Crónica

Yves Tumor

Nitsa

26/02/2022



Por -

En ciertas ocasiones, cuando los astros se desalinean, lograr ir a un concierto debería ser considerado un acto de valentía, una proeza, un absoluto gesto de amor incondicional hacía la música. Y es que después de todo este desaprender, un concierto a las 2:30h de la madrugada está entre ser algo que se te hace bola o una estrategia rarísima de una organización criminal para vaciar la pista.

Pero en esta vida hay que ir con todo, ser consecuente, y si has pasado meses diciendo que Jackie es una de las mejores canciones de 2021, arrastras tu culo aplastado por el capitalismo y te presentas en la Sala Apolo. El pasado viernes 25 de febrero, Yves Tumor retomó su gira Who could ask for anything more? en una de las sesiones Primavera Sound b2b Nitsa Club en Nou de la Rambla. Hasta aquí todo bien. Gira con banda. Glam Rock. El show estaba servido. ¿Aguantar despiertos hasta casi las 3 de la madrugada para ver un concierto descontextualizado del club? Pues ya no tan bien. Pero som-hi!

Esa noche en Apolo podían distinguirse dos grandes grupos humanos. Por un lado, teníamos a los niños-ricos-que-bajan-al-Paralel-de-forma-post-irónica-a-casi-bailar-electronica-y-meterse-hasta-los-caramelos-de-la-cabalgata-de-reyes dando vueltas esperando a despegar. Y, por otro lado, chavales-con-flequillo-de-colores-2006-soy-muy-complicado-no-lo-entenderias agarrados al escenario de la sala principal como si guardaran sitio para un concierto de One Direction año x. Agua y aceite. Nadie entendía a los otros, y todos parecían molestarse. Mientras que esta pintoresca escena se iba acercando, más porque se llenaba la sala que por comparar puntos de vista, los técnicos salieron a acabar de checkear los instrumentos. Lo cual desconcertó a los habituales de la electrónica, que lo más seguro ni sabían quién iba a salir. Y luego, ese público que solo quería ver un concierto tranquilito, en medio-fondo de sala. Una cerveza, un Redbull, o ¡un Malibú piña! -lo que fuera con tal de seguir en pie- y abrirte camino hacia las primeras filas entre sudores estupefacientes, para evitar las zonas más turbulentas.

Se apagan las luces, se desata la euforia -porque otra cosa no, pero la euforia compartida siempre a punto para estallar en Apolo- y las guitarras entran por todo lo alto. Yves Tumor se acerca al micro, sombrero, pelo azul y bermudas con botines, y entona el envolvente Hey, little Jackie… when you wake up… do you think of me? Ahí, a lo grande. Abriendo con LA canción de 2021. La mitad de la pista enloquece al encontrar que, por fin, están en el barco en el que debían estar. Quemar un cartucho así era arriesgado, pero nadie  piensa bajar la intensidad, y aún menos él.

Romanticist, Dream Palette, Gospel for a New Century y Medicine Burn. Venga, dale, otra. Toda la carne en el asador. El cielo de las mentes torturadas. La idea de estar viviendo algo que debería haber pasado en 2020 era evidente, y se sentía genial. Como si estuviéramos salvando las distancias entre líneas temporales.

En la pista los super-rich-kids-gominola iban desertando, y los palcos se iban llenando de vips y curiosos. Cuando llegó Crush Velvet ya nos tenía a todos. Y mientras bailabas y leías su camiseta con un DIY de Lick Me, sabías que cualquiera de las 4 primeras filas lo hubiera hecho. Claro. Empieza Kerosene! y evidentemente que sabes que lo harían. Es el hombre de las canciones de follar, pero realmente ¿malgastarías un tema tan bueno en un polvo mediocre? En mi humilde opinión, esa voz merece algo más de respeto.

Seguíamos solo para arriba, como si de un viaje colectivo se tratara. Camiseta fuera. Los pantalones rojos de vinilo del guitarrista cada vez brillaban más del sudor condensado del aire. Y el batería cada vez tenía un parecido más cercano a Joe Crepúsculo. Cuando la balada estridente ...And Loyalty Is a Nuisance Child empezó a sonar, ya era imposible escapar y no admitir que esos tíos tenían más energía rozando las cuatro de la madrugada, que tú después de un sueño reparador y un desayuno de campeones.

Un encore que nadie vio venir. Era de esperar, pero una gran parte del público -ya sabéis cual- necesitaba un bombo a negras urgentemente. Pero entonces, como si se tratara de un nuevo inicio de concierto: Secrecy Is Incredibly Important to the Both of Them. Más fuerte, más enérgica, más brillantemente decadente que nunca. El suelo de madera temblaba. Prueba irrefutable de que había sido un éxito. Cerraron dejando al público con ganas de más. Así que si preguntan si valió la pena aguantar despiertx después del suplicio llamado rueda del capitalismo, la respuesta es que sí hace falta, a la próxima, se va aunque sea entre semana.

Eva

Graduada en Comunicación Audiovisual sin haber hecho una película intimista de firma UPF. Movidas, música y miseria humana. No me toméis mucho enserio pero recordad beber agua.