Entrevistamos a

Dirt Buyer

"Creo que toda mi música nace, en parte, de intentar reconciliarme con algún trauma del pasado o del presente. "



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Dirt Buyer III’ representa un punto de inflexión en la trayectoria de Joe Sutkowski, quien transforma un periodo de crisis personal en un retrato sonoro de reconstrucción interior. Su creación responde al intento de ordenar el caos derivado de adicciones, vínculos afectivos deteriorados y conflictos familiares, componiendo desde la necesidad de comprender un entorno que se derrumba. Frente a esa inestabilidad, el artista adopta un método casi compulsivo de escritura, del que surge una secuencia de canciones que funcionan como fragmentos de un mismo proceso vital. Las piezas se organizan con una estructura más definida que en trabajos anteriores, buscando firmeza allí donde todo se desmoronaba, y el resultado encierra la paradoja de un orden que nace del descontrol.

El recorrido del álbum se abre con ‘Baseball’, imagen simbólica de los patrones heredados y del aprendizaje forzado, extendiéndose hacia el desencanto de ‘Betchu Won’t’, donde la reclusión y el deseo de contacto chocan de forma constante. Entre ambos extremos aparece ‘Bullshit Fuck’, estallido que canaliza frustraciones no resueltas, y ‘Halfway’, que describe el intento de mantenerse en equilibrio entre culpa y aceptación. El cierre con ‘When You Were a Kid’ vuelve a la niñez como espacio de reconocimiento, completando un ciclo de exposición y depuración. Las letras se sostienen sobre frases simples, casi coloquiales, que desarman cualquier artificio retórico y devuelven la palabra a su función esencial: comunicar lo que antes se evitaba decir.

En cada tema, el grunge se cruza con el folk y una pulsión de inmediatez que acentúa la tensión entre calma y desgarro. Sutkowski utiliza la distorsión como reflejo de su propio estado mental, dejando que las imperfecciones estructuren el sonido. Todo el conjunto transmite la sensación de un tránsito entre el aislamiento y la posibilidad de reconocerse a través de la creación. Aprovechando lo inminente de este lanzamiento, hemos tenido el placer de charlar con Joe.

En ‘Dirt Buyer III’ abres con una canción que parece ir sobre béisbol, pero suena más como una reflexión sobre crecer y entenderte a ti mismo. ¿Por qué quisiste empezar el disco con una imagen tan cotidiana?


La verdad es que nunca me he parado demasiado a pensar por qué lo hice. Simplemente me atraía la imagen del uniforme de béisbol, algo en ella me parecía evocador, y tomé la decisión sin darle muchas vueltas. O sea, sí, de pequeño formé parte del equipo de béisbol, aunque solo jugué hasta quinto de primaria o por ahí. Luego dejé de hacer deporte por completo cuando empecé el instituto y pasé varios años dando tumbos, un poco perdido, sin tener muy claro quién era ni qué quería ser.

 

Da la sensación de que el disco mira hacia la infancia y cómo se forman ciertos patrones. ¿Lo ves como un intento de reconciliarte con tu pasado o de poner en palabras cosas que antes no podías?


Creo que toda mi música nace, en parte, de intentar reconciliarme con algún trauma del pasado o del presente. La catarsis es muy importante para mí, y siempre estoy buscando mejorar y entenderme a un nivel más profundo.

El sonido de ‘Dirt Buyer III’ se siente más directo, más físico, pero también más emocional. ¿Fue una decisión consciente o simplemente reflejaba el momento en el que estabas?

En este disco enfoqué el proceso de una forma distinta a la de mis trabajos anteriores. Empezó como una colección de unas 24 o 25 canciones que reduje a 11. Normalmente suelo escribir temas específicos para un álbum y sé exactamente cuándo he terminado. No suelo escribir ni más ni menos de lo que necesito, pero esta vez simplemente seguí escribiendo hasta que sentí que tenía suficiente para darle forma a un disco. Creo que cada álbum representa una etapa concreta de mi vida que empieza y termina con él.

"La catarsis es muy importante para mí, y siempre estoy buscando mejorar y entenderme a un nivel más profundo."

En este disco trabajaste con Hayden Ticehurst y Chris Cubeta. ¿Qué aportaron ellos como colaboradores y cómo influyeron en el resultado final?


Entré al estudio a grabar este disco una o dos semanas después de que saliera ‘Dirt Buyer II’. Chris, Hayden y yo nos sentamos juntos, repasamos todas las canciones que les llevé y decidimos entre los tres cuáles encajaban mejor. Chris y Hayden son ingenieros y productores increíbles. Me siento muy cómodo con ellos, tanto como personas como colaboradores, así que todo fluyó muy fácil. Tienen grandes ideas y saben cómo llevarlas a cabo. Chris tuvo la idea de hacer un loop de cinta física para la batería en ‘Old as Sin’. Creo que tengo una foto de eso por ahí, intentaré encontrarla para incluirla.

En este álbum tu voz pasa con mucha naturalidad de la fragilidad a la fuerza bruta. ¿Eso surgió de forma espontánea o lo trabajaste de forma más deliberada?

