrativa que suele habitar sus composiciones. El repertorio abarcó todas las fases de su carrera y dejó claro que nunca ha publicado un disco mediocre ni ha sufrido un bajón creativo. El británico y su poderosa banda nos brindaron un recital sin apenas respiro, salvo una pequeña pausa para hidratarse, tal como el propio Neil explicó al presentar a sus músicos y ofrecerles unas bebidas.

Arrancó el concierto con la contundencia de ‘Something for the Weekend’, una elección paradójica porque cerrábamos el domingo, aunque a nadie le importó ante esa forma tan efusiva de encarar la actuación. Buena parte del público, al que le sobraban las butacas, demostró saber perfectamente a lo que venía: no pararon de dar palmas, y eso que ningún músico se lo pidió. Haciendo gala de su inconfundible espíritu de crooner, el recital fue un crescendo continuo que parecía no tener fin, desde ‘Becoming More Like Alfie’ hasta una ‘Generation Sex’ de lo más disfrutable, donde el vocalista mostró su poderío sin necesidad de lucirse. Llegaron después momentos que encogen el corazón, aunque de manera distinta, gracias a ‘A Lady of a Certain Age’, una canción capital en su repertorio que dibujó un instante de seriedad en los rostros del público.

Se notaba a cada instante el enorme disfrute de Neil Hannon sobre las tablas, y también su habilidad para intercalar composiciones más recientes como ‘Mar-a-Lago by the Sea’ o ‘Achilles’, temas que se agarran a un pequeño leitmotiv pop para quedarse en la memoria y apuntalar ese tono tan clásico y reconocible de su sonido. Sin prisa pero sin pausa, el concierto encaró su recta final con un trío infalible: ‘Absent Friends’, ‘I Like’ y ‘National Express’. Tirando de intensidad y de momentos de puro teatro, con una gesticulación y una recreación de las canciones que habrían firmado los dramas de Shakespeare, volvimos a rendirnos a todas esas particularidades que pueblan el universo del dandy británico, sin olvidar su paseo entre el público para cantar la citada ‘National Express’. Como aún quedaba cuerda para rato, nos regaló tres bises coronados por la magnífica ‘Tonight We Fly’, esa canción que te hace sentir invencible una y otra vez, con la certeza de que lo mejor está por llegar. Algo parecido a lo que supone asistir a un concierto de The Divine Comedy, por mucho que ya los hayas visto en otras ocasiones.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.