Review

Still Life

Kevin Morby

2014

9.3
Por -

Kevin Morby sigue cosechando una espléndida carrera en solitario con su segundo trabajo Still Life. Si ya con el delicado Harlem River editado a finales del año pasado, nos cautivó a base de mucha melancolía y tonalidades de gris folk psicodélico, en este nuevo trabajo sigue explorando las posibilidades que le ofrece su yo más interior. Still Life es un trabajo que surge en la carretera a lo largo de las últimas giras de Kevin con The Babies y Woods, momentos de exploración de sentimientos realmente difíciles, concentrados en unas canciones más trepidantes y sobrecogedoras que el anterior trabajo. Si con su debut resultaba fácil dejarnos llevar por un estado de reconfortante nostalgia, en esta segunda entrega nos embriaga una sensación de profunda tristeza y reflexión gracias al contenido planteado en los temas. Canciones que giran en torno al duro paso del tiempo y la muerte, sin adoptar ningún tono dramático. Acompañado por sus buenos amigos Tim Presley (The White Fence) y Justin Sullivan (The Babies), Kevin ha apostado por aumentar la intensidad de la mayoría de los temas sin perder la esencia sentimental que contienen.

El inicio del disco llega de la mano de ‘The Jester, the Tramp & the Acrobat’, una metáfora perfecta para introducirnos de lleno en la cruda realidad. Percusión incesante, guitarras poco refinadas y pasajes de brillante emotividad para elevar al máximo esa conexión tan funesta con los recuerdos pasados. Una constante que se mostrará prácticamente a lo largo de todos los temas del trabajo, indagando a fondo en cuestiones de enorme valor vital. Sin romper esta tónica general aparece ‘The Ballad of Arlo Jones’ donde recupera esa aceleración y coros tan característicos de The Babies. Sin embargo la gran diferencia es que este tema contiene corazón y cabeza a partes iguales, causando un impacto directo y mayor a nuestro estado de ánimo. Teclados hammond que cada vez se van adueñando más del protagonismo unidos a la voz enfurecida de Kevin, convirtiendo el tema en algo perfecto en una auténtica reivindicación de cuanto podemos hacer por una persona querida.

En ‘Motors Running’, el tercer corte del trabajo, Kevin decide relajar las pulsaciones consiguiendo un tema sin mostrar el cuchillo entre los dientes pero fogueándose de igual modo. Dejándose caer hacia ese dulce encanto psicodélico del acid folk de grupos como Vetiver, el tema sirve para introducir algo de luz en el trabajo, todo lo contrario que sucede a continuación con ‘All of my Life’. El egundo adelanto del trabajo que pudimos escuchar, supone en definitiva la síntesis perfecta de la parte amorosa que contiene el trabajo. Sin apenas elevar la voz y con la prácticamente única ayuda de su guitarra, Kevin huye de la esperanza y se dedica simplemente a contar como han trascurridos los años de su vida esperando algo que no llega. Si con The Babies editó un EP que llevaba por título Cry Along With the Babies, este tema tampoco se queda corto en cuanto a la reacción que pueda suscitar en el oyente.

Intentando normalizar un poco más la situación e introduciéndonos en una especie de estado de aturdimiento, nos muestra ‘Drowning’, otra canción de tempo lento donde empieza a recoger esa falsa calma que tan bien reflejan los temas de The Dodos. Todo apacible cuando sabes que algo no ha podido tener efectos más devastadores. Sin embargo hemos hablado que Still Life es un álbum que no esconde las emociones más tristes del músico, por eso Kevin elimina todo tipo de artificio en ‘Bloodsucker’, mostrándonos su cara más desoladora y abatida. Un ambiente totalmente de desánimo y tinieblas donde solo queda aún más espera. Otorgando un hilo de positivismo dentro de tanta oscuridad aparece ‘Parade’, una canción que según el propio Kevin está inspirada en uno de sus ídolos como es Lou Reed. Una especie de desfile glorioso al otro lado del camino, en donde ya nada se tiene en cuenta y se pueden hablar las cosas con total naturalidad. A algo así parece que es lo que quiere aspirar el propio Morby cuando haya llegado la infinitud.

Adentrándonos en la recta final del trabajo, aparece ‘Dancer’ una canción que se salta la norma y regresa más a las sonoridades que aparecían en Harlem River. Un breve respiro para rebajar la tensión emocional y adentrarnos en ‘Amen’, el tema de mayor duración del trabajo. Una auténtica montaña rusa en el que se recurre a las fórmulas basadas en ‘Parade’, en la que la que los teclados y vientos aportan un aire de ligereza al tema, algo así como la separación del espíritu y el cuerpo. No en vano, Kevin recita una especie de epitafio en el tramo final del tema que culmina con un I’m not dead, but I’m dying so slow. Lo que podría ser un punto final algo agónico, si no fuese porque el trabajo se cierra también de forma más íntima y brillante con ‘Our Moon’. Un tema al más puro estilo de Bill Fay, reduciendo elementos pero llegando a lo más profundo.

Fotografía a cargo de Amy Harrity
Conclusión

Kevin Morby sigue dándonos grandes muestras de todo su talento con este nuevo Still Life. Su fuente de inspiración interior sigue siendo su mejor aliado, junto con ese afán de explorar nuevos sonidos en cada trabajo. En esta segunda entrega nos encontramos canciones de todo tipo unidas por esa devastadora realidad a la que nos tiene acostumbrados. Kevin ha encontrado al margen de The Babies y Woods su remanso de paz, la forma de sincerarse con él mismo y de paso dejarnos canciones que esperemos que sean recordadas durante mucho tiempo.

9.3

Álbum

Still Life

Artista

Kevin Morby

Año

2014

Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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