Durante las primeras sesiones de grabación en Electrical Audio, el equipo del estudio trabajaba todavía bajo el impacto reciente del fallecimiento de Steve Albini, y ese clima de respeto marcó el arranque de 'The Refrigerator'. Remember Sports asumieron aquellas jornadas con una mezcla de concentración y camaradería que encaja con el momento que atravesaban: cinco años después de 'Like a Stone', con una gira cancelada por la pandemia y con Carmen Perry incorporada a la docencia en una escuela primaria, el grupo llegaba a este trabajo tras un periodo de inestabilidad laboral y revisión personal. Ese contexto explica la insistencia en espacios domésticos, en especial la cocina como lugar donde se concentran discusiones, celebraciones y crisis, y también aclara por qué decidieron producir por su cuenta el álbum, apoyándose en la experiencia técnica de Julian Powell y en la confianza acumulada entre Catherine Dwyer y Jack Washburn tras más de una década compartiendo proyecto.
El repertorio se organiza como una sucesión de escenas concretas que evitan el relato lineal y prefieren acumular detalles cotidianos. 'Roadkill' se sitúa a mitad del disco con la frase “Who am I? Do I matter?”, que fija de forma representativa un conflicto ligado a la identidad y al valor personal tras el parón pandémico. Esa idea se amplía en Cut Fruit y 'Thumb', donde la escritura adopta un tono más impulsivo, casi adolescente, que conecta con la etapa en que Perry empezó a componer para ordenar emociones intensas. En 'Ghost' incorporan gaitas y cuerdas que aportan un matiz cercano al folk estadounidense, recurso que sirve para abordar la duda y el intento de recomposición sin caer en grandilocuencia. 'Fridge' actúa como núcleo del conjunto porque detiene el ritmo y expone la sensación de estar perdida en medio de recuerdos que regresan con fuerza, mientras que 'Nevermind' cierra el recorrido con una secuencia que parte de la vergüenza por un mensaje enviado al jefe y avanza hacia la decisión de apoyarse en actos sencillos como dibujar con el alumnado o bailar en la cocina.
El grupo se mueve dentro de un cruce entre punk melódico, rock alternativo y ecos de country, territorio que en Estados Unidos ha servido para canalizar conflictos personales desde un lenguaje directo. En ese marco, recuerdan por momentos a Hop Along o a The Weakerthans por la combinación de melodías accesibles y letras que describen escenas reconocibles. Las guitarras alternan distorsión con acordes abiertos que dejan espacio a la voz, el bajo construye líneas que dialogan con las frases cantadas y la batería introduce cambios de intensidad que evitan la repetición automática de patrones. La decisión de producir el álbum sin figuras externas refuerza la sensación de grupo compacto que discute cada arreglo y cada textura, y la incorporación estable de Powell tras acompañarles en directo desde 2022 se percibe en una mayor cohesión rítmica. El uso de la campana al final de 'Nevermind' remite de forma clara al entorno escolar que marcó la escritura de varias letras.
La influencia de Shel Silverstein aparece reflejada en ese gusto por rimas sencillas y casi infantiles encaja con el trabajo de Perry como profesora sustituta. Esa experiencia con alumnado durante el curso 2021-22 les llevó a replantear su relación con la infancia, a reconocerse en quienes muestran sentimientos intensos sin filtros y a trasladar esa observación a canciones que hablan de autocuidado y disciplina afectiva. La cocina se convierte en símbolo de continuidad vital porque en ese espacio conviven la niña que lloraba con los deberes, la universitaria que bailaba con amistades y la adulta que jugaba a las cartas durante el confinamiento. 'The Refrigerator' expone esa superposición de etapas con claridad y sin adornos innecesarios, planteando una ética basada en acompañarse y sostenerse en grupo frente a la precariedad laboral, la incertidumbre sanitaria y la presión por mantener un proyecto artístico en un mercado competitivo.
Conclusión
Remember Sports sitúan la cocina como símbolo de continuidad vital, enlazando recuerdos escolares, amores y crisis anímicas para trazar una ética del acompañamiento sostenida por complicidad y disciplina afectiva.

