Cine y series

El escándalo

Jung Ji-woo

2026



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El estreno de 'El escándalo' en Netflix supone la incursión de Jung Ji-woo en un terreno que ya había frecuentado en 'Somebody' y en la polémica 'Eungyo': el de los deseos que la sociedad prefiere mantener ocultos. La propuesta adapta la novela francesa 'Las amistades peligrosas' de Pierre Choderlos de Laclos, trasladando su veneno al período Joseon, donde las apariencias de virtud sostenían un orden social rígido. Son Ye-jin interpreta a Lady Cho, una noble inteligente y asfixiada por las limitaciones impuestas a su género, mientras Ji Chang-wook da vida a Cho Won, un seductor profesional que trata el romance como un deporte. Nana completa el triángulo como Hui-yeon, una viuda que ha jurado castidad tras perder a su esposo antes de consumar el matrimonio. La apuesta inicial entre Lady Cho y Cho Won, que exige la conquista de esa viuda intachable, desencadena una partida donde el control, la manipulación y el deseo se convierten en moneda de cambio.

La trama avanza con la precisión de un mecanismo bien engrasado, aunque en ocasiones el ritmo se detiene en pasajes que alargan la tensión sin añadir capas nuevas. Lady Cho propone un juego cruel: Cho Won debe seducir a Hui-yeon y conseguir que ella escriba un poema carnal sobre ambos. Si gana, Lady Cho se entregará a él; si pierde, deberá darle un hijo a través del concubino de su marido. Lo que comienza como un divertimento aristocrático se transforma cuando Cho Won desarrolla sentimientos genuinos hacia Hui-yeon, lo que amenaza el dominio de Lady Cho y la empuja a planes cada vez más retorcidos. La serie disecciona las implicaciones morales de una sociedad donde el honor femenino era una propiedad masculina, y donde la piedad religiosa podía convertirse en refugio o en condena. La aparición del cristianismo en la vida de Hui-yeon introduce un giro interesante: su supuesta muerte se convierte en un gesto de virtud que su familia explota para pedir un portal de castidad, mientras ella, en realidad, sobrevive y se integra en una comunidad clandestina que la libera de las normas aristocráticas.

Los personajes evolucionan con matices que evitan el maniqueísmo. Lady Cho, bajo su elegancia, es una mujer que utiliza a quienes la rodean para no sucumbir al papel decorativo que le impone el sistema; su inteligencia y su capacidad de manipulación son armas de supervivencia, aunque su victoria final se traduzca en soledad y en la pérdida del único hombre que la comprendía. Cho Won, por su parte, pasa de cínico profesional a enamorado vulnerable, y su sacrificio final, al confesar la verdad a Hui-yeon para que ella pueda rehacer su vida, revela una transformación que el guion dosifica con habilidad. Hui-yeon encarna la rebeldía silenciosa: renuncia a su identidad noble, abraza una fe que le permite decidir sobre su propio destino y rechaza el suicidio como salida honorable. La dirección de Jung Ji-woo construye una atmósfera visual que imita la pintura de época, con especial atención a la luz y al encuadre, aunque algunos planos generales de los hanoks revelan un acabado que recuerda más a la recreación digital que al decorado físico. El director maneja la tensión sexual con contención, apoyándose en los silencios y en la coreografía de las miradas, y evita el exhibicionismo gratuito para centrarse en el poder de la insinuación.

La resolución de 'El escándalo' deja un poso amargo que encaja con su crítica de los privilegios aristocráticos. Cho Won salta a un río y su cuerpo nunca aparece, mientras unas cartas dirigidas a él siguen llegando a su antigua casa, lo que mantiene abierta la posibilidad de que haya sobrevivido. Lady Cho conserva riqueza y estatus, pero queda atrapada en la incertidumbre y el remordimiento. Hui-yeon vive, aunque su vida anterior se ha desvanecido. La serie reflexiona sobre cómo las estructuras sociales convierten el deseo en un tabú y la sinceridad en una debilidad, y sobre cómo quienes intentan controlar a los demás terminan presos de sus propias maquinaciones. Con ocho episodios, el conjunto resulta un ejercicio de época que aborda el placer femenino desde una óptica poco frecuente en el drama histórico surcoreano, y lo hace sin renunciar a la elegancia formal ni a la complejidad psicológica de sus protagonistas. La propuesta se sostiene en las interpretaciones y en un guion que, pese a ciertos baches, mantiene el interés hasta el desenlace.

Crítica elaborada por Mario Lozano

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