Liner Notes #002
JOHN ANDREWS& THE YAWNS
Earth Libraries · 2025
La vida de John Andrews cambió de ritmo al instalarse en un barrio de muelles y adoquines, donde compaginó la escritura de canciones con un empleo en el parque municipal. Cada pieza de 'Streetsweeper' nació en los ratos libres de una jornada laboral que exigía segar el césped de terrenos deportivos situados a la orilla del río, cerca de viejas construcciones industriales sin uso. John Andrews aprovechaba la pausa del mediodía para pedalear hasta su casa y registrar las voces antes de regresar al césped, y esa dualidad entre el trabajador anónimo y el creador se filtra en cada surco. Lejos de cualquier aspaviento, el músico presenta un conjunto que respira la paciencia de quien barre las mismas hojas cada otoño. La gratitud por un oficio modesto y la observación de los gestos que pasan desapercibidos se convierten en el verdadero asunto de estas nueve piezas.
Cuando John canta "I'll keep on renting this house I'll never own" en 'Something to Be Said', se escucha una resignación que duele sin estridencias, la misma que siente cualquiera que mira un lugar al que nunca pertenecerá del todo. 'Friends in Misery' desprende la ternura de echar de menos a los amigos mientras se viaja, y 'Goodbye Dirty Snow' celebra el final del invierno con una delicadeza que invita a secarse las botas en el felpudo. El estado anímico que domina el disco es una calidez empañada, parecida a la luz que entra por una ventana empañada después de una tormenta. Cada verso funciona como un susurro al oído de alguien que llora en el banco de un parque o besa sin prisa en una parada de autobús. La escritura de John Andrews evita los grandes gestos para quedarse con lo pequeño, y esa elección convierte la escucha en un abrazo que no aprieta demasiado.
La instrumentación se despliega con una holgura que recuerda a las maquetas de Nick Drake o a las canciones de cámara de Kevin Ayers, donde cada guitarra parece encontrar su sitio sin empujar a las demás. 'The Last Word' acelera el pulso justo lo necesario para despejar la modorra sin romper el encanto, mientras que 'Through & Through' desliza un lamento de slide guitar que evoca las noches en una caravana aparcada junto al mar. La púa de un trovador errante, regalada al bajista por un amigo de la familia, atraviesa las cuerdas como un guiño a quienes viven de gira y duermen en suelo ajeno. 'My Memory' juega con armonías de los años cincuenta, pero el resultado suena tan cercano como una grabación doméstica hecha en la cocina mientras se enfría el té. Cada capa sonora se coloca con una pereza deliberada, como quien tiende la ropa un domingo por la tarde.
John Andrews pinta sus propias ilustraciones y las vende a precios asequibles, convencido de que el arte debe estar al alcance de cualquier bolsillo, y esa filosofía traspasa cada surco de 'Streetsweeper'. La portada, obra de otro artista nómada, muestra dos jugadores de hockey con los colores desvaídos de los ochenta, una imagen que habla de lealtades anticuadas y de partidos perdidos. El vídeo de 'Something to Be Said' recorre las calles de su barrio como una carta de amor a un lugar que sabe que va a desaparecer bajo las grúas. Cuando el disco se cierra con 'Johnny's Dreams' y su letra "My love whispered something / Gentle like the wind", la sensación es la de haber compartido un secreto con alguien que trabaja al amanecer mientras la ciudad todavía duerme. La necesidad de volver al principio nace de esa complicidad silenciosa, igual que se repite una canción de cuna para alargar la duermevela.

◆Un lugar al que te guste ir para desconectar
Vivo a una manzana del agua, así que muchas veces me siento en uno de los muelles que dan a la bahía de Nueva York. Manhattan queda a lo lejos, a la derecha. Los astilleros de Nueva Jersey justo enfrente, detrás de la Estatua de la Libertad y a la izquierda el puente Verrazano hacia Staten Island. Paso mucho tiempo allí. Es tranquilo y me encanta ver los cargueros merodeando por la mañana.
◆Una ciudad de Estados Unidos que te guste especialmente
Es difícil elegir solo una. Me encanta Memphis, me encanta Nueva Orleans, me encanta Los Ángeles, me encanta Portland (Maine), y cada una por motivos distintos, pero últimamente pienso mucho en Pittsburgh. Más concretamente en Millvale, Pensilvania, que es un barrio a las afueras de Pittsburgh. No es que haya pasado muchísimo tiempo allí, pero he tocado varias veces en el Mr. Small's Theater durante giras y siempre me ha gustado pasear por la zona. Tiene algo auténtico, un poco áspero, como detenido en el tiempo. Pittsburgh en general es muy bonita, con sus barrios en colinas y los ríos atravesando la ciudad. Además, parece bastante asequible. Y hay muchos sitios para cenar buenos.
◆Un libro que hayas leído recientemente
'The Lonely City: Adventures in the art of being alone', de Olivia Laing. Me encanta caminar sin rumbo por Manhattan y, si no interactúo con nadie, acabo sintiéndome invisible. Me mete en un estado mental muy zen y muchas veces se me ocurren ideas para letras y animaciones. Ella describe muy bien esa sensación de estar fuera, observando desde la distancia, y cómo muchos artistas han convivido con ese estado mental en grandes ciudades durante décadas.
◆Una película o serie reciente que hayas visto
Fui hace poco a una proyección de 'Baby It's You'. Es una película de iniciación muy encantadora de 1983, con Rosanna Arquette. Está increíble en ella. Transcurre en los años 60 en Trenton, Nueva Jersey, que es donde crecí, así que conecté mucho con la historia. Además, tiene una banda sonora genial. La recomiendo totalmente.
◆Una actividad que te relaje fuera de la música
Monto en skate desde los 11 años. Ahora tengo ya más de 30, así que voy con cuidado y sobre todo intento no lesionarme. Me gusta patinar bowls. Es mi forma de meditar. Cuando estoy patinando no pienso en nada más y me siento libre. También me encanta montar en bici por una razón parecida.
◆Un evento en Estados Unidos que recomiendes
'Bike Kill' es un evento que se celebra cerca de Halloween en una calle abandonada de mi barrio. La gente monta bicicletas caseras, caóticas y oxidadas, bebe todo el día y acaba haciendo una especie de justa medieval. Es ridículo y, la verdad, bastante estresante. Siempre pienso que alguien se va a caer y le van a pasar por encima. Al principio, cuando vi a un grupo de punks bastante destartalados bajando por mi calle con bicis rarísimas, no sabía qué pensar, pero ahora me encanta. Más de eso y menos tecnólogos.

