Cine

El gran Lebowski

Joel Coen

1998

Por -

Let me explain something to you. Um, I am not «Mr. Lebowski». You’re Mr. Lebowski. I’m the Dude. So that’s what you call me. You know, that or, uh, His Dudeness, or uh, Duder, or El Duderino if you’re not into the whole brevity thing.

Hay que tener cuidado antes de ver las desventuras de DudeEl gran Lebowski puede ser traicionera. Y no es que lo pretenda, pero a veces la fama trae estas cosas. «La mejor de los Coen». «Una película de culto». Con tanto hype es difícil terminar de ver una película y no sentir que es menos de lo que esperabas. Luego lo reposas y empiezas a ver sus puntos buenos. ¿Pero son suficientes para tantos halagos?

Desde luego el trío de amigos sí merecen los elogios: The Dude (Jeff Bridges), Walter Sobchak (John Goodman), y Donny (Steve Buscemi). Juntos intentarán que alguien le pague a Dude su alfombra (la cual armonizaba toda su casa), cuando un par de matones se lo destrozan como amenaza confundiéndole con un rico empresario llamado igual que él, Jeff Lebowski. En el camino, participarán en un campeonato de bolos, se verán envueltos en secuestros, y serán atacados por nihilistas nazis. Lo de Steve Buscemi es impresionante. Lo mismo te hace de un despiadado y calculador Nucky Thompson en Broadwalk Empire, que de un aprovechado e inteligente Mr. Pink en Reservoir Dogs, como de un callado y ninguneado Donny en El gran Lebowski. Por otra parte, Jeff Bridges y John Goodman te convencen de que son amigos de toda la vida. Una muy buena química entre los actores que era requisito para que saliesen con naturalidad las numerosas escenas de diálogos surrealistas. También nos dejan buenas actuaciones Julianne Moore (Maude Lebowski) y John Turturro (Jesus Quintana). Este último, a pesar de lo poco que sale, nos deja una de las mejores escenas de la película, cuando se prepara para tirar los bolos.

L1

La historia en sí, no es la típica de introducción, nudo, y desenlace, sino que se van mezclando acontecimientos conforma avanza la trama. No es difícil seguir el ritmo, pero puede llegar a confundirnos. Seguramente con un segundo visionado apreciaremos detalles  que se nos escaparon. Aunque es lo de menos. El verdadero punto fuerte son las situaciones en sí, los diálogos en cada una de ellas. El cómo Walter saca el arma para evitar que alguien se sume más puntos de la cuenta mientras juegan a los bolos. Las discusiones entre éste y Dude. Ver a Donny intentando participar en alguna conversación. La búsqueda incansable de una alfombra nueva.  Te quedas con momentos, no con la historia.

Entonces, ¿qué es lo malo de El gran Lebowski? En realidad, nada. Tiene buenos actores, una gran BSO, buena fotografía, y unos diálogos que han sido citados y parodiados en otras muchas películas y series. El problema quizás, es que es fácil que no le veas su grandeza de primeras. Primero por su fama, que como dije antes, a mí mismo me jugó una mala pasada. Hasta la mitad de la película bien, quizás hasta un poco más. Pero después esperé ese gran momento que hace que se considere a esta película como de culto, algo que nunca llegó. También, hay gente que cuando la ve dos, tres veces, es cuando de verdad la empieza a disfrutar. A la primera les parece un conjunto de gags sin gracia, y poco más. Aunque por supuesto, hay gente que no va con el hype por las nubes y pilla la esencia de la película la primera vez que la ve.

Por mi parte, no puedo decir que la película me haya marcado con profundas reflexiones o con su filosofía de no tomarse las cosas en serio y disfrutar de los pequeños placeres (en este caso, los bolos). Creo que el gran éxito de El gran Lebowski son los personajes; todos tienen una personalidad única y muy trabajada, y todos tienen actores que los explotan a la perfección. Si al verla puedes olvidarte de buscarle coherencia y centrarte sólo en el humor y las situaciones que se dan durante toda la peli, seguramente te encantará. Que al final, es lo que de verdad importa, más allá de si cumple los criterios para ser una película de culto o no.

Enrique

Amante de la música y el buen cine. Me gustan las películas que cuentan una historia a través de pequeños detalles. Hay mil formas en las que un director expresa una idea; yo trato de averiguarlas para contártela.

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