Cada publicación de un nuevo disco de Kevin Morby es un acontecimiento que reordena las coordenadas de su cancionero, pero en esta ocasión el desplazamiento geográfico y vital que impulsa 'Little Wide Open' concede al proyecto una densidad inhabitual. Morby ha construido una carrera donde la fidelidad a ciertas obsesiones (el río, el tren, la autopista, los amigos que se fueron demasiado pronto) nunca ha degenerado en fórmula, y aquí la noticia de que será padre en agosto y la mudanza de Kansas a Los Ángeles convierten cada canción en un balance sin concesiones. La composición coincidió con un periodo de incertidumbre doméstica y profesional: el propio músico admite que su vida iba a cambiar de forma drástica, y esa conciencia del cataclismo íntimo que se avecina recorre el álbum sin traducirse jamás en dramatismo explícito, sino en una serenidad tensa que comparte linaje con ciertos discos crepusculares de la tradición norteamericana.
La mirada de Morby transforma las autopistas secundarias, los silos y los cielos descomunales en un escenario donde la pérdida y la ternura pactan una tregua incómoda. En 'Badlands' aparecen versos como "Welcome to the Midwest where the sky knows best and you’ll finally get some rest. 'Til the tornado sirens start harmonizing", donde la aparente calma de la llanura se resquebraja con la irrupción de las alarmas, que actúan como un recordatorio de que la violencia atmosférica y la social comparten frecuencia. Ese filo entre lo acogedor y lo siniestro, similar al que uno encuentra en las fotografías de William Eggleston que el propio autor admira, impregna las estructuras acústicas sin necesidad de subrayados estridentes. La producción de Aaron Dessner opta por desnudar las canciones, por retirar capas en lugar de acumularlas, y esa decisión técnica coloca las palabras en primer plano, obligando a quien escucha a enfrentarse a un relato que menciona las cruces en los arcenes y los cuerpos que no llegaron a los conciertos con la misma naturalidad con que describe a las adolescentes que hacen girar bastones en los desfiles locales.
Lo que permanece después de recorrer 'Little Wide Open' es la sensación de haber asistido a una mudanza sentimental donde las cajas contienen tanto lápidas diminutas como cancioneros heredados. La lealtad a los amigos que murieron jóvenes, la fascinación por el cielo raso del Medio Oeste y el compromiso con la compañera que escribe en la habitación de al lado se funden en una secuencia que avanza por acumulación de detalles más que por estribillos rotundos. Morby no utiliza la paternidad como coartada para edulcorar el relato ni convierte el duelo en un espectáculo: simplemente describe lo que ve cuando conduce su camioneta hacia el río, cuando los insectos salpican el cristal delantero o cuando suena una canción de Tom Petty y entiende que la sencillez puede ser un modo de seguir vivo. La obra late con la misma mezcla de crudeza y regocijo que define a quienes han aprendido que la tierra prometida no existe, pero que igualmente merece la pena cargar las maletas en la caja de la pickup y salir a buscarla. Aprovechando lo inminente del lanzamiento de 'Little Wide Open', hemos tenido el placer de entrevistar al músico.
Desde la primera escucha del disco, me da la sensación de que este podría ser el trabajo donde más suenas a cantautor clásico; ese en el que juegas en la misma liga que los grandes de la canción americana, pero sin que tu sonido busque la grandiosidad. Desde dentro, ¿sientes que, en muchos aspectos, este es tu álbum más ambicioso?
En parte sí que lo siento así, aunque la verdad es que antes de hacer este disco ya me había enfrentado a retos que eran bastante ambiciosos. No obstante, tengo la impresión de que en este nuevo disco se percibe y se revela una dimensión inédita de mi manera de abordar la composición de canciones y, muy posiblemente, también una faceta hasta ahora no mostrada de mí en mi vertiente más personal y humana.
Si no me equivoco, 'Little Wide Open' es el tercer capítulo de una trilogía que, de alguna manera, está muy ligada al Medio Oeste y que empezó con 'Sundowner'. Más allá de la geografía, ¿qué hilo emocional sientes que conecta estas tres obras ahora que te has instalado en Los Ángeles?
Lo de "más allá de la geografía" es una buena pregunta. Pienso que otro posible eje que atraviesa estos trabajos es precisamente el hecho de que todos fueron concebidos pasada ya la barrera de los treinta años, una etapa en la que mi perspectiva y mi manera de habitar el proceso creativo son distintas, quizá más asentadas, en comparación con aquellos discos que vieron la luz durante mi veintena. Además, sobrevuela en los tres una constante: el intento de descifrar esa sensación esquiva del transcurrir temporal, de ir otorgándole algún significado al propio paso del tiempo.
