Entrevistamos a

Pablo Prisma y Las Pirámides

"Casi siempre me sale escribir con palabras puras, inmensas, elementales, en las que cada uno pueda proyectar su propia idea. Y el vocabulario de la naturaleza es perfecto en ese sentido: es poderosísimo y primordial, pero está totalmente abierto a la interpretación. "

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Pablo Prisma y Las Pirámides están de regreso con otro de esos trabajos de arrebatadora e inmediata belleza, demostrándonos como sus canciones siempre se enredan en estampas profundamente evocadoras. A lo largo de este Pensamiento Gigante editado por Caballito Records, nos encontramos ante una obra que muestra la gran versatilidad del músico a la hora de transitar por terrenos tan diversos como el pop de cámara o el efecto más ensoñador del Lo-Fi, entendiéndolo como una actitud en lugar de un sonido. A pesar de transitar por territorios que nos llevan hasta escenarios naturales exuberantes, sentimientos desbordantes y el hormigueo propio de las aventuras más excitantes, todas estas canciones al final se encuentran íntimamente ligadas por la forma de lograr un sonido totalmente envolvente y entusiasmante donde los casiotones llevan la voz cantante. Por el camino, Pablo y compañía aprovechan para remitirnos ante reflexiones sobre el pasado pero que se ciernen también sobre el horizonte con cierto brillo en los ojos. De este modo canciones como ‘Escapar de la Cabeza-Araña’ u ‘Hogar Hoguera’ nos dejan ante esos momentos de mirar hacia nuestro interior y ser conscientes de como el camino andado nos ha dejado momentos, rincones y personas muy bonitas en nuestra vida. Aprovechando el torbellino de emociones que nos ha causado el disco de Pablo, le preguntamos por todas las novedades encerradas en él a la par de episodios pasados de su trayectoria.

La sensación general que desprende la escucha de este trabajo es la de un sonido más preciosista, onírico y por decirlo de alguna forma más grandilocuente, siendo quizás más evidente en canciones como ‘Salir del Bosque, Entrar en el Agua’ o ‘Vuelve a la Colmena’. ¿Crees que en esta ocasión fuiste buscando que las canciones sonasen de una forma más plena y que se pudiesen recrear en los detalles que encierran?

Para nuestro anterior disco, Grandes Felinos Fantasma, y ya desde el propio inicio de Las Pirámides como proyecto, mi idea era ceñirme exclusivamente a los casiotones. Quería demostrarme a mí mismo que incluso con instrumentos increíblemente humildes y poco sofisticados podía construirse una sonoridad que fuera sugerente, misteriosa y “completa”. Al comenzar a grabar Pensamiento Gigante, sin embargo, decidí romper con esta regla: tenía un par de canciones nuevas con guitarra y ukelele, después de mucho tiempo sin componer con otros instrumentos que no fueran el teclado, y además estaba un poco cansado de la monotonía de los casiotones, sobre todo de su falta de dinámica. Me encanta su sonido, pero una vez que pulsas un acorde, este ya no varía, se convierte en un bloque de sonido.

Tampoco puedes variar la intensidad tocando más fuerte o más flojo, por lo que, o eres un virtuoso (y no es el caso), o tienes que jugar sobre todo con drones y planteamientos más envolventes y psicodélicos. Así que, aunque en este disco los casiotones siguen siendo la base de todo, y aunque me continúa encantando lanzar drones que sobrevuelen las canciones, quise jugar más con instrumentos acústicos que me permitieran mayor dinámica y que dieran acentos más variados a las canciones: guitarras, harmonio, viola, piano…. Además, este es el disco en el que he dedicado más tiempo a las mezclas, a perfilar el sonido y a que se entendieran mejor todos esos detalles y capas que mencionas. Primero porque he grabado y mezclado todo yo solo, y luego porque con el confinamiento (como supongo que le ha pasado a otra gente) tuve más tiempo para poder dedicarle al disco.

 

En este disco también hay involucradas bastantes personas como Damián Peña, Hugo Sierra o Juan Cabeza. ¿Desde un primer momento tuviste claro que en este disco querías contar con más recursos e involucrar a más gente con la que hacer crecer los temas?

