Cine y series

Érase una vez el Oeste - Primera Temporada

Peter Berg

2024



Por -

La civilización, dicen, es solo un fino barniz que apenas logra contener nuestras pulsiones más oscuras. En el corazón de 'Érase una vez el Oeste', la nueva serie de Peter Berg, late una pregunta tan ancestral como provocadora: ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por un orden que nunca llega? La historia se despliega en el Utah de 1857, en un paisaje físico y emocional erosionado por la violencia, donde las vidas humanas parecen pesar menos que el polvo que se levanta bajo los cascos de los caballos.

Desde su primera escena, la serie invita a contemplar un mundo donde las jerarquías tradicionales se tambalean y donde las lealtades religiosas, políticas y culturales se entrelazan con el mismo fervor que alimenta los conflictos. Sin embargo, lejos de ser un simple relato de buenos contra malos, 'Érase una vez el Oeste' es un caleidoscopio de ambigüedades morales. Sara Rowell, interpretada por una contenida Betty Gilpin, se convierte en el centro emocional de la trama. Su viaje no es solo geográfico, sino también una travesía por los bordes de lo que la humanidad puede soportar. Su determinación por llevar a su hijo a un lugar seguro, incluso a costa de su propia humanidad, plantea preguntas inquietantes sobre el sacrificio y el propósito.

La brutalidad es la verdadera protagonista aquí, omnipresente en cada interacción y en cada paisaje. Las secuencias de acción, en su mayoría dirigidas con la mano firme de Berg, consiguen ser tanto visualmente impactantes como emocionalmente agotadoras. Sin embargo, no todas las escenas logran justificar su duración o intensidad, y en algunos momentos la violencia parece consumir la narrativa, dejando poco espacio para la reflexión.

Los personajes secundarios, aunque bien interpretados, a menudo quedan atrapados en arquetipos que limitan su impacto emocional. Taylor Kitsch, como Isaac Reed, aporta una dureza convincente, pero su arco dramático nunca llega a romper el molde del solitario atormentado. Por otro lado, Saura Lightfoot-Leon destaca como Abish, una joven atrapada entre el mundo que le prometieron y el que realmente enfrenta. Su personaje, aunque subdesarrollado, ofrece destellos de una complejidad que la serie no termina de explorar.

Visualmente, la serie destaca por su compromiso con la autenticidad. Las montañas nevadas, los fuertes en ruinas y las comunidades destrozadas por la guerra parecen más vivos que algunos de los personajes, lo que convierte al paisaje en un testigo mudo pero imponente de los acontecimientos. Sin embargo, esta misma autenticidad puede resultar opresiva. Las tonalidades desaturadas y el constante enfoque en la suciedad y el desgaste humano, aunque intencionados, pueden llegar a agotar al espectador.

El enfoque narrativo, dividido entre varias historias y perspectivas, es tanto una fortaleza como una debilidad. Por un lado, ofrece un retrato multifacético de un momento histórico complejo; por otro, dispersa la atención y dificulta que el espectador se involucre profundamente con alguno de los hilos. El guion parece más interesado en subrayar la brutalidad que en ahondar en las motivaciones o consecuencias de los actos.

Al final, 'Érase una vez el Oeste' parece más preocupada por mostrar que por contar. Aunque logra capturar la crudeza de la vida en el siglo XIX, su obsesión con el sufrimiento humano y la falta de resolución narrativa la convierten en una experiencia tan frustrante como absorbente. En lugar de ofrecer respuestas, la serie se conforma con abrir heridas, tanto en sus personajes como en su audiencia.

‘Érase una vez el Oeste’ es, en última instancia, un recordatorio incómodo de que, en la lucha por la supervivencia, la humanidad puede ser su peor enemigo. Si bien no logra escapar de algunos de los clichés del género, su visceralidad y ambición la convierten en un esfuerzo digno de reflexión, aunque no siempre de disfrute.

MindiesCine

Buscando acercarte todo lo que ocurre en las salas de cine y el panorama televisivo.