Review

Hater - Mosquito

Hater

2026

7.3


Por -

Pocos grupos del circuito pop escandinavo acumulan una trayectoria tan coherente como Hater, el cuarteto de Malmö que desde su primer álbum 'You Tried', en 2017, fue definiendo un sonido donde el pop de guitarras y el shoegaze conviven sin que ninguno de los dos devore al otro. Tras 'Siesta' y el giro más pulido de 'Sincere' en 2022, el grupo regresa tres años después con 'Mosquito', un cuarto trabajo publicado a través de Fire Records el 6 de marzo de 2026, grabado con su productor habitual Joakim Lindberg entre los estudios AGM de Vollsjö y el Studio Sickan, y con Adam Agace de vuelta al bajo tras un paréntesis. El tiempo transcurrido entre discos tiene su lógica: la vida adulta fue reduciendo las horas de ensayo conjunto, y el grupo tuvo que adaptar su manera de trabajar, componiendo por separado y reuniéndose para los arreglos, lo que acabó dándole al álbum una arquitectura más pensada y menos dependiente de la electricidad del directo.

'Mosquito' se articula alrededor del amor como campo de batalla interior, pero desde un ángulo poco habitual: el de quien siente ese estado antes de poder nombrarlo, quien lo vive como algo físico e incómodo antes de convertirlo en poesía. Las once canciones del álbum retratan la atracción, la pérdida y la rabia desde esa perspectiva corporal, con una escritura que prefiere lo concreto a lo abstracto y que se aleja con firmeza de cualquier romanticismo acomodado. Hay mariposas en el estómago, corazones arañados, promesas rotas y el vacío que deja algo que se va, todo ello narrado por Caroline Landahl con una voz que bascula entre la dulzura y la autoridad sin que en ningún momento una borre a la otra. Esa tensión entre opuestos es, posiblemente, la fuerza más sostenida de todo el disco.

El álbum arranca con 'Landslide', que establece el tono de forma eficaz: una melodía que tarda un par de escuchas en asentarse del todo, construida sobre una sección rítmica que empuja con contención y unas guitarras que se mueven entre el pop afilado y la textura más difusa del shoegaze. 'Angel Cupid' lleva la escritura hacia un territorio más combativo, el de la rabia ante el amor cuando se percibe como algo bloqueado, y lo hace con un estribillo que contiene el "Oh, Angel Cupid / You're so fucking stupid" pronunciado por Landahl con una delicadeza que contrasta con la carga del mensaje. La irritación aquí es consecuencia directa de sentirse al margen de algo que la cultura celebra de forma constante, y esa lectura implícitamente crítica convierte la canción en algo más que un desahogo personal. 'This Guy?' introduce un personaje sin nombre cuya presencia genera más confusión que certeza, con un verso construido sobre la rareza y un estribillo que, por contraste, resulta de una claridad casi desconcertante.

La cara B arranca con 'Brighter', que tiene alma de himno contenido, y 'Guts', construida sobre una línea de guitarra hipnótica que se enrolla sobre sí misma con la paciencia de quien sabe que el oyente acabará rindiéndose. Ambas canciones son buen ejemplo del equilibrio que Hater mantienen a lo largo del disco entre la accesibilidad melódica y la rugosidad de fondo que les impide caer en el dream pop liso. 'Still Thinking of You' apuesta por la oscuridad en el verso para abrirse en un estribillo luminoso que funciona como pequeño golpe de oxígeno dentro de un álbum que rara vez concede pausas largas. 'Stinger' es, quizá, el corte más arriesgado del trabajo: nació como una demo con aroma de country y terminó transformándose en una pieza cruda y algo desplazada del resto, con una batería insistente y letras que se meten dentro de los pensamientos de una criatura sobrenatural enamorada, lo que enlaza con el hilo mitológico que recorre el álbum en forma de vampiros, mosquitos y un Cupido torpe e inútil.

Esa dimensión mítica del disco merece atención porque cumple una función precisa: disfraza de fábula algo que resulta incómodo cuando se dice de frente. El amor en 'Mosquito' es un bicho que pica y desaparece, un dios menor que falla sus flechas, una fuerza sobrenatural que arrastra al que la padece sin darle capacidad de maniobra. Ese disfraz narrativo le permite al grupo abordar la dependencia afectiva, la frustración y el duelo sin caer en el confesionalismo directo, lo cual da a las canciones una distancia que las hace más duraderas. 'Sad Eyes' reduce la velocidad con una aproximación más acústica y recogida, mientras que 'Last Summer I'll Spill' cierra el álbum con un bajo ágil que compensa la melancolía del conjunto con algo que se acerca a la resolución sin llegar a alcanzarla del todo, un final abierto que encaja con la lógica de un disco que prefiere instalarse en la incomodidad a ofrecer salidas ordenadas.

Comparado con 'Sincere', 'Mosquito' resulta algo menos tenso y más melodioso, con una producción que Lindberg ha pulido un paso más sin llegar a limpiar la rugosidad que define el sonido del grupo. Bandas como Bettie Serveert o los propios referentes que el grupo ha citado en distintos momentos, como Built to Spill o Dinosaur Jr, aparecen como sombras reconocibles en la forma de usar las guitarras, pero Hater tienen ya un lenguaje propio que los diferencia de cualquier filiación directa. El álbum funciona sobre todo como conjunto: escuchado de un tirón, el arco que traza desde 'Landslide' hasta 'Last Summer I'll Spill' resulta coherente y bien calibrado, con pocos momentos donde la tensión cae por debajo del umbral que el grupo establece desde el arranque.

Conclusión

Hater regresan con un álbum que retrata el amor como algo que irrita, araña y desaparece antes de que puedas entenderlo.

7.3

Álbum

Hater - Mosquito

Artista

Hater

Año

2026

Discográfica

Fire Records

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.