Desde Buenos Aires (Argentina), Piter Mazda y sus Políglotas invaden la urbe y el espacio con su disco debut Menos de lo Mismo, primer trabajo solista después de formar parte de Los Bonvivant. En su escucharlo no resulta difícil adentrarse en ruta sonora a través de la lúgubre voz de Pedro, que oscila entre el dark wave y el indie pop. El recorrido comienza con ‘Cautiverio’, la fusión entre los sintetizadores, los delays y las guitarras, nos invitan a recrear una atmosfera de ciencia ficción, en la cual los sonidos forman una melaza de suspenso y caos, hasta que suena la frase “no quiero estar en cautiverio”, sugiriendo un escape de los paisajes grises y monótonos para adentrarnos en un mundo abstracto y surrealista. El viaje sigue con ‘Seres del tiempo’ con el viene la calma luego de la tormenta, sin dejarnos escapar de su atmosfera cósmica. Suena a balada atemporal en la cual la voz oscura se tiñe de dulzura y misterio.
De vuelta el fuego en ‘Lucha libre’, parece que el vehículo en el que viajamos se incendia, quedando suspendidos en el aire mientras todo llega acompañado de una letra, que como bien presupone el título que da nombre a la canción, nos abre el corazón con frases y palabras de amor crudo sobre una vorágine sonora. Este es el perfecto preámbulo para caer de lleno en el pegadizo groove blusero de ‘Pensadores contemporáneos’. En la misma línea continúa el highlight del disco con ‘Grolsch’, un sentimiento que recuerda a Vulfpeck, y un sutil contraste entre la voz sombría de Piter y el groove alegremente oscuro logrado a través de con la batería de Guille Salort, y muy bien acompañado por el saxo de Sofía Hotz. Por su parte, de una forma más lenta ‘Mutantes’ se acerca danzando en la oscuridad y profundizando en el abismo de un diálogo sospechoso entre guitarra, voz, batería y bajo para culminar en una oda al infinito y la humanidad. Más de esta catarsis que poco a poco se va alcanzando, llega con ‘Ramsay’ y ‘Sobremesa (Aquello que entendimos de Karl Marx)’ donde los cometas finales parecen fusionarse perfectamente para dar fin a esta aventura por los rincones de la mente que dan lugar a imágenes, escenas y colores tan vivos y puros, como misteriosos y sombríos. Una forma perfecta de replantear problemáticas sociales, invitando a sumergirnos en una lírica sutilmente surrealista. Menos de lo mismo, más de lo absolutamente desconocido, así es Piter Mazda.
Artículo realizado por Lucas Yamul

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