Crónica

Sofía

Tempo Club – Sound Isidro

08/05/2021

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Sofía debutaba en Madrid en uno de sus primeros conciertos, llegando al ciclo Sound Isidro con tan solo dos canciones publicadas de su proyecto en solitario, pero con un amplio bagaje con sus formaciones Escorpio y Quiets que nos hacía presagiar que su directo nos dejaría apuntes más que interesantes. Además, el hecho de haber encontrado en Humo su casa discográfica también es otro buen punto a tener en cuenta, ya que el sello asturiano siempre es sinónimo de bandas con propuestas cuanto menos curiosas. Todas estas expectativas generadas en cuanto a lo que nos podríamos encontrar en su directo se fueron cumpliendo poco a poco, estando a una artista que se desenvuelve como pez en el agua en todo lo que nos mostró.

Apostando por emplear bases pregrabadas y sintes con los que apuntalar un juego de voces tímidas y difusas, logró que volviésemos sentir esa agradable sensación de asistir a un directo con muy pocas ideas preconcebidas y escuchar por primera vez un conjunto de canciones con un encanto inmediato totalmente arrebatador. Sintiendo como sus influencias resultan de lo más dispares, abarcando tanto el pop profundamente oscuro de Molly Nilsson hasta esa forma brutalista que tenía Alan Vega de surcar los sentimientos más oscuros con electrónica caótica, Sofía fue capaz de transmitir desde los compases iniciales del concierto esa forma que tiene de evocar paisajes un tanto oníricos pero no exentos de misterio.

A lo largo de la noche comprobamos como las canciones de la mallorquina alternan entre situaciones narrativas donde los sentimientos tienden a ser más bien desoladores, al mismo tiempo de intentar capturar en todo momento el fuerte poder que tienen símbolos como el sol o el mar. A través de leimotivs melódicos de lo más luminosos que se contraponen a toda la tensión encerrada en el apartado atmosférico, Sofía fue capaz de construir unas piezas que transitaron entre lo enigmático y esos momentos de clarividente conexión con estados de ánimo que tienden a lo difuso.

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 Empleando un lenguaje de lo más directo con el que claudicar con momentos un tanto dolorosos del pasado, el directo se fue desarrollando intentando mantener un clímax de permanente alteración, a la par de lograr que todo lo rítmico se desarrollase de una forma burbujeante. Al mismo tiempo, los apartados ambientales creados de forma meticulosa tanto por las bases pregrabadas como por los teclados interpretados en directo, se alternaron entre una extraña placidez que se superponía a frases como “no se si morir o vivir como una loca” o “no puedo respirar cuando me toca”, pudiéndonos de este modo una buena idea de todos los contrastes encerrados en sus composiciones.

Logrando dejar atrás la primera parte del concierto donde por lo general un cierto sentimiento más onírico caló hondo, pudimos adentrarnos en ciertos momentos donde todo lo que sugerían los sonidos de las cajas de ritmo grabadas despertaba sin lugar a dudas pensamientos mucho más inquietantes en nuestra cabeza. Así fue como llegó una canción de altas revoluciones en la que pudimos identificar de buena forma todo el tedio presente en nuestras vidas, intentado recrear sensaciones agobiantes muy precisas con frases tan sencillas como “siempre lo mismo, siempre igual”. Encarando el tramo final del directo, cayeron los dos temas que ha publicado hasta el momento, apareciendo ‘Decir Adiós’ y ‘El Cielo Blanco’ como composiciones que se desarrollan con un gran nervio, tratando en todo momento de conectar lo más terrenal de nuestras vivencias junto con un apartado mucho más místico.

Para ir rematando, aún faltaban dos temas, apareciendo en primer lugar una bella composición sobre una dura escapatoria hacia adelante desarrollada, eso sí, con total ternura en lo sonoro. En el segundo de ellos, nos encontramos ante una Sofía que volvió a apelar a las bases más tenebrosas y un juego de símbolos poderosos plasmados en frases como “hay cada día más dragones en mi portal”, haciéndonos sentir como su música puede resultar muy cambiante según la perspectiva con la que se escuche. Un broche de oro para una velada con la que podemos intuir como todo lo que nos desvelará Sofía de su música próximamente va a resultar totalmente atractivo.

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Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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