Review

Harlequin

Alex Izenberg

2016

8.2
Por -

Siempre es posible mirar al pasado para contextualizar ciertas influencias. Esto es el fiel reflejo que nos muestra el joven Alex Izenberg en su LP debut. Tras participar en la sombra en diferentes proyectos establecidos en Los Ángeles, ahora llega el momento de mostrarnos sus canciones en solitario, encontrándonos en el pop sesentero con más vocación de clásico, el eje central del trabajo. La delicadeza con la que Alex abraza cada melodía, está muy relacionada con la instrumentación puramente de corte barroco que adorna los temas. Si a esto le unimos un separable espíritu Lo-Fi en la producción, que proviene tanto de del encanto de los mismísimos Simon and Garfunkel como de su propio universo casero, obtenemos uno de esos trabajos muy propicios para embellecer tus momentos de soledad.

El abanico que maneja Alex Izenberg en su debut es muy variado. Desde la verticalidad orquestal de The Divine Comedy en ‘Libra’, hasta en ‘Hot is the Fire’ al apartado de pop experimental de elementos poco coloridos que Grizzly Bear han sabido desplegar tan bien en los últimos tiempos. Unas canciones que sin embargo están unidos por una coherencia marcada por la sobriedad, sonando embaucadoras pero sin llegar en ningún momento a una intensidad épica. Gracias a esto, sus letras que siempre se sostienen en un estado de seminconsciencia, cobran un gran sentido, dejando la puerta abierta una ensoñación aderezada por pasajes de una extrañeza tan reconfortante como la presente en ‘Archer’.

Con un gran protagonismo del piano en todos sus temas, el norteamericano sabe muy bien en que momentos hay que mostrar un lado más despojado de los arreglos redondos. Por ello, la cara que nos ofrece en temas como ‘The Moon’ o en la final ‘People’, hace justicia a una armadura presente en figuras tan infravaloradas como las de R. Stevie Moore o Gene Clark. La gran diferencia es que Alex se adapta a un tono surrealista y de menor seriedad en su discurso, consiguiendo que las historias fluyan de una forma ligera y despojada de todo dramatismo. Eso sí, el inequívoco carácter melancólico que aporta la propia instrumentación y producción, es una de las buenas bazas del disco. Sin lugar a dudas, una de las grandes sorpresas que nos deparaba un tramo final de año, donde la efervescencia sesentera está resurgiendo de nuevo con bandas como The Lemon Twigs.

Conclusión

Alex Izeberg nos presenta un debut donde el pop barroco que mira fijamente a los 70, se entremezcla con una producción Lo-Fi, garantizando que el carácter melancólico y la ensoñación de sus temas. Un trabajo que parece sacado de otra época para convertirse en un clásico instantáneo.

8.2
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Álbum

Harlequin

Artista

Alex Izenberg

Año

2016

Discográfica

Weird World Records

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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