Crónica

Maya Ongaku

Moby Dick

30/09/2026



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Maya Ongaku es una de esas bandas capaces de reunir múltiples elementos en su música y desarrollarlos a partes iguales, con virtuosismo técnico y con corazón. El trío japonés lo demostró con creces durante su excelso concierto en Madrid, enmarcado en una nueva gira europea que, por fortuna, continuará unos cuantos días más por nuestro país.

A lo largo de más de una hora de actuación en la siempre acogedora sala Moby Dick, no quedó del todo claro en qué vertiente estilística se sienten más cómodos. Lo que sí dejaron fue la certeza de que disfrutan divagando a través de cualquier sonido huidizo, sabiendo que, a la postre, su música acabará resultando completamente reconocible. Hubo espacio para el dream pop de melodías bien definidas, para una psicodelia que alcanzó incluso su vertiente más ácida y para algunas dosis de math rock con las que elevaron los decibelios de manera considerable. Un abanico amplio de posibilidades, eso sí, desplegado siempre de forma gradual y sin provocar un solo giro dramático en el transcurso de la velada.

Acompañados por un juego de visuales muy medido, que transitaba de texturas granulares a escenas vaporosas, los integrantes de este apacible trío fueron desgranando con enorme concentración un repertorio centrado en su trabajo más reciente, 'Nothing Space Music'. De hecho, fue 'Hisoku Blue', extraída de este mismo disco, la canción encargada de abrir la noche con un leitmotiv melódico tan juguetón como placentero. En ella halló su mejor acomodo un entramado de guitarras cristalinas y sintetizadores que amortiguaban las notas de carácter líquido que llegaban a nuestros oídos. Durante buena parte del concierto, el grupo se movió en torno a estas coordenadas, donde la placidez y el alejamiento de cualquier atisbo de aceleración fueron una constante. Aun así, siempre nos fueron dejando pequeñas perlas en el camino, ya fuera en cambios melódicos hacia estados de ánimo más optimistas o en un tránsito hacia ese espacio de intimidad que tan bien retrata la película 'Perfect Days', de Wim Wenders.

Conscientes de que podían aprovechar al máximo todo el aparataje sintético que tenían a su disposición, no tardaron en aventurarse hacia horizontes ligeramente distintos, más próximos a ritmos motorik latentes y a unas líneas de bajo que casi se confundían con las percusiones. 'Anoyo Drive' logró desinhibirlos un poco, ofreciendo una gran profundidad a lo largo de todo el tema gracias a una acumulación de elementos cuya superposición, curiosamente, seguía sonando igual de nítida y liviana. 'Maybe Psychic', por su parte, funcionó como una auténtica caja de sorpresas, de esas en las que se intuye que cada hallazgo será un sobresalto agradable. La canción confirmó que no son un grupo al que le guste construir sus temas únicamente desde lo atmosférico, pues con deliciosa audacia se atrevieron a serpentear entre melodías arabescas, de corte enigmático, que encajaban a la perfección con ese juego de sombras que parece proponer toda la estética que los rodea.

Con ecos de Galaxie 500 reducidos a su mínima expresión y pasados por un filtro de improvisación jazzística, llegaron nuevos momentos de dulzura con 'Flowing'. El tema se abrió con sonidos ambientales de la naturaleza nocturna y terminó divagando entre aires más solemnes, que contrastaban con unas proyecciones de patrones de colores especialmente llamativas. Ya de cara al final, por supuesto, no faltó 'Love with Phantom', su insignia más popera, interpretada desde el conocimiento de que posee una estructura brillante y de fácil calado, aunque sin esquivar esa inspiración liminal que parece rondarles siempre por la cabeza.

Tímidos pero sumamente agradecidos, y prometiendo volver pronto, no pudieron dejarnos mejor sabor de boca. Pusieron nuestra mente en blanco durante toda su actuación y nos resguardaron con placidez de cualquier pensamiento intrusivo. Algo que tiene un mérito extraordinario en nuestros días y que, por mucho que nos lo propongamos, resulta a menudo prácticamente imposible de conseguir.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.