Cine y series

Machos de verdad - segunda temporada

Letizia Lamartire, Matteo Oleotto

2026



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La segunda temporada de ‘Machos de verdad’ llega a Netflix el 7 de octubre de 2026 con seis episodios dirigidos por Matteo Oleotto y Milena Cocozza, quienes retoman el relato donde lo dejaron aquellos cuatro amigos cuarentones que creían haber superado sus lastres machistas. La propuesta sigue apoyándose en el contraste cómico entre lo que estos hombres proclaman haber aprendido y la manera en que actúan cuando la realidad les exige coherencia. Ese desfase constituye el motor principal de una temporada que abandona el didactismo del arranque para adentrarse en un terreno más incómodo: el de la fragilidad masculina cuando se ve obligada a mostrarse ante los demás. Riccardo, Massimo, Luigi y Mattia afrontan ahora consecuencias concretas de sus decisiones pasadas, y ese tránsito hacia la aceptación de la propia vulnerabilidad otorga al conjunto una densidad que la primera entrega apenas esbozaba. La serie se toma su tiempo para mostrar cómo cada uno reacciona ante el desmoronamiento de sus certezas, y ese ejercicio de observación sostenida resulta más elocuente que cualquier discurso explícito sobre la igualdad.

El personaje de Riccardo, encarnado por Francesco Montanari, encarna la caída más estrepitosa: ha perdido el negocio y la relación sentimental que sostenía su identidad, y se ve obligado a reconstruirse desde una posición de dependencia afectiva que antes habría rechazado. Massimo, a quien da vida Matteo Martari, atraviesa una ruptura amorosa mientras se incorpora a un entorno laboral liderado por mujeres, circunstancia que la serie emplea para explorar los límites del discurso inclusivo cuando se convierte en norma rígida. Mattia, interpretado por Maurizio Lastrico, descubre que la conciencia teórica sobre sus privilegios resulta insuficiente para gobernar el deseo y el enamoramiento, lo que le conduce a una crisis íntima donde la razón se revela como un instrumento limitado. Luigi, bajo la interpretación de Pietro Sermonti, ensaya una reconciliación parcial con Tiziana que combina atracción y complicidad mientras ambos mantienen hogares separados. Cada uno de estos itinerarios evita la lección moral y se detiene en las contradicciones que persisten incluso en quien se cree transformado.

Las actrices que dan vida a las protagonistas femeninas sostienen un contrapunto interpretativo de gran calado: Thony, Sarah Felberbaum, Laura Adriani, Alice Lupparelli y Nicole Grimaudo componen personajes que saben lo que quieren y administran sus afectos con una determinación que desarma a sus compañeros sentimentales. Esa asimetría entre la claridad femenina y la perplejidad masculina funciona como eje dramático y cómico, y la incorporación de Carolina Crescentini, Silvia D’Amico, Ilenia Pastorelli, Alessio Boni, Giancarlo Commare y Luca Bizzarri amplía el mapa de relaciones hasta convertir el grupo en un microcosmos donde nadie queda indemne. La dirección de Oleotto y Cocozza mantiene un pulso ágil, con escenas que extraen humor de situaciones cotidianas sin recurrir a la caricatura gruesa, y logra que la amistad entre los cuatro hombres emerja como el verdadero espacio donde cada uno puede reconocerse frágil sin perder la estima de los demás.

La temporada plantea un desplazamiento interesante respecto a su predecesora: allí donde aquella se detenía en el diagnóstico de la masculinidad tóxica, esta se adentra en el terreno resbaladizo de la aplicación práctica de los aprendizajes, y lo hace mostrando que el cambio real exige tiempo, tropiezos y una dosis considerable de humildad. La serie rehúye el panfleto y prefiere confiar en la elocuencia de las situaciones, de modo que su discurso sobre la igualdad se filtra a través de las grietas de sus personajes. Esa elección formal, lejos de restar contundencia, otorga a la propuesta una madurez narrativa notable, aunque en ciertos pasajes el equilibrio entre comedia y reflexión se incline hacia un didactismo que lastra la fluidez. En conjunto, ‘Machos de verdad’ consolida un proyecto que observa a los hombres con ironía y compasión, y que encuentra en la amistad el único refugio posible frente a las exigencias de un mundo que ha dejado de premiar la rigidez.