Carly Rae Jepsen ha regresado con 'Day and Night', un álbum doble que llega después de contraer matrimonio con el productor Cole M.G.N. y de convertirse en madre, circunstancias que replantean su manera de abordar la creación. La cantante canadiense arrastra desde hace más de una década una condición singular dentro del pop: firma himnos sobre enamoramientos brevísimos y rupturas sin dramatismo excesivo, siempre con una voz dulce que amortigua cualquier exceso. Ese bagaje desemboca ahora en veinticuatro piezas divididas en dos mitades, 'Day' y 'Night', donde la artista examina la convivencia, la crianza y los rescoldos de relaciones pasadas. La boda y la maternidad funcionan como detonantes temáticos, aunque el resultado se aleja de cualquier panegírico doméstico y se adentra en terrenos más incómodos, como la sospecha de que la estabilidad también genera dudas.
La mitad 'Day' se apoya en texturas suaves, arreglos de cuerda discretos y una cadencia cercana al folk-pop y al dream pop. En 'After All' la cantante describe un refugio de paredes blancas y tejas de terracota, y pide a su pareja que se quite la camiseta para fotografiarla, ademán que mezcla posesión y ternura. 'Habits of Creatures' insiste en la comodidad del hogar compartido con la frase "Gimme some more of the same", mientras 'Versailles' se inspira en la película de Sofia Coppola sobre María Antonieta y acumula caprichos: "I wanna be good, I wanna be bad, I wanna have fun, I want to feel desperate". El lado diurno retrata una felicidad que se resquebraja por momentos, como en 'Wild Child', donde la cantante advierte "It's gonna hurt / Baby, I'm gonna hurt you", señal de que el compromiso afectivo conlleva una carga de dolor anticipado.
La mitad 'Night' gira hacia el house, el disco y el synth-pop con baterías más rotundas y bajos más gruesos. 'Don't Leave Me On The Dancefloor' convierte el miedo al abandono en una súplica bailable, con el verso "Don't leave me in the dark to face another song alone" como núcleo de una angustia que se expresa moviendo el cuerpo. 'Motivation' celebra a la familia biológica y elegida con orgullo, mientras 'Near or Far' adopta un tono elegíaco cercano a Everything But The Girl o a Madonna en su etapa de 'Ray of Light'. La cantante recurre a trucos de estudio variados: voces corales que oscurecen los bordes, muestras estiradas en el tiempo que estallan al caer el ritmo, instrumentos que se diluyen entre sí y un ligero retardo que besa ciertas frases y otorga al conjunto un aire alucinado.
La escritura de Carly Rae Jepsen combina lo literal y lo metafórico sin resolver del todo esa tensión. En 'Diver' se imagina como una araña atrapada en el amor de su pareja y añade que es "a snowflake of a mess", imagen que resulta tan extraña como eficaz. En 'Wild Child' canta "Christened by the knowledge that I fear that suffering / But I feel that softening that only time can bring", línea que condensa el aprendizaje de la convivencia y la aceptación de la propia fragilidad. El álbum incluye pasajes menos logrados, como 'Versailles', cuyo ritmo entrecortado desentona, o 'Just a Little Walk on the Moon', que divaga sin decidirse por ninguna de sus secciones. En el lado nocturno, 'Motivation' contiene la frase "We go hard in this family", que suena forzada dentro de un conjunto habitualmente más elegante.
El cierre con 'Super Sage' condensa el sentido del proyecto: comienza con una ansiedad palpitante, sube de tempo y desemboca en una confesión repetida de "I love you" que resulta el momento más sincero del conjunto. La cantante ha pasado de gritar a las nubes que quería amor real, como hacía en 'Real Love', a susurrar que lo ha encontrado, y ese cambio de volumen explica el recorrido. El álbum doble permite a Carly Rae Jepsen cruzar sentimientos, jugar con su propia reputación de enamoradiza y mostrar que la madurez consiste en sostener la dicha y la sospecha al mismo tiempo. El resultado es un trabajo ambicioso, desigual por momentos, que confirma su habilidad para transformar lo cotidiano en material pop sin renunciar a la complejidad.
Conclusión
Carly Rae Jepsen plantea en 'Day and Night' cómo la madurez afectiva consiste en sostener a la vez la entrega total y la certeza de que cualquier vínculo arrastra heridas de antes.

