Conociendo a

Richie Woods

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El joven Richie Woods es la última gran sorpresa con la que nos hemos encontrado dentro del cada vez más nutrido e interesante apartado del beedroom pop. El neoyorkino ha publicado el pasado mes de octubre, Wow Cool, su primer LP bajo el sello francés Atelier ciseaux. 15 canciones de reconfortante extrañeza, moviéndose a través de guitarras adormiladas y ritmos pregrabados que parecen apagarse a medida que avanzan los temas. Richie Woods se mueve de una forma muy natural por su entorno a través de unos temas en los que no esconde ningún detalle. El despertar a deshoras entre el frío y la inseguridad unido a un entorno de inexplicable abandono. Un escenario que Richie logra transformar en sensaciones un poco más cálidas con un reducido juego de elementos y una producción casera que aporta la capa Lo-Fi perfecta a sus temas.

Los temas de Richie recorren las visiones distorsionadas de la noche interpretadas desde la mañana siguiente. Asociaciones un tanto peliagudas con animales y la soledad para conseguir el efecto deseado de temas como ‘Black Dog’, donde nos suelta frases como bein alone is not so miserable. Todo ello se va tornando cada vez más oscuro a través de capas de sonido donde la respiración parece intermitente y una única farola aporta luz en la noche cerrada. Una gran capacidad para estremecernos poco a poco y que al mismo tiempo nos enganche sobremanera su propuesta. Sin lugar a dudas, el músico logra llegar a extremos muy duros, mostrando todo ello sin ningún dramatismo. Estamos hablando de ‘Rip Richie’ donde vuelca sobre sí mismo todos sus demonios, dejándonos frases como please stop this awful music / richie woods you idiot. A pesar de que esto nos pueda parecer algo presuntuoso, la tónica del trabajo hace que encaje dentro del ambiente de abatimiento presentado.

Si atendemos a todos los recursos que el músico emplea nos vamos a encontrar con agradables sorpresas. Todo suena mate pero muy preciso. Desde la distorsión de voces a los ritmos que parecen salidos de un casiotone pasando por la superposición precisa de graves y demás efectos. Richie huye de todo lo que pueda sonar definido, alargando de este modo todas las sombras presentes en sus temas. Incluso ‘Pineapple Slush’, la canción que más rompe la tónica del trabajo en cuanto a contenido y acabados, parte de la confusión y suciedad para dejar entrar algún que otro rayo de luz. Una serie de técnicas que músicos como Alex Calder o Jackson Scott explotan también a la perfección en su música.

En definitiva, todo lo que nos muestra Richie seguramente sonaría con una gran densidad en manos de cualquier otra persona. Sin embargo, la gran habilidad de nuestro protagonista es acercar a nuestra intimidad todas estas situaciones tormentosas sin que nos parezcan tal. ‘Wendy’, uno de sus temas más aclamados, representa muy bien como buscar el confort en lo decadente, creando una unión natural entre lo sórdido y los sentimientos más honestos. Quitando velos a todo lo que se encuentra por delante, Richie Woods firma un debut más que notable y que a bien seguro nos ayudará a comprender que las cosas que se nos pasan por la cabeza en el fondo no son tan extrañas ni deberían generar tanto desasosiego.

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Noé R. Rivas

Estudiando teleco y escribiendo sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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