La banda neoyorquina capitaneada por John Ross afronta su sexto trabajo de estudio después de un periodo biográfico de transformación radical, donde la superación de una enfermedad grave y la reciente paternidad han reorientado su brújula creativa hacia una inmediatez que descarta cualquier pretensión de trascendencia. Este nuevo álbum, fraguado en apenas una semana en los estudios de Asheville junto a Alex Farrar, recoge las lecciones de un proceso de escritura que prioriza la espontaneidad sobre la artificiosidad. Las tomas vocales, ejecutadas en breves ráfagas, evidencian una confianza renovada que se traduce en un relato donde el autor se permite ser un observador privilegiado del absurdo cotidiano y de las pequeñas epopeyas que pueblan los márgenes de la América profunda. Frente a la reflexión sesuda de trabajos anteriores, Ross opta por un lirismo que encuentra su fuerza en la anécdota y en el retrato costumbrista de unos personajes que deambulan entre supermercados y cines.
La temática del disco se articula como un viaje por los arrecifes de la madurez, donde el autor disecciona las contradicciones de una vida que oscila entre la placidez doméstica y el vértigo existencial. Cada composición funciona como una postal sonora que captura instantes de una cotidianidad teñida de extrañeza, desde la ironía de los centros comerciales hasta la épica silenciada de los héroes de cine. La forma de escribir de Ross despliega un talento innato para lo coloquial y lo cinematográfico, trenzando referencias pop con imágenes de una nitidez deslumbrante que convierten cada verso en un microrrelato cargado de matices. Esta habilidad para lo narrativo se ve reforzada por una estructura que privilegia la canción como entidad autónoma. Aprovechando lo inminente de este lanzamiento, hemos tenido el placer de entrevistar al músico.
Tras 'Dulling the Horns', tu forma de escribir parece haber ganado fuerza y fluidez. ¿Cómo describirías la evolución de tu escritura desde aquel disco hasta 'Still Coming Down'?
Esta es la primera ocasión en la que abordo la escritura de canciones con una rutina establecida y fija, reservando un espacio de tiempo cada día para dedicarme a ello de manera constante. Considero que ese método de trabajo hace que las ideas dispongan de un período de incubación bastante largo y reposado. Además, dediqué mucho esfuerzo a la autocrítica y a la edición minuciosa de las letras, refinándolas con cuidado.
&bnsp;Grabaste el disco en solo una semana en los Drop of Sun Studios con Alex Farrar, y las voces las metiste en solo dos o tres sesiones. ¿Cómo influyó ese proceso más directo, con menos margen para dudar, en el resultado final?
Sí, no soy un gran cantante en el sentido clásico y hago que funcione con lo que tengo. Encontré mi voz para cantar gracias a pasar mucho tiempo de gira y descubrir qué tonalidades encajan con mi registro. Eso fue una parte fundamental para que las voces sonaran bien: dar con el tono adecuado.
En las canciones aparecen muchos personajes cotidianos, desde tíos con grandes tatuajes en el supermercado hasta referencias a películas como 'Heat' o 'Moneyball'. ¿Qué te interesa de convertir esas escenas de la vida diaria y referencias culturales en historias dentro de las canciones?
Supongo que son cosas que tengo cerca, es decir, que están en mi entorno inmediato y en mi día a día. Prácticamente la totalidad de las pequeñas viñetas que aparecen en mis canciones hacen referencia, al menos en algún grado, a algo que yo mismo he visto en la vida real, en situaciones que he presenciado.
"Dediqué mucho esfuerzo a la autocrítica y a la edición minuciosa de las letras, refinándolas con cuidado."
El disco está pensado para ser divertido tanto al tocarlo en directo como al escucharlo. ¿Cómo recuperaste ese entusiasmo y esa motivación que sentías cuando eras más joven mientras trabajabas en estas canciones?
Siento un gran placer al tocar en salas de rock cuyo aforo se sitúa normalmente entre las 200 y las 300 personas. Llevamos ya cierto tiempo desenvolviéndonos en ese nivel concreto de aforo y, siendo sincero, lo disfruto en mayor grado que tocar en un recinto amplio o en una sala de gran tamaño. Últimamente, cuando me pongo a escribir nuevas canciones, lo primero que pasa por mi mente es preguntarme si esas composiciones van a resultar divertidas al ser interpretadas en vivo dentro de ese tipo concreto de entorno y contexto.
Contaste con la participación de músicos como Meg Duffy, MJ Lenderman, Landon George, Xandy Chelmis y Dan Keegan. ¿Cómo decidiste qué podía aportar cada uno y cómo influyeron sus colaboraciones en los arreglos del álbum?
Wild Pink es, ante todo, mi proyecto personal de composición, así que, con la excepción de Dan Keegan, no existen realmente otros miembros que sean fijos o permanentes dentro del grupo en absoluto. Siempre me resulta interesante colaborar con otras personas en el proceso de grabación de los discos. Porque cuando tienes la oportunidad de trabajar con músicos que poseen tanto talento, resulta muy sencillo y natural dejarles que hagan lo que ellos mismos consideren oportuno y adecuado.
&bnsp;'Box Store' abre el disco y presenta a un personaje que lamenta los deseos vacíos de quienes deambulan por un centro comercial. ¿Cómo surgió esta canción y qué te hizo sentir que debía abrir el álbum?
La progresión de acordes que aparece al principio del tema me pareció a mí, desde el primer momento, la manera más evidente y natural de dar comienzo al álbum. Por otra parte, la canción en cuestión tiene una duración de 2:38, lo cual la convierte en un tema breve y directo... y resulta que en todos los discos que Wild Pink ha publicado hasta la fecha hay siempre un corte que dura exactamente 2:38. El establecimiento comercial al que hace alusión la letra de esta canción se encuentra ubicado en la localidad de Kingston, dentro del estado de Nueva York
'Still Coming Down' incluye la frase: "I used to be pure / I just try to be good now." ¿Qué significa para ti esa idea de intentar ser bueno después de haber dejado atrás la búsqueda de cierta pureza?
Esa línea habla de la voluntad de dar lo mejor de uno mismo y de esforzarse en cada momento por actuar bien.
"Es la primera ocasión en la que abordo la escritura de canciones con una rutina establecida y fija, reservando un espacio de tiempo cada día para dedicarme a ello de manera constante"
Los vídeos de 'Box Store' y '500 Is The New 250', dirigidos por Wes Sterrs, forman parte de una historia que se desarrolla en distintos capítulos visuales. ¿Cómo trabajasteis esa narrativa y qué relación queríais establecer entre los vídeos y la visión de América que atraviesa el disco?
El influjo de teoría de la conspiración y cine negro de los vídeos fue idea entera de Wes, y me encanta. Nos lo pasamos muy bien grabándolos y buscando formas de hacer referencias a películas como 'Chinatown'. Wes tenía un montón de ideas y fue fácil seguir su dirección.
En todas nuestras entrevistas, nos gusta que la banda a la que entrevistamos deje una pregunta para la siguiente banda que entrevistemos. ¿Cuál es la tuya?
¿Cuál es tu mezcla de frutos secos de 5 ingredientes?
Igualmente, tengo una para ti de parte de atmos bloom. Dice así: Si pudieras rehacer la banda sonora de cualquier película, ¿cuál elegirías?
¡Vaya, gran pregunta! Personalmente, reharía la banda sonora de 'Rango'.