'Die Young' es una canción a la que fuiste dando forma poco a poco entre 2024 y 2025. ¿Sientes que fue difícil llegar a la versión final del tema por su fuerte carga emocional?
Sin ninguna duda, fue de esas composiciones que me exigieron una buena dosis de paciencia. Me encontraba completamente bloqueado en cuanto a cómo debía resolverse el final del tema, y estuve forcejeando con esa incertidumbre durante una temporada considerable. Sin embargo, en el instante en que logré colocar esa última pieza del rompecabezas, la que definía el modo exacto de cerrarla, todo adquirió de golpe un significado pleno y coherente.
"Con frecuencia reflexiono sobre la idea de que una canción valiosa requiere el salir al exterior, y, por otro, regresar al refugio personal."
A veces escribes canciones desde la quietud de estar en un solo lugar durante un tiempo, mientras que otras surgen más de la vida en la carretera. ¿Sientes que es muy diferente escribir desde la calma frente a escribir en constante movimiento?
Con frecuencia reflexiono sobre la idea de que una canción valiosa requiere, por necesidad, de esos dos ingredientes. Por un lado, salir al exterior, sumergirse de lleno en el mundo, acumular vivencias y recolectar impresiones, materia prima. Y, por otro, regresar al refugio personal, sentarse con calma, filtrar con atención todo ese material recolectado y esforzarse en moldearlo hasta convertirlo en algo que aspire a la belleza. De modo que, desde mi punto de vista, el equilibrio perfecto se alcanza cuando ambos momentos se complementan.
La portada del disco, con ese brazo estirado hacia el campo desde la furgoneta, evoca una sensación de libertad, pero también de despedida. ¿Sientes que 'Little Wide Open' trata más sobre la alegría de llegar a un lugar familiar o sobre la melancolía de volver a partir siempre?
Es una pregunta fantástica. Me fascina la noción de que pueda funcionar simultáneamente como un saludo de bienvenida y como una despedida, porque eso refleja con una precisión casi literal lo que uno experimenta cuando está inmerso en una gira. Permanentemente te encuentras aterrizando en un lugar nuevo y, en un tiempo inferior a veinticuatro horas, ya lo estás abandonando. La existencia nómada sobre el asfalto no es más que una sucesión ininterrumpida de "holas y adioses" encadenados. Por ese motivo, me seduce la posibilidad de que encierre ambos significados al mismo tiempo.
Toparse con la 'Guía de campo de las mariposas de Norteamérica' en una librería de Arkansas parece casi un evento místico. ¿Sientes que tu proceso de composición se ve influenciado a menudo por objetos aleatorios o lecturas fortuitas?
Sí, volvemos a la idea de que necesito estar fuera, en el mundo, al menos en mi caso. La imaginación es algo ilimitado y hermoso, y puede construir mundos sobre mundos a puerta cerrada. Pero creo que hay que alimentar la imaginación con combustible del mundo exterior, darle algo con lo que trabajar. Por eso para mí es tan importante viajar y pasar tiempo fuera.
Creo que el álbum también tiene algo que ver con la observación, con mirar lo que ocurre a tu alrededor casi como si estuvieras tomando notas constantemente. A medida que tu carrera ha avanzado, ¿te consideras más un observador que un protagonista en tus propias canciones?
Con mucha frecuencia me percibo a mí mismo desde la posición de quien contempla, desde esa distancia del observador. Sin embargo, en el caso particular de este trabajo, probablemente me siento más implicado como figura central que en ningún otro álbum que haya creado anteriormente. Aun así, mi naturaleza como compositor me lleva a mantenerme siempre en estado de atención, registrando sin pausa lo que sucede en el entorno e intentando establecer un vínculo genuino con todo aquello que está aconteciendo a mi alrededor.
"La existencia nómada sobre el asfalto no es más que una sucesión ininterrumpida de "holas y adioses" encadenados."
'Little Wide Open', el tema que da título al disco, es realmente excepcional y conmovedor. En él desentrañas con palabras lo que significa estar "totalmente abierto". Al estructurar esta canción, con todas las imágenes y estados de ánimo que transmite, ¿seguiste alguna estrategia particular?
¡Muchísimas gracias! La forma de abordar ese tema en concreto se acercó bastante a lo que podría llamarse una especie de "torrente de pensamientos". Desde el primer momento me sedujo esa frase y simplemente me abandoné a su impulso, permitiendo que me condujese hacia donde ella quisiera dirigirse. Me esforcé por visualizar la canción como si fuese una carretera interminable, y mi deseo era que se expandiera y se prolongara sin cesar, sin prisas. Una pieza concebida expresamente para escoltar un trayecto largo al volante.