Todos los que mencionas son, ante todo, amigos míos, que es lo que siempre me ha llevado a colaborar con otra gente. He recurrido a ellos para que tocaran cosas que yo no puedo tocar, o al menos no tan bien como ellos: Damián es violista y además toca la trompeta, Juan es profesor de piano, y Hugo, con quien ya toqué en Prisma en Llamas, tiene un gusto exquisito con la guitarra. Aparte, Ana (Bicicross) ha vuelto a tocar en Las Pirámides y creo que tener otra vez el contrapunto de una voz femenina enriquece los juegos vocales y las melodías.

Quizás la forma en la que desarrollas la parte sintética de los temas me recuerda más que nunca a los Magnetic Fields, sobre todo en esa forma tan juguetona en la que aparecen los teclados en temas como ‘Escapar de la cabeza-araña’. ¿Para ti la forma de construir los temas de los Magnetic Fields siempre ha sido una fuente de inspiración?

A partir del I (que me decepcionó bastante en su momento) me he desconectado totalmente de la música de Stephin Merritt, pero todos sus discos hasta ahí me parecen obras maestras absolutas. Sigo escuchando regularmente Holiday, Get Lost y 69 Love Songs – deben ser de los discos que más he oído en mi vida – y el sonido que tenían en esa época, sobre todo en cómo trataban los teclados y los sintes y en el tipo de melodías tan emocionantes que encontraban, ha sido efectivamente una influencia clave para mí, tanto en Las Pirámides como en proyectos anteriores. En este disco, de todas formas, no quería quedarme solo limitado a ese sonido y ha habido muchas otras cosas que venía escuchando últimamente, desde Vainica Doble, Aries o Caliza hasta Arthur Russell, Nico y Richard Dawson, que me han servido de inspiración para ir definiendo las diferentes canciones.

"Desde el propio inicio de Las Pirámides como proyecto, mi idea era ceñirme exclusivamente a los casiotones. Quería demostrarme a mí mismo que incluso con instrumentos increíblemente humildes y poco sofisticados podía construirse una sonoridad que fuera sugerente, misteriosa y “completa”."

En el anterior Grandes Felinos Fantasma y sobre todo en este nuevo trabajo, siempre has mostrado unas historias muy marcadas por los elementos de la naturaleza y toda la vida que se da en ella. ¿Crees que todo lo que ocurre en la naturaleza suscita en ti imágenes muy poderosas que acabas plasmando en tus temas?

Casi siempre me sale escribir con palabras puras, inmensas, elementales, en las que cada uno pueda proyectar su propia idea. Y el vocabulario de la naturaleza es perfecto en ese sentido: es poderosísimo y primordial, pero está totalmente abierto a la interpretación. Y además las palabras suelen ser cortas, contundentes y buenas para rimar.

Tal como lo veo ahora, Grandes Felinos Fantasma es un disco animal, más arisco e imprevisible, mientras que Pensamiento Gigante (que además del significado directo que tiene, es el nombre de una flor) es un disco vegetal – un disco que florece, más lleno de color, más primaveral. Puede entonces que al próximo disco, siguiendo esa lógica, le toque ser un disco mineral.

Relacionado con las estampas que pueblan tus temas, siempre aparecen un montón de simbolismos que se mueven entre lo fantástico y acaban en un plano más personal, como bien se muestra en ‘Backstreet Voice’ hablando de la serpiente y luego saltando a ese enfático “quiero crecer, quiero perder el miedo”. ¿Sientes que tu música se mueve bastante entre estos dos planos?

Creo que lo que dices tiene que ver con que no uso apenas metáforas. Las imágenes que hay en mis canciones casi nunca son símbolos de ninguna otra cosa – son lo que son: una imagen, una percepción, un fogonazo. Y creo que por eso pueden leerse en planos muy diferentes, desde lo más personal hasta lo absolutamente abstracto. Dicho esto, es cierto que en este disco he vuelto a usar la palabra “yo” después de mucho tiempo evitando por todos los medios escribir en primera persona. Puede que por eso se hayan transparentado emociones (miedos, esperanzas, ansiedades) que en discos y proyectos anteriores quizá aparecían de forma más críptica.

