Crónica

No Fucks

Siroco – Sound Isidro

01/05/2021

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No Fucks regresaban a los escenarios por primera vez después del confinamiento, inaugurando al mismo tiempo la nueva temporada de Sound Isidro y así sentir de lleno como la maquinaria relativa uno de los ciclos de conciertos más ilustre de la ciudad vuelve a funcionar a pleno rendimiento. El encanto propio de ver un directo en un formato cercano y de sala pequeña fue otra de esas cosas que logramos volver a sentir durante la actuación, siendo conscientes de cómo la propuesta del trío asturiano se degustaba mejor en las distancias cortas. Solo así es posible que golpee más fuerte en el pecho todo el fervor más asociado a una faceta punk muy bien encaramada a la desilusión causada cuando la adolescencia empieza a quedar bastante atrás. Diferenciando el directo en dos partes, una breve donde Elisa se encargó de los teclados y lanzar las bases pregrabadas, y otra donde hizo lo propio a la batería, el directo mostró contrastes de lo más interesantes. A pesar de como bien confesaron habían podido ensayar poco debido a la distancia física que separa ahora mismo a los miembros del grupo y las restricciones más que conocidas, todo lo mostrado nos dejó ante un gran disfrute en todo lo referido a canciones aceleradas, moviéndose entre estampas donde la bajona llama a la puerta y que al mismo tiempo son bien contrarrestadas con otros temas cargados de ironía disparada al centro de la diana.

El directo dio inicio con ‘No Quiero’, el más reciente single que han publicado y que nos indica quizás un cambio en la dirección estilística, más relacionada con alcanzar el clímax en sus temas de una forma progresiva. A continuación no faltó una ‘Muerte Por Asco’ con la que comenzar a dar rienda suelta a ese estado de tedio con el que tenemos que convivir todos los días, destacando de buena forma el momento en el que la guitarra de Stephen entraba generando la tensión precisa que requiere el tema. No se hicieron esperar nuevas composiciones con las que incidir en todas aquellas situaciones introspectivas donde parece que todo se va a la mierda y se extraña demasiado a los amigos, dejándonos con piezas marcadas por estribillos fácilmente recordables, tanto por el contenido lírico como por lo pegajoso de lo melódico. Cambiando radicalmente de ambiente, la parte más eléctrica del directo, con Elisa ya a la batería, arrancó con una ‘Summer Sun’ que nos devolvió a los orígenes del grupo. Guitarras a piñón fijo dibujando melodías de surf punk que calan hondo a la primera y nos devuelven a un estado de despreocupación más que necesario. Así fue como encontraron el perfecto torrente sonoro que sirvió para que todo ganase en aceleración y nos dejasen canciones donde lucirse más en lo instrumental como ‘Quiero ser un Gato’.

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No tardó mucho en llegar otra de esas fases del concierto con la que fueron capaces de generar emociones de lo más desbordantes, encadenando ‘Punkipop’ y ‘Fuckin Hole’ para dejarnos ante escenas tan abatidas como necesarias, al mismo tiempo de aportar siempre unos coros con los que volver a emerger a la superficie de la mejor forma posible. Superando   poco a poco el ecuador y comprobando como los miembros del grupo se encontraban más cómodos encima del escenario, fueron intercalando canciones más lanzadas a por el fervor de lo impulsivo como ‘Quemar tu casa’ o la casi metalera ‘Couch’ junto con otras más contemplativas del estilo a ‘Vegetar’ o una magnífica ‘Estrellas’ que supieron contemporizar muy bien. Sintiendo como una de las muchas cosas por las que amamos a la banda siempre es su gran versatilidad a la hora de conducirnos hacia estados de ánimo opuestos, no se olvidaron de un mayor frenesí asociado a pasar olímpicamente de todo, tal y como nos demostraron en ‘Devon’.

Con más espacio para temas nuevas, también cayó la caótica y de estribillo directo ‘Antes Lo Sospechaba’ y una ‘Comiendo Techo’ con solo de kazoo de Stephen que no puede recoger mejor lo que supone sentir que te falta algo ahí dentro que no sabes muy bien lo que es. A partir de aquí, llegó la recta final del directo haciendo gala del amplio rango de temas que esconde su trayectoria, apareciendo ‘Control Parental’, rescatando la bonita ‘I’m Ok’ y por supuesto no dejando fuera el himno anti playero de ‘En La Cama’. A modo de cierre con coreografía garantizada, el mítico ‘Yo Lo Que Quiero Es Irme de Fiesta’ sonó como el perfecto anhelo de lo que más queremos ahora, enlazando muy bien con todas esas historias que seguramente han motivado buena parte de la composición de los temas de un grupo que siempre nos conducirá directos hacia recuerdos dulces, aunque eso sí, percibidos cada vez con más nostalgia.

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Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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