Review

Dharmacide - Tougher Than The Rest

Dharmacide

2025

7


Por -

En ocasiones, hay momentos en los que un grupo decide dejar de resistir al paso del tiempo para empezar a dialogar con él. Dharmacide lo hacen en ‘Tougher Than The Rest’, un trabajo que no se construye desde el conformismo ni desde la búsqueda de éxito inmediato, sino desde la necesidad de dar sentido a una vida que transcurre entre la precariedad y la creación. Sus integrantes se han movido por distintos proyectos, pero siempre han entendido este como el espacio más honesto para canalizar sus propias contradicciones. Lo que empezó como un ejercicio casero de introspección se ha convertido en una obra donde la madurez no tiene que ver con el sonido, sino con la manera en que se asume la incertidumbre. La referencia a Bruce Springsteen en el título no es un simple homenaje: es un aviso sobre la dureza de continuar, sobre lo que implica sostener una vocación cuando todo alrededor empuja en sentido contrario.

El disco se abre con ‘Lonely’, una canción que parece desarrollarse dentro de una habitación sin ventanas, donde cada eco refleja el propio encierro. La voz suena contenida, como si tratara de medir el aire antes de pronunciarlo. La sensación que deja es la de un viaje hacia dentro, no para encontrar consuelo, sino para constatar el peso del silencio. En ‘Reasons’ la banda acelera el pulso y convierte la frustración en movimiento. Los sintetizadores marcan un ritmo mecánico, casi industrial, mientras las guitarras introducen un temblor que no cede. Se percibe una lucha entre la voluntad de seguir y la sospecha de que avanzar no significa progresar. Esa tensión, que aparece desde las primeras notas, sostiene el disco entero: todo avanza, pero nada termina de resolverse. Esa ambigüedad constante convierte al álbum en un retrato preciso de una generación acostumbrada a sobrevivir sin promesas.

‘Symphony of Silence’ se construye sobre una calma inquietante. La canción no necesita alzar la voz para transmitir peso. Dharmacide utilizan la reverberación como una forma de escritura: cada nota se dilata y se desvanece como si imitara la persistencia de un pensamiento incómodo. No hay dramatismo, solo una observación serena de lo que duele. En cambio, ‘The Cigs, The Light, The Coffee and Crying’ introduce una rutina de desasosiego reconocible. La secuencia que repite el título —fumar, encender, beber, llorar— podría ser la crónica de un día cualquiera de quien se siente estancado, atrapado entre lo que desea y lo que puede permitirse. Las guitarras rugen con la aspereza de lo cotidiano, como si fueran el ruido de fondo de una ciudad que no deja dormir. La letra actúa como una confesión sin épica, cercana y despojada de todo artificio, y esa honestidad convierte el tema en uno de los más incisivos del álbum.

En ‘Time Goes By’ los sonidos electrónicos suavizan la densidad anterior y abren un resquicio de luz. No se trata de optimismo, sino de aceptación: el paso del tiempo ya no se vive como amenaza, sino como recordatorio de que incluso la inercia puede ser una forma de resistencia. Dharmacide se permiten un respiro y lo hace con elegancia, sin caer en sentimentalismos. En ‘Bad Times’, por su parte, el grupo ofrece una mirada más directa al entorno social que los rodea. El texto habla de la presión de mantenerse a flote en un sistema que no recompensa el esfuerzo creativo. Las melodías, más nítidas, refuerzan esa sensación de cansancio sin recurrir al lamento. El tema funciona como un espejo de la época: la frustración económica y la inseguridad vital se mezclan con una voluntad obstinada de seguir tocando. No se trata de resistir por orgullo, sino porque la alternativa sería el silencio, y eso resultaría más insoportable que cualquier derrota.

‘Dove’ se mueve entre el anhelo y la rabia. La imagen del ave como símbolo de libertad aparece deformada, casi irónica, al hablar de la imposibilidad de acceder a lo que otros disfrutan sin esfuerzo. La letra retrata con precisión la desigualdad material que marca a toda una generación, y lo hace sin victimismo. La música respira con la misma mezcla de serenidad y amargura que transmiten los versos, construyendo una pieza de equilibrio impecable entre forma y fondo. El cierre con ‘If She Calls (Back Again)’ sirve como epílogo emocional. La canción fluye con lentitud, como si el grupo se negara a despedirse. La voz, diluida en la reverberación, parece alejarse poco a poco hasta confundirse con el eco de la última guitarra. No hay alivio, solo una calma que deja espacio a la duda, pero también a la persistencia.

A lo largo de todo el disco, Dharmacide consiguen entrelazar su universo sonoro con una narrativa coherente. Cada tema conversa con el anterior y prepara el siguiente, generando un hilo invisible que va del aislamiento a la aceptación. La banda no busca epatar ni producir entusiasmo inmediato. Prefiere construir un paisaje donde la oscuridad no es sinónimo de tragedia, sino de lucidez. Ese enfoque les aleja de la impostura y los coloca en un terreno propio, donde el ruido y la calma se funden con naturalidad. La influencia del cine de David Lynch se percibe en la forma de articular la atmósfera: los espacios sonoros se comportan como escenarios, las canciones como escenas que mantienen un hilo narrativo sin necesidad de explicarlo todo. Dharmacide conciben la música como una forma de escritura visual y, en ese gesto, reivindica la potencia de la estética como manera de pensar.

Tougher Than The Rest’ también puede leerse como una crónica generacional. El grupo expone el dilema de quienes crean desde un contexto que premia la rapidez y castiga la espera. Su trabajo no se plantea como un refugio, sino como una constatación: la precariedad económica, la fatiga mental y la presión de rendir son parte inseparable de la vida contemporánea. Pero dentro de esa realidad se cuela una forma de esperanza discreta, casi involuntaria. Los músicos no prometen consuelo, pero dejan claro que seguir haciendo arte es una forma de seguir existiendo. Ese mensaje, directo y sin dramatismos, convierte el álbum en una obra que dialoga con su tiempo sin impostar compromiso ni heroicidad. Dharmacide logran capturar un estado de ánimo colectivo y darle estructura, como si su música fuese un espejo en el que reconocerse sin necesidad de adornos.

La evolución respecto a su debut es evidente. Si en ‘Cult Band Member’ predominaba la urgencia juvenil, aquí domina una claridad construida a base de golpes y aprendizaje. Las canciones están medidas al milímetro, pero no pierden naturalidad. Se nota que el grupo ha entendido que madurar no es domesticar el impulso, sino aprender a mantenerlo con otro pulso. La producción de Carlos Elías y Pablo Fergus aporta esa limpieza que deja respirar cada detalle sin restarle fuerza. Dharmacide firman un trabajo sólido, pensado para escucharse con calma y sin interrupciones. Lo que ofrecen no es evasión, sino una manera de afrontar la incertidumbre desde el arte, como quien decide mirar de frente el ruido del mundo y devolverlo transformado.

Conclusión

Dharmacide firman en ‘Tougher Than The Rest’ un trabajo de guitarras densas y atmósfera melancólica que retrata la vida precaria y el cansancio emocional de su generación, todo ello con un sonido envolvente y honesto.

7

Álbum

Dharmacide - Tougher Than The Rest

Artista

Dharmacide

Año

2025

Discográfica

Munster

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.