Normalmente empiezo escribiendo la música y, cuando ya tengo una base sólida que me convence, decido cuál será la melodía. Me siento con calma y paso por lo que suelo llamar mi “archivo psíquico” de melodías; es como una especie de tragaperras mental, y la que aparece es la que termino usando. Es un proceso bastante intuitivo, casi instintivo, en el que confío completamente. Por eso, la forma en la que canto cada canción está totalmente determinada por ese primer impulso creativo, por lo que sale de manera natural en ese momento, sin pensarlo demasiado.

 

Se nota una sensación de urgencia creativa en todo el disco, como si las canciones te salieran sin filtro. ¿Fue un proceso rápido e impulsivo o hubo después una etapa de contención y pulido?


Algunas canciones llevan conmigo varios años, como una foto que te gusta y vas guardando cada vez que te mudas. Pero en general, sí, cuando escribo es un proceso rápido e impulsivo. Todo me sale de golpe cuando decido que es momento de crear algo. El refinamiento llegó en el estudio, durante la preproducción, creo. La mayoría de lo que escribí al principio es lo que se grabó, aunque hicimos algunos ajustes de arreglos aquí y allá.

Canciones como ‘Betchu Won’t’ o ‘Halfway’ muestran un lado mucho más vulnerable. ¿Sientes que este disco va más de mostrar fragilidad que de mostrar rabia?


Supongo que este disco es simplemente una colección de sentimientos que grabé, una especie de reflejo emocional de un momento concreto. No tengo una buena respuesta, sinceramente, y tampoco creo que la haya.

En temas como ‘Bullshit Fuck’ da la impresión de que dejas salir toda la rabia contenida. Cuando tocas una canción así en directo, ¿te resulta liberador o te lleva de vuelta al lugar del que salió?

El objetivo de tocar en directo siempre es la catarsis, así que sí, se siente de muchas maneras distintas: a veces es una experiencia liberadora, otras veces está llena de rabia o de pura intensidad. Intento mantenerlo siempre honesto, sin forzar nada, y dejar que cada canción me lleve justo a donde tenga que llevarme en ese momento.

"Creo que cada álbum representa una etapa concreta de mi vida que empieza y termina con él."

Tus canciones suelen debatirse entre la soledad y la necesidad de conexión. ¿Te resulta más fácil escribir cuando estás solo o cuando estás rodeado de gente?


Casi siempre he escrito solo, porque es como me sale de manera más natural. Claro que ayuda tener a gente cerca con quien contrastar ideas o comentar cosas, pero cuando estoy en las primeras fases de escribir prefiero hacerlo completamente por mi cuenta, sin distracciones, dejando que las ideas fluyan a su propio ritmo antes de compartirlas con nadie.

En ‘When You Were a Kid’ cierras con un tono más suave que acaba estallando. ¿Sientes que simboliza el final de un ciclo personal?


Sí, esa canción está al final a propósito porque me parecía el cierre más adecuado para el disco. Es una de esas canciones que he tenido guardada unos seis años y por fin ha encontrado su sitio. Encajaba perfectamente en este álbum y solo podía estar al final.

Tus letras parecen salir de un proceso muy introspectivo. ¿Cómo ha cambiado tu forma de escribir después de todo lo que has vivido y trabajado personalmente estos años?

Supongo que con el tiempo me he vuelto menos crítico conmigo mismo y tengo mucha más confianza al escribir letras. Ya no intento demostrar nada a nadie ni fingir que soy más listo de lo que realmente soy. No hace falta que sea poesía bonita o académica para que funcione; lo importante es que sea sincera. Aun así, tengo mi propio proceso y un conjunto de reglas personales que siempre intento seguir para mantener cierta coherencia en lo que hago.

 

Tu música siempre ha mezclado grunge, emo y folk. ¿Te identificas con esas etiquetas o simplemente las usas como vehículos para expresarte?


Solo intento escribir canciones que me parezcan guays y que realmente signifiquen algo para mí, que tengan un sentido personal. No busco ajustarme a un estilo concreto ni a expectativas externas.

Si piensas en tus comienzos con Dirt Buyer y en dónde estás ahora con ‘Dirt Buyer III’, ¿crees que ha cambiado tu forma de entender lo que es una canción? ¿Qué crees que buscas ahora que antes no te importaba?


Mi idea de lo que hace buena a una canción es más o menos la misma que cuando empecé a escribir para este proyecto. Ha crecido y evolucionado con el tiempo, y he mejorado a la hora de decidir lo que quiero. Aún estoy averiguando qué busco ahora mismo, y siendo sincero, no lo tengo del todo claro. Solo espero a que llegue otra ola.

"Mi idea de lo que hace buena a una canción es más o menos la misma que cuando empecé a escribir para este proyecto."

En todas nuestras entrevistas nos gusta que el artista deje una pregunta para la siguiente banda con la que hablaremos. ¿Cuál sería la tuya?


Cuando os sentáis a escribir una canción, ¿por dónde soléis empezar? ¿Qué notas o acordes os atraen más y cómo es el proceso? ¿Empezáis con una línea de bajo? ¿Con un ritmo?

Y por último, tengo una pregunta para ti de Devin Shaffer: ¿por qué empezaste a hacer música y eso sigue siendo lo que te impulsa a continuar?


Empecé a hacer música porque era lo único que tenía sentido. Pasaba mucho tiempo solo de pequeño y usaba la guitarra como una vía de escape y una forma de sentir que dominaba algo. No tenía a nadie que me diera consejos o me guiara, así que volqué todo mi ser en la música.

Tratando de escribir casi siempre sobre las cosas que me gustan.