Review

beabadoobee - Pylon

beabadoobee

2026

7.7


Por -

Beatrice Laus, conocida artísticamente como beabadoobee, lleva casi una década firmando canciones que oscilan entre la intimidad de un dormitorio y el estruendo de una banda de rock. Su nombre saltó a la fama en 2017 gracias a la viralidad de 'Coffee', un tema sencillo que la colocó en el punto de mira sin que ella hubiera pedido tanta atención. Desde entonces, su carrera ha sido una sucesión de etapas bien diferenciadas: el ruido de guitarras de 'Fake It Flowers', la ensoñación acústica de 'Beatopia' y el giro hacia un pop más pulido en 'This Is How Tomorrow Moves'. Ahora, con veintiséis años, presenta 'Pylon', un trabajo que nace de las largas horas de carretera durante la gira de presentación de aquel tercer álbum. En aquellos desplazamientos, lejos de sus afectos y sumida en una creciente confusión, encontraba consuelo en las torres de alta tensión que bordean las autopistas, esas estructuras repetidas que le recordaban que existía un punto fijo en medio del movimiento constante. Ese hallazgo, aparentemente trivial, se convierte en el eje simbólico de una obra que explora la desorientación de la veintena, la distancia afectiva y la necesidad de aferrarse a algo estable mientras todo lo demás cambia de forma frenética. La producción, repartida entre nombres como Shane Moran, Matty Healy y George Daniel, sirve de marco para un cancionero que se mueve entre la fragilidad y la aspereza, sin renunciar a la calidez melódica que siempre ha caracterizado su firma.

El arranque con la pieza que da título al conjunto resulta revelador: una introducción de cuerdas y guitarra acústica que va creciendo hasta estallar en una pared de distorsión, como si la calma aparente de la carretera se quebrara de golpe. Ese contraste entre lo delicado y lo violento reaparece en 'Sun Has Set', donde Laus despoja cualquier rastro de dulzura para escupir versos como "When I say we'll never be friends / I mean we'll never pretend", transformando el resentimiento en un estribillo coreable y afilado. La rabia aquí funciona como catarsis, aunque también deja entrever una herida que se resiste a cerrarse. En 'Powerlines', el intercambio vocal con Brendan Yates dibuja dos perspectivas de un mismo vínculo desgastado por la lejanía, mientras la música se retuerce sobre un bucle borroso y tenso. La colaboración con Hayley Williams en 'Nothing to Prove' aporta un aire de vindicación compartida, con ese estribillo que reclama espacio propio frente a quienes se acercan por interés. 'Write Me a Letter' muta de balada íntima a estallido pop punk, capturando la contradicción de pedir a alguien que se quede cuando todo alrededor empuja en dirección contraria. 'Switchblade' condensa el desconcierto vital con una frase que golpea: "Growing up just means to fuck everything up again", sostenida por un riff sucio y arrastrado que refuerza la sensación de estar atrapada en un ciclo sin salida. 'Memories' baja las revoluciones para ofrecer un respiro de jangle pop luminoso, un instante de felicidad retrospectiva que contrasta con la tensión general. El cierre con 'Satellite' vuelve a la estrategia del crescendo, convirtiendo una balada en un muro de sonido distorsionado mientras Laus observa su propia exposición pública con una mezcla de ironía y desamparo.

La escritura de Laus en este álbum recurre a imágenes concretas y cotidianas, desde la pantalla del móvil como objeto de afecto hasta las carreteras interminables, para hablar de emociones que resultan reconocibles sin caer en abstracciones vacías. Su voz, habitualmente luminosa, se fuerza aquí hacia registros más ásperos, aunque los momentos más logrados llegan cuando deja que esa claridad natural flote sobre los pasajes más ruidosos, generando una fricción que resulta más interesante que el simple alarde de potencia. La mezcla de referencias al grunge, al emo de los noventa y al rock radiofónico de aquella década se integra con naturalidad en su propio lenguaje, sin sonar a pastiche ni a ejercicio de nostalgia. El resultado es un conjunto que mantiene una identidad coherente mientras permite que cada pieza respire con carácter propio. La artista consigue que la angustia de la transición a la edad adulta se exprese con una precisión que evita tanto el dramatismo excesivo como la frivolidad, y lo hace desde una posición en la que el control creativo resulta evidente pese a la cantidad de manos implicadas. 'Pylon' retrata la incertidumbre sin pretender resolverla, y en esa negativa a ofrecer un cierre reconfortante reside parte de su fuerza.

Conclusión

beabadoobee se adentra en el resentimiento y la nostalgia de las relaciones que se enfrían, aceptando la confusión como parte natural de crecer en un mundo completamente amenazante.

7.7

Álbum

beabadoobee - Pylon

Artista

beabadoobee

Año

2026

Discográfica

Dirty Hit/Interscope

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.