En las brumosas montañas de la localidad gallega de As Neves tiene lugar el dramático periplo que Sonia Méndez plasma en su ópera prima As Neves. Un relato verosímil y contenido que se adentra con mirada respetuosa en los vericuetos emocionales de la adolescencia actual.
La trama gira en torno a la desaparición de Paula, una joven estudiante, después de que un vídeo íntimo suyo comenzara a circular entre sus compañeros en una noche de celebraciones y excesos. Este suceso detona una serie de reacciones entre el grupo de amigos, dejando al descubierto sus miedos, dudas y contradicciones vitales.
Uno de los grandes aciertos de Méndez es optar por un enfoque pausado y observacional, huyendo de cualquier tentación sensacionalista. No se juzga ni culpabiliza a los personajes, sino que se les acompaña en su íntimo trance con mirada empática. Esta decisión permite ahondar con profundidad psicológica en las vivencias de adolescentes como Erea, la mejor amiga de Paula, o Manu, su exnovio.
Las interpretaciones de jóvenes actores como Andrea Varela y David Fernández en estos roles resultan sencillamente admirables. Con su mirada atormentada y gestos contenidos, logran transmitirnos las indecibles emociones que les embargan al saberse involucrados, de un modo u otro, en la desdicha de su amiga. El sufrimiento lacerante de la culpa, la angustia de no saber, el desasosiego vital...todo ello queda magníficamente retratado.
Méndez huye de estridencias y facilidades narrativas para centrarse en plasmar con honestidad las contradicciones que acompañan la experiencia adolescente actual. Por un lado, la aparente hiperconexión y sobreexposición a través de las redes sociales. Por otro, la incomunicación real, la incapacidad para procesar y canalizar emociones tan intensas como inéditas en esta etapa vital.

La paradoja se acentúa por el aislamiento geográfico y natural del escenario, un pueblo de montaña gallego incomunicado por una intensa nevada. Este entorno primigenio e inhóspito se torna metáfora poderosa del desamparo interior que abruma a los jóvenes protagonistas.
Pocas veces el cine español reciente ha sabido captar con tanta autenticidad y sensibilidad el torbellino emocional de la adolescencia. Sin caer en moralismos ni discursos aleccionadores, As Neves nos confronta con las contradicciones de una generación que, pese a crecer en la era de la ubicua conexión digital, parecen más solas e incomunicadas que nunca.
La directora gallega opta por un tratamiento naturalista de la acción, con un estilo visual y narrativo contenido pero de gran fuerza evocadora. Las interpretaciones espontáneas de sus jóvenes protagonistas y la fotografía de atmósferas y paisajes agrestes se complementan para sumergir al espectador en esta historia de indudable calado emocional.
As Neves constituye un valioso ejercicio de mirada franca y desprejuiciada hacia las vivencias, anhelos y sinsabores de la juventud actual. Una propuesta íntima y respetuosa que apela a la comprensión y empatía del espectador antes que al juicio sumario. Un logro notable para una ópera prima que augura una prometedora carrera para su directora Sonia Méndez.


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