Conociendo a

Alejandro Otero

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El joven artista venezolano ha irrumpido en este 2021 con un LP debut de los que dejan huella, estando ante un conjunto de canciones que demuestran el gran talento del músico a la hora de ahondar en paisajes sonoros introspectivos y con ese punto de evasión con el que nos alejamos lo justo del plano real. Remontándonos a la historia del músico de 20 años, nos encontramos con una mudanza al cumplir la mayoría de edad a Madrid, estudiando en una escuela de artes donde ha tenido la posibilidad de seguir su camino experimental a través de diversos instrumentos. Todo este bagaje a la hora de probar diferentes sonidos es algo que se puede comprobar buenamente en su debut None But Everyone, un fantástico disco donde juega con los efectos de distorsión de su pedalera a la paz de transitar por los caminos donde el noise rock se funde con el dream pop más caótico. Sintiendo como el poder expansivo de su música desde el primer momento es algo que destaca sobremanera, ni más ni menos que el sello de Washington D.C. Babe City Records confió en él para editar este trabajo en cassette.

Admitiendo como el mundo del arte inspiró estas canciones, Alejandro afirma que quería reflejar en su música algo similar a todo lo que suponen las obras de los artistas impresionistas y abstractos, haciendo que las texturas de sus composiciones pudiesen tener más protagonismo que el propio contenido de los temas. Sin lugar a dudas esta sensación es algo que está más que presente a lo largo de toda la obra, logrando que a lo largo de las 13 canciones que componen este trabajo podamos identificar múltiples capas de sonido relacionadas tanto con una forma cruda de tratar las guitarras como con ciertos efectos espaciales que ayudan a que su propuesta posea un carácter díscolo e imprevisible. De este modo sus composiciones contienen tanto esa profundidad y bruma de bandas de estética rock como Deerhunter, pero también momentos más huidizos donde el tratamiento del sonido no quedan tan lejano a todo lo disruptivo de los primeros Dirty Projectors.

Adentrándonos de lleno en todo lo que va a dar de sí este trabajo, desde los compases iniciales de ‘Blinded By Reason’ emerge con fuerza dentro de aquellos terrenos de voces que remiten oscuridad, punteos electrizantes de guitarra que escapan a la melodía principal y esa sensación de en el tema conviven múltiples dinámicas en completa ebullición. Logrando que las diferentes partes del tema puedan mantener la tensión, pero también disolverla de forma rápida, el primer contacto con el trabajo no podría resultar más emocionante. A partir de aquí entra en juego todo el conjunto de ilusiones y sensaciones opuestas con las que el músico nos dibuja un camino que se intuye a medio camino entre dejarse llevar por el subconsciente y el ser estar atento frente a los momentos bastante crudos de la realidad. De esta forma ‘I’m Starting to Disappear’ posee ese efecto disuasivo a la hora de tratar de bucear en pensamientos reveladores.

Más momentos interesantes del disco llegan con una ‘The Way It Goes’ donde logra rebajar el carácter más dramático del disco, dejándonos ante estampas nocturnas que resultan suavizadas por un enfoque más amable de su sonido, sintiendo del mismo modo como el carácter atmosférico que rodea su música llega más allá de lo que sugiere el armazón guitarrero. Sin olvidarnos tampoco de como es capaz de sumergirse de lleno en un manto mucho más sombrío, incluso cercano a lo industrial, ‘Blackwards’ remite a lo afiladas que pueden resultar las composiciones de artistas como Suuns, no dejando pasar la oportunidad de jugar con modulaciones de lo más inquietantes. Sin embargo, a la postre acaba primando esa gran clarividencia de hacer brillar el sentimiento melódico encerrado en composiciones tan acertadas como ‘Wasted Youth’, evidenciando de esta forma su búsqueda incansable por no casarse con ningún estilo en particular y así alcanzar apartados aliviadores donde se intuye un empuje rítmico más que pegadizo. Todo un talento de cuyos pasos estaremos muy pendientes.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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