En este álbum, en 'Natural Disaster', recuperas la frase "cry baby" en la voz de Lucinda Williams, que ya había aparecido en tu canción 'Crybaby'. En otros momentos de tu carrera, como en 'Wonder', hiciste algo parecido al reutilizar una frase de una canción de The Babies. ¿Sientes que siempre hay pequeñas frases que vuelven a ti inexplicablemente y que su significado cambia con el tiempo?
Sí, siento que a estas alturas lo hago de forma bastante intencionada. Me gusta que ciertos personajes reaparezcan en todo mi catálogo. Es un poco como cuando te enamoras de un director de cine, ves todas sus películas y te das cuenta de que salen muchos de los mismos actores. Quiero que todos esos personajes existan en este mundo que he construido para ellos en todo momento.
A lo largo de tus discos, sueles compartir canciones en las que expresas gratitud simplemente por estar vivo, disfrutando de lo bueno que viene y afrontando lo que no lo es tanto. Me viene a la mente 'Hail Mary', por ejemplo. ¿Crees que ese sentido de la gratitud encuentra su camino de forma natural en tus canciones, especialmente en este nuevo álbum?
Pues sí, la verdad es que tengo la firme convicción de que cada vez que publico un nuevo disco, hay más canciones que dan las gracias por algo tan sencillo y a la vez tan milagroso como es seguir vivos. También por poder sentir un amor de verdad y esa conexión tan bonita con este planeta, que es una auténtica maravilla y en el que, sin yo pedirlo, me tocó vivir.
Después de veinte años de carrera profesional, has mencionado que a veces te cuesta creer que sigas escribiendo canciones y saliendo de gira. ¿Cómo crees que ha evolucionado tu definición de "éxito" desde que te fuiste de tu ciudad natal a Nueva York con 18 años hasta hoy?
Pues mira, al final la ambición que tengo ahora es casi la misma de siempre: seguir para adelante mientras pueda vivir tranquilo, sin problemas de dinero y de forma honrada. Porque si encima puedes ganarte la vida haciendo lo que te gusta, eso ya es como si te hubiera tocado la lotería. ¡Y a mí me ha tocado! Eso sí, intento no darlo nunca por hecho, porque soy muy consciente de lo increíble que es.
"Si encima puedes ganarte la vida haciendo lo que te gusta, eso ya es como si te hubiera tocado la lotería. ¡Y a mí me ha tocado!"
Después de ocho discos, tengo entendido que planeas recuperar canciones antiguas en esta gira. ¿Qué se siente al enfrentarse a letras como las de 'Miles Miles Miles’, que escribiste cuando apenas empezabas a entender el mundo, ¿ahora que tienes una carrera tan consolidada?
Creo que lo más importante es sentir que todavía hay canciones como esta que mencionas que me siguen encantando como el primer día. Escribí algunas canciones buenas siendo muy joven que creo que han aguantado bien el paso del tiempo... y otras que no tanto (risas).
Y para cerrar la entrevista, siempre he tenido curiosidad por saber qué es lo que más te gusta hacer cuando vuelves a Kansas City, o los sitios de visita obligada allí, para que, si alguna vez acabo yendo, tenga buenas referencias.
Me encanta ir a escuchar jazz al Green Lady Lounge y a la Mutual Musicians Foundation. Me encanta la barbacoa en Joes y en Slaps. Me encanta la comida mexicana en El Pollo Reys y en Tacos El Gallo. Me encanta el River Market Antique Mall. Y me encanta sentarme a la orilla del río Misuri en Parkville.
En todas nuestras entrevistas, nos gusta que el artista entrevistado deje una pregunta para el siguiente. ¿Cuál es la tuya?
Si pudieras elegir un disco, una comida y una sustancia para llevarte a una isla desierta, ¿qué elegirías?
Con ese mismo espíritu, tengo una para ti de parte de Mirah. Dice así: describe una experiencia infantil formativa relacionada con la música o con tocar un instrumento.
Me encanta Mirah. Una experiencia formativa tocando música fue cuando tenía 16 años y di mi primer concierto como telonero de un cantautor local, mi amigo Ben. Después de mi actuación, la madre de Ben se me acercó, me dijo cuánto le habían gustado mis canciones y me animó a no dejarlo nunca. Por la razón que sea, eso siempre se me quedó grabado. ¡Gracias, madre de Ben!