"Grandes Felinos Fantasma es un disco animal, más arisco e imprevisible, mientras que Pensamiento Gigante (que además del significado directo que tiene, es el nombre de una flor) es un disco vegetal – un disco que florece, más lleno de color, más primaveral."

‘Hogar Hoguera’ es una de las canciones más recogidas y cálidas del disco, incorporando unas cuerdas que ayudan a crear ese efecto. ¿Con este tema fuiste buscando dar más rienda suelta a un apartado más nostálgico que apela a un lugar más físico y real?

‘Hogar Hoguera’ comenzó solamente con el piano, pero dio un cambio cuando probé a incorporar de fondo, para darle más ambientación, fragmentos de unas grabaciones que le hice a mi abuela poco antes de su muerte y unos cuantos sonidos abstractos que grabé en esa misma época en su casa, ya vacía, y en su jardín. Y de repente, lo que había empezado como una evocación mucho más abstracta del vínculo ambivalente que tenemos con la noción de hogar – un lugar que nos acoge, al que pertenecemos, pero que al mismo tiempo nos pone límites, nos constriñe – se convirtió en algo totalmente concreto para mí: la hoguera se transmutó en la higuera bajo la que tanto tiempo pasé cuando era niño, y la nostalgia se me hizo absolutamente tangible. Los arreglos fantasmales de viola que metió Damián acabaron de completar esa evocación.

Sin lugar a dudas ‘Los Niños Perdidos’ es un tema que resulta más diferente a los demás, siendo mucho más desnudo y emotivo. ¿Quisiste reflejar una historia concreta o realizar algún tipo de homenaje con esta canción?

Escribí ‘Los Niños Perdidos’ de un tirón – algo que casi nunca me pasa – pero dudé hasta el final sobre si incluirla en el disco. Efectivamente es muy diferente al resto de canciones, no solo por la instrumentación sino por el tono y la forma de escritura, mucho más directa y desnuda, como dices. Y no sabía si encajaría en el disco, ni estaba seguro de si me apetecía compartir estos recuerdos. Porque sí, la canción se refiere a personas concretas a las que hace muchísimo que no veo, fantasmas de la memoria y de la infancia. Finalmente me pareció que la canción servía para aportar otra perspectiva al disco y para mostrar otra faceta diferente de mi música. Disfruté aparte mucho haciendo el vídeo de la canción, modelando figuras monstruosas de plastilina, grabándolas en lugares un poco incongruentes, y haciendo luego que mis hijos las destruyeran. En cierta forma fue una suerte de ceremonia vudú, de exorcismo del pasado.

‘Flor de Nieve’ es una adaptación del ‘High on a rocky ledge’ de Moondog. ¿Desde un primer momento sentiste que esta canción encajaba muy bien dentro del disco?

En el LP anterior ya había un par de versiones (en ese caso, de Incredible String Band y Woo), y en principio para este disco no quería meter ninguna más. Pero preparé esta adaptación de Moondog, cogida de uno de sus discos que más me gustan, H’art Songs, para un concierto que dimos con Gúdar hace un año en Madrid. Allí la toque sin amplificar, fuera de micro, y a la gente le gustó y yo me quedé muy contento de cómo salió. Además, la lógica más narrativa de la canción – un cuento fantástico sobre la reencarnación y el amor imposible entre una persona y una flor – encajaba como un guante con el resto de temáticas del disco. Y la música de Moondog es aún demasiado poco conocida para lo maravillosa que es, así que finalmente me pareció perfecto incluirla.

La portada del trabajo engloba una bonita combinación de elementos que aparecen a lo largo del disco. ¿Le diste alguna instrucción a Ajo Galván para llevarla a cabo o surgió de la forma más libre posible?

Yo tenía elegidas unas láminas de un libro fascinante, el Codex Seraphinianus, que me gustaban muchísimo y me parecían evocadoras, y se las pasé a Ajo para que se inspirara en ellas. Ajo solamente se quedó con la estructura en cuatro partes que organiza la portada y buscó formas de ilustrar fragmentos de las canciones o imágenes que aