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Escogemos nuestras cinco canciones favoritas de Lucrecia Dalt a propósito de su concierto en Madrid



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ESPECIAL · MADRID
11 junio 2026 · CentroCentro Cibeles
LUCREGIA DALT
cinco canciones para descender al subsuelo sonoro

El 11 de junio, el CentroCentro de Madrid abrirá sus puertas a una presencia que no se deja atrapar con facilidad. Lucrecia Dalt, nacida en Pereira en 1980, llega con sintetizadores modulares, cintas de casete manipuladas y una historia que pocos músicos pueden contar. Antes de grabar su primer disco, 'Acerca' (2005), esta mujer pasó dos años descendiendo a perforaciones geotécnicas. Veinte metros bajo tierra, con casco y libreta de campo, midiendo la resistencia de las rocas. Allí abajo aprendió que la materia se comporta como un animal impredecible: un estrato sólido puede ablandarse y tragarse una barrena. Esa lección de la tierra (la firmeza es una ilusión de corto plazo) se trasladó después a su música. Por eso sus piezas avanzan con calma engañosa, como un terreno que respira, y nunca terminan donde una canción debería terminar.
Ingeniera civil de la Universidad Nacional de Colombia, trabajó en geotecnia mientras pasaba las noches en una emisora comunitaria, la HKN, moviendo diales y grabando ruidos. Esa doble vida (subsuelo y aire) la acompañó hasta mudarse a Barcelona, luego a Berlín, y entregarse a un universo sonoro sin parangón. Sus siete discos trazan una línea que va de la electrónica hermética a una forma de cantar que susurra desde el fondo de una galería minera. Todo eso estallará en el escenario de CentroCentro. Para preparar esa cita, hemos escogido cinco canciones que funcionan como entradas a su territorio.

'Disuelta'
Disco 'No era sólida' · 2020
La primera pista del tercer álbum de estudio de Lucrecia Dalt introduce a Lia, una mujer que atraviesa transformaciones físicas mientras se desplaza por Colombia. 'Disuelta' trata la pérdida de los bordes. Un sintetizador genera una línea grave que se repite hasta marear, y la voz se fragmenta en capas que flotan a distintas alturas. El texto original dice: “Siento que estoy cerca de manantiales, piscinas, cascadas, estanques negros”. No hay melodía convencional sino una declinación de tonos que imita el movimiento de un líquido escurriéndose. Dalt grabó el sonido de un grifo goteando en su cocina de Berlín: ese goteo procesado es el esqueleto rítmico. Lo sólido se vuelve líquido, lo líquido aire, y la escucha se queda suspendida donde las paredes ya no importan.

'Tar'
Disco 'Anticlines' · 2018
'Anticlines' toma su nombre de los pliegues convexos de las capas rocosas. 'Tar' (alquitrán) explora la unión pegajosa entre el aparato respiratorio y los minerales del suelo. Dalt construye esta pieza con Clavia Nord Modular y Moogerfooger MuRF, modulando la voz hasta una frecuencia casi inaudible. El verso central en inglés: “You breathe in tar and call it morning” (“Inhalas alquitrán y lo llamas mañana”). No juzga esa confusión; la presenta como un hecho geológico más, del mismo orden que la presión de una falla. Los sintetizadores avanzan con lentitud de magma, y la percusión suena como un golpe seco contra la roca. Escuchar 'Tar' es aceptar que los pulmones y la tierra comparten la misma textura pegajosa.

'Edge'
Disco 'Anticlines' · 2018
También de 'Anticlines', 'Edge' toma prestada una leyenda amazónica: la del Boraro, un monstruo que succiona vísceras e infla los cuerpos hasta convertirlos en globos a la deriva. La canción no relata el mito con crudeza, sino que extrae su ritmo hipnótico. Un patrón de bajo se repite casi cinco minutos, y la voz se mantiene en registro grave, como leyendo un informe de laboratorio. La letra incluye: “The edge of the cliff is where I plant my feet” (“El borde del acantilado es donde planto mis pies”). Convierte el peligro en una posición habitable. La artista no retrocede ante el vacío; coloca sus pies justo en la línea de fractura. La música permanece en ese umbral, y esa quietud resulta más perturbadora que cualquier estruendo.

'cosa rara'
Disco 'A Danger to Ourselves' · 2025 · con David Sylvian
El álbum más reciente de Lucrecia Dalt (2025) abrió con este primer sencillo, una colaboración con David Sylvian, antiguo líder de Japan. Nació de un intercambio de archivos entre Berlín y New Hampshire: él envió guitarras tratadas con efectos de cinta; ella añadió una base rítmica de influencia africana, polirritmos que chocan y se reajustan. La voz de Dalt se entrelaza con la de Sylvian en un diálogo de ecos. Una de las frases: “What we call strange is only what we forgot” (“Lo que llamamos extraño es solo aquello que olvidamos”). 'cosa rara' despliega una belleza que no busca conmover sino instalarse en la cabeza como una frase que se repite hasta volverse natural. La rareza, para Lucrecia Dalt, no es excepción sino la regla.

'no death no danger'
Disco 'A Danger to Ourselves' · 2025
El cierre de esta selección condensa una idea que recorre toda su carrera: la muerte carece de entidad si no existe el miedo a perder algo. Inspirada en un principio budista, la pieza se apoya en pocas notas de bajo sintetizado, una respiración procesada que entra y sale como fuelle metálico, y la voz cantando: “If no fear, then no death, then no danger”. Dalt trabajó esta pista con el percusionista Alex Lázaro, construyendo una base rítmica que avanza con la seguridad de quien conoce cada piedra. No hay subidas ni bajas dramáticas; se mantiene como un altiplano sonoro donde el miedo deja de tener razón de ser. Al negar el peligro, Lucrecia Dalt no promete un lugar seguro, sino uno donde la seguridad ya no importa.

El 11 de junio, Lucrecia Dalt ocupará el escenario de CentroCentro con esa caja de herramientas pulida durante veinte años: sintetizadores modulares, pedales de efectos, una voz que sabe volverse susurro o grava. No acudiremos a descifrar un enigma, sino a sentir cómo la música imita la lentitud de un pliegue montañoso o la caída vertical de un socavón. Cada canción funciona como un estrato: se apoya en la anterior, la deforma y la empuja hacia un lugar inesperado. Por eso su concierto en Madrid no es un simple recital. Es una invitación a bajar veinte metros bajo tierra, sentir la humedad en la nuca y descubrir que, allí abajo, el silencio también tiene una textura. Lucrecia Dalt no construye refugios. Construye derrumbes programados, y la belleza está en verlos caer en cámara lenta.

'Disuelta' contiene la pérdida de los bordes. 'Tar' contiene el alquitrán como mañana. 'Edge' contiene el vértigo habitable. 'cosa rara' contiene la rareza como origen. 'no death no danger' contiene la quietud donde el miedo se disuelve. Lucrecia Dalt desplegará estas capas una a una en la terraza del Cibeles. La cita del 11 de junio promete esa corriente que arrastra sin estrépito. Quien asista saldrá con una grieta vertical en la percepción. Y esa grieta, bien mirada, es una forma de plenitud sismográfica.

✦ LUCREGIA DALT ✦
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