◆Tu primer recuerdo relacionado con la música
Recuerdo de muy pequeño estar hiperactivo, saltando en el sofá del salón mientras sonaba a todo volumen 'Lullaby' de The Cure en el radiocasete de mi padre. Probablemente fue la primera vez que fui consciente de una canción y pensé que molaba. Es curioso como primera canción favorita para un niño, pero me obsesionaban los superhéroes, así que igual tuvo algo que ver la referencia a "Spiderman".
◆Quién era tu ídolo de la infancia
No estoy seguro de haber tenido un ídolo claro. Muchas de las cosas que me obsesionaban de pequeño no estaban asociadas a una sola persona. Me encantaban The Muppets y los muñecos de Sesame Street en general, pero creo que no supe quién era Jim Henson como artista hasta la adolescencia. Ya siendo adolescente, admiraba a gente como Ed Templeton o Mark Gonzales.
◆Un museo que recomiendas
He estado en unos cuantos muy interesantes, podría hablar largo y tendido, pero diré dos. Uno es Northlandz, un museo de trenes y mundo en miniatura en Flemington, Nueva Jersey. Tiene un nivel de detalle y de narrativa impresionante. Es una auténtica obra de arte. El sonido de los trenes pasando en ese enorme almacén resulta muy relajante. Además, hay una sala al fondo que pertenece a “The Garden State Theatre Organ Society”, con órganos antiguos de tubos y Hammond, donde antes hacían actuaciones. Me preocupa que no vaya suficiente gente para mantener un sitio tan grande, así que siempre recomiendo visitarlo. Otro museo al que me gustaría que fuera más gente es The House on the Rock, en Wisconsin, pero más que nada para compartir el sufrimiento mental que provoca. Es como la versión oscura de Northlandz. Uno de los sitios más perturbadores en los que he estado. Fui solo una vez durante una gira. Era a primera hora de la mañana, recién abierto, y estaba completamente vacío. De verdad que llegué a sentir miedo. Parecía un episodio de Scooby-Doo. Es enorme, te lleva horas recorrerlo, y da la sensación de que hay una oscuridad creciente a medida que avanzas. Sala tras sala de orquestas animatrónicas gigantes y “embrujadas”, tocando instrumentos imposibles, colecciones de muñecas antiguas totalmente inquietantes y cosas que parecen portales al infierno. Es difícil de explicar: hay que verlo. Pero mejor lleva un crucifijo. Las fotos no le hacen justicia.

◆El último disco que compraste
Hace poco estuve en París con mi novia y encontré una edición de los 80 de 'White Light/White Heat' de Velvet Underground. Ya no escucho mucho ese disco, pero sentí que tenía que tenerlo. Y también todo el mundo debería comprar 'Highway To Hell' de mi amiga Star Moles, porque es increíble.
◆El último objeto que compraste para tu casa
También en París entré por casualidad en una librería llamada "Philippe Le Librairie". Es un sitio pequeño y encantador, y el dueño, Philippe, está detrás de su mesa llena de cosas pintando sobre el reverso de cartas. Sus cuadros son de viejas estrellas de cine, músicos y modelos de revistas de moda. Están repartidos por toda la tienda y los vende bastante baratos, unos 10 euros cada uno. Compré varios y voy a enmarcar algunos para el salón. Me hacen muy feliz. Además, ese tipo de tienda me inspira muchísimo. Me encantaría tener algún día una tienda de antigüedades que también sirviera como estudio para hacer animaciones. Tendría mis animaciones proyectadas todo el día y vendería allí mismo los cuadros inspirados en ellas. Igual hasta vendería helado casero. ¿No sería eso el sueño?… quizá en Millvale, Pensilvania, donde el alquiler es lo bastante barato.
Liner Notes · mindies.es
John Andrews & The Yawns
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