El sábado pasado se celebró el concierto de Masego en Barcelona, en la sala Razzmatazz. Gracias a haber podido asistir a muchos conciertos a lo largo de mi vida, he conseguido hacer una deducción: Cuando te encuentras en frente de un público casi en su totalidad extranjero, significa que la persona que va a salir al escenario tiene cierta magnitud. Aún no tengo claro los motivos, pero supongo que es porque últimamente estamos tan saturados de buenos conciertos que nuestra economía no nos da para tanto.
Antes de acudir al concierto investigué a la telonera, una chica con una bonita voz que cantaba R&B. Esta era Mereba, que abrió la noche con un público sorprendentemente escaso a pesar de saber que la velada estaba sold out. Aunque pensándolo mejor, puede ser que la gente estuviera recargando fuerzas para el concierto principal o, simplemente, fumando en la entrada de la sala. Nunca lo sabré. La actuación de la telonera me gustó, aunque sentí que fue un show bastante corto.
Al terminar, pusieron temas que hicieron vibrar al público, como antiguos hits de los Black Eyed Peace y algunos de más recientes de Bad Bunny. No sé a quién se le tiene que agradecer ese momento, si al propio Masego o a algún técnico con buen gusto. Pero gracias. Cuando la música terminó, salió Masego junto a los músicos que le acompañaban interpretando Navajo. Tema que puede que conozcáis por un show de Colors de hace varios años. O quizás unos cuantos más, ya que con la pandemia he perdido la percepción del tiempo.
No sé cómo, apareció una avalancha de gente haciendo que el sold out mencionado anteriormente cobrara sentido. Ante el desconcierto inicial, me situé al final de la pista, a la parte de la sala dónde se encuentran los técnicos. La verdad es que allí es dónde todo se escucha mejor. Por ello, creo que no puedo resumir el concierto de Masego de mejor forma que describiéndoos los movimientos del técnico de luces. Olas con la cintura, golpes de cabeza, suspiros provocados por la velocidad, lipsync y empáticas sonrisas de satisfacción.
Después de varios solos con el saxo y malabares encima del escenario, empezó a sonar Silver Tongue Devil, marcando el inicio de algunos temas un poco más bailables con melodías jamaicanas. Durante esas canciones y sin darme cuenta, se puso una corona para interpretar lo que iban a ser sus últimos temas. Aunque también hubo un bis. ¿A que no adivináis de que canción se trata? Sí, así es. Tadow. Su hit. No quiero ni contaros como se puso la gente al escuchar el primer acorde.










