Saya Oliva · Anthony Sánchez · fotos: Jaxon Left
La formación angelina Clarion pasó de tocar en garajes a acumular millones de reproducciones en cuestión de meses, un ascenso vertiginoso que encontró su chispa en la canción 'Hello Juliet'. Ese éxito viral, alimentado por la estética de los vídeos online y el revival del shoegaze, marca la presión y el ímpetu con los que encaran su nuevo trabajo. La agrupación compone desde la urgencia de una habitación compartida, donde debaten y refinan un sonido que rechaza cualquier acabado pulido. Su nuevo EP 'Blue Fairy' nace de esa energía cruda y de la necesidad de demostrar que su repentina popularidad no fue un espejismo, sino el preludio de algo más agresivo y menos complaciente de lo que muchos esperaban.
Las letras de Saya Oliva recorren un territorio hostil, donde la mortalidad y la fe chocan en frases como “Oh my / I could never die”. En 'Accolade' atraviesan una espiral de autodescubrimiento, mientras que 'Media Mediocracy' ataca la credulidad ante los medios con una furia medida. La escritura de la banda evita siempre busca la montaña rusa melódica perfecta, sintiendo cada estribillo como un forcejeo entre perderse entre la maraña de pensamientos mentales y el salir a flote. Lo que encierran las canciones es una melancolía soterrada que estalla en gritos viscerales que abandonan la autocomplacencia. 'Lotus' condensa esa lucha: Oliva pasa de gruñidos graves a un registro agudo que se eleva sobre las guitarras temblorosas, soltando todo hasta quedarse en silencio.
Clarion alternan riffs sueltos y desbordados con baterías que avanzan como ráfagas de metralleta. 'Tetra' ejemplifica ese ataque frontal: guitarras que aúllan antes de disolverse en una percusión implacable. En la canción que da título al EP, las líneas de guitarra de Anthony Sánchez añaden un contrapunto dulce, casi escondido entre el muro de ruido. La agrupación bebe de bandas que priorizan la aspereza sobre la forma, como Black Flag o los primeros PJ Harvey, donde la distorsión directamente muerde. Sin embargo todo en el EP no se meter una marcha más, ya que 'Cover Me' ralentiza el tempo sin volverse balada, jugando con la intensidad como un interruptor defectuoso: a ratos retumba, a ratos respira en la penumbra, pero siempre mantiene un filo peligroso. Aprovechando lo reciente de este EP, les hemos preguntado por sus "liner notes".
Anthony: Por gracioso que parezca, mi ordenador. Tengo cascos con cancelación de ruido, me los pongo, aíslo el mundo exterior y me veo mi película serie B favorita, o juego a un videojuego. Mi idea de desconectar es apagar el cerebro un rato, aunque sean solo un par de minutos.
Saya: Cuando necesito desconectar, me gusta ir y tumbarme en el sofá. No me escribas ni me llames. Aparte de eso, la verdad es que disfruto mucho haciendo senderismo. A menudo voy con un amigo y nos ponemos al día de todo lo que pasó mientras estaba de gira.
Anthony: ¡Santa Cruz! Es muy pequeña y los paisajes son increíbles. Es tranquila y maravillosa. Fui cuando tenía 19 años y desde entonces estoy enamorado de ella. Me gustaría jubilarme allí.
Saya: Acabamos de tocar en Nueva York y me enamoré perdidamente de la ciudad. De verdad que es la ciudad que nunca duerme y me encanta que la gente no sea tímida allí. En el fondo, me sentí muy en mi elemento.
Anthony: Ahora mismo estoy muy enganchado a 'Invencible'. Es una gran serie para desconectar el cerebro y limitarte a disfrutar de las peleas.
Saya: Acabo de ver 'The Drama'. Película increíble. No voy a hacer spoiler, pero por favor, échale un vistazo.
Saya: Me encanta la cerámica y montar en bici. ¡También me gusta leer manga! La cerámica es muy enraizante: mancharte las manos con arcilla y concentrarte en tu pieza, aislando todo lo demás. Es mi verdadera terapia.
Anthony: ¡Ver películas! No sé qué tiene que me ayuda tanto, pero me encanta sentarme en un cine y que el día pase volando mientras veo algo entretenido.
Anthony: Dios mío, no estoy seguro. Mi primer y mejor recuerdo fue bailando (haciendo shuffle) en el salón con mi hermano y nuestro padre biológico. Creo que este fue un recuerdo fundamental que hizo que me encantara tanto la música.
Saya: Solía escribir canciones cuando tenía unos 3 años. Hacía pequeñas melodías y letras absurdas. También recuerdo que fingía tocar el piano, solo pulsando teclas y armonizando con la nota que sonaba. Desde muy pequeña, la música me ha fascinado.
Anthony: Creo que no tuve ídolos. De pequeño pensaba que Lee Ranaldo y Thurston Moore eran guays, pero poco más. Odio ver a la gente como ídolos, les quita la humanidad.
Saya: De pequeña admiraba muchísimo a Gerard Way. Su forma de contar historias siempre me cautivaba, y su energía en el escenario era algo que siempre quise replicar. Pasaba horas en el colegio viendo entrevistas y actuaciones de My Chemical Romance gracias a él.
Anthony: Normalmente escribo en mi ordenador, usando un DAW, en mi salón. Hoy en día, gran parte de la escritura ocurre en nuestro local de ensayo, lo que ayuda a que todo se sienta más serio y profesional.
Saya: Escribo en cualquier sitio y lugar. No necesito estar en un sitio concreto para escribir buenas letras. Cuando la inspiración llega, llega, y saco la aplicación de notas.
Anthony: Simplemente ver a la gente disfrutar de la música tanto como yo. Siempre he querido que mi música hiciera sentir a alguien motivado y eufórico, y lo hemos conseguido.
Saya: Una nueva relación me ha inspirado recientemente. Me ha recordado que casi siempre hay una segunda oportunidad para casi todo y que nunca hay que rendirse en buscar algo que creías que nunca podrías recuperar.
Anthony: El último vinilo que compré fue 'Live in NYC' de Portishead. Es una actuación increíble; me pone la piel de gallina por completo. Juro que he puesto ese disco más veces de las que debería.
Saya: 'I Can't Tell You But I Know It's Mine' de Mexican Slum Rats. No lo compré, me lo regalaron. Acabamos de girar con esta banda y ese álbum, sinceramente, me ha cambiado. Lo he escuchado tantas veces que seguro que aparecerán en mi resumen de Spotify (risas).
