Review

The Rolling Stones - Foreign Tongues

The Rolling Stones

2026

3


Por -

La trayectoria de los Rolling Stones acumula tantas décadas que cualquier entrega nueva despierta la curiosidad por ver si el mito resiste el paso de los años, aunque en este caso la respuesta incline la balanza hacia el desencanto. 'Foreign Tongues' llega como el vigesimoquinto álbum de estudio de la banda, tres años después del relanzamiento que supuso 'Hackney Diamonds', y se presenta bajo la batuta de Andrew Watt, un productor que ha sabido revitalizar a otras leyendas pero que aquí parece haber aplicado una capa de brillo que desdibuja la esencia rugosa del cuarteto. La muerte de Charlie Watts, ocurrida en 2021, planea sobre el proyecto, y su presencia póstuma en una sola pista ('Hit Me in the Head') subraya la ausencia de ese balanceo inconfundible que caracterizaba al batería, mientras su sustituto, Steve Jordan, golpea con mayor contundencia pero sin lograr aquel equilibrio entre elegancia y empuje. Las sesiones de grabación, realizadas en Londres con una plétora de colaboradores ilustres, apuntaban a un festín de celebridades, pero el resultado final transmite la sensación de que el exceso de invitados diluye la personalidad del conjunto, convirtiendo el disco en un escaparate de nombres que rara vez aportan matices reconocibles, salvo en contadas excepciones donde el órgano de Steve Winwood o los sintetizadores de Robert Smith se cuelan en la mezcla sin llegar a modificar el curso de las canciones.

Las letras de 'Foreign Tongues' se esfuerzan por conectar con la actualidad política y social, especialmente con la realidad estadounidense, pero ese compromiso se queda en un apunte superficial que rara vez profundiza en las contradicciones que pretende retratar. Mick Jagger lanza pullas contra los autócratas y el magnate Elon Musk en 'Mr. Charm', y describe a la Estatua de la Libertad con el vestido rasgado en 'Ringing Hollow', pero esas imágenes, aunque oportunas, funcionan más como un pegamento retórico que como un análisis sostenido, porque el resto del repertorio oscila entre el hedonismo despreocupado y la melancolía genérica sin construir un discurso coherente. La banda parece querer demostrar que aún conserva la chispa juvenil, y así lo declara Jagger cuando pregunta “Do you wanna dance till the roof caves in?” en 'In the Stars', pero esa invitación al jolgorio choca con la rigidez de los arreglos, donde las guitarras de Keith Richards y Ronnie Wood, aunque hábilmente separadas en los canales estéreo, carecen de la interacción orgánica que definía sus mejores trabajos. La producción de Watt, con su ecualización meticulosa y su volumen elevado, aplana los contrastes dinámicos y convierte los posibles momentos de explosión en una pared sonora homogénea, de modo que el supuesto espíritu rebelde queda enterrado bajo capas de compresión y efectos que restan crudeza a los riffs, como ocurre en la apertura con 'Rough and Twisted', donde el blues de Chicago se transforma en un producto de laboratorio que imita la suciedad sin ensuciarse realmente.

La voz de Jagger, que a sus ochenta y dos años mantiene una capacidad asombrosa para el falsete y el desgarro, se convierte en el principal soporte del álbum, pero incluso ese recurso se repite hasta el agotamiento en canciones como 'Jealous Lover' o 'Divine Intervention', donde el tono agudo parece una muleta estilística que oculta la falta de ganchos melódicos sólidos. Richards, por su parte, asume el rol de baladista en 'Some of Us', y su interpretación, cargada de una fragilidad que contrasta con su imagen de superviviente, ofrece uno de los pocos instantes donde la emoción parece genuina, aunque la letra, que habla de estar de rodillas, se pierde en una ambigüedad que podría referirse tanto a una relación personal como a un cansancio existencial, sin que el oyente pueda aferrarse a una dirección clara. Los cortes que buscan el ritmo bailable, como 'Never Wanna Lose You', recurren a una fórmula disco que ya explotaron en los setenta, pero la rigidez de la caja de ritmos y la inclusión de un Bruno Mars prácticamente inaudible en la campana convierten el homenaje en un ejercicio de nostalgia vacía, mientras que la versión de 'You Know I’m No Good' de Amy Winehouse resulta un intento torpe que despoja a la canción de su vulnerabilidad original para transformarla en un número de soul engolado, con una armónica que imita la producción de Mark Ronson sin aportar nada nuevo. El cierre con 'Beautiful Delilah' de Chuck Berry, interpretada en formato acústico con la ayuda de Chad Smith, pretende ser un guiño a los orígenes, pero suena a un epílogo calcado de 'Rolling Stone Blues' del disco anterior, lo que revela una falta de ideas para sellar el trabajo con un brote original.

La duración del álbum, superior a la hora, se antoja excesiva para un material que podría haberse condensado en un EP con los destellos aprovechables, porque las canciones se suceden sin que ninguna imprima un carácter distintivo que las haga imprescindibles dentro de la extensa discografía del grupo. 'Side Effects' y 'Back in Your Life' transitan por terrenos baládicos con arreglos de cuerda sintética que recuerdan a los trabajos menos inspirados de los ochenta, y la inclusión de solos de guitarra, como el de Wood en la última de esas pistas, evidencia que la técnica permanece intacta, pero la falta de un contexto que justifique su exhibición los convierte en fuegos artificiales sin pólvora. Los músicos invitados, desde McCartney hasta Benmont Tench, pasan por el estudio sin dejar una huella que modifique el curso de las composiciones, y sus contribuciones se diluyen en un mar de capas instrumentales donde el órgano, el piano y los coros se superponen sin establecer diálogos fructíferos, lo que sugiere que su presencia responde más a una estrategia de márketing que a una necesidad artística. Watt, en su afán por actualizar el sonido de la banda, elimina cualquier aspereza, pero esa limpieza quirúrgica priva a los músicos de la libertad de equivocarse y, por tanto, de sorprender, porque los mejores momentos de los Stones siempre nacieron de la tensión entre el control y el caos, y aquí el caos ha sido esterilizado hasta convertirse en una rutina de estudio eficiente pero anodina.

'Foreign Tongues' plantea el dilema de una banda que, habiendo alcanzado la cima varias veces, parece navegar ahora por inercias que perpetúan su sonido sin arriesgarse a renovarlo, y esa comodidad se traduce en un disco que cumple con los requisitos mínimos de un producto de rock para estadios pero que carece de la chispa que convierte una colección de canciones en una declaración de principios. La mirada política, aunque bienintencionada, se queda en el titular periodístico, y la introspección que asoma en las baladas nunca alcanza la densidad que requeriría para conmover, porque los versos se mueven entre el sarcasmo fácil y la confesión genérica sin afilar la puntería lírica. El pulso rítmico, apoyado en el trabajo de Jordan y en las líneas de bajo de Darryl Jones, mantiene la maquinaria en marcha, pero la ausencia de Watts se nota no tanto en la técnica como en esa cualidad de balanceo que hacía que cada golpe de batería respirara junto a las guitarras, y su reemplazo, por más competente que sea, cambia la química interna del conjunto hacia un golpeo más recto que reduce la maleabilidad del tempo. Quizás el mayor problema de este trabajo sea que los Rolling Stones, en su empeño por demostrar que siguen vivos, han olvidado que la vitalidad no se mide por la cantidad de invitados ni por la potencia de la producción, sino por la capacidad de sorprender, y en este sentido el álbum se queda corto, porque cada giro, cada estribillo y cada solo están calculados para no alterar el statu quo, y esa previsibilidad convierte la escucha en un ejercicio de deja vu que solo se sostiene por la devoción que el público siente hacia sus ídolos.

Conclusión

Los Rolling Stones abordan la política actual con referencias a Elon Musk y la libertad americana, pero sus críticas resultan superficiales y se pierden entre estribillos hedonistas que no logran articular un mensaje coherente.

3

Álbum

The Rolling Stones - Foreign Tongues

Artista

The Rolling Stones

Año

2026

Discográfica

Universal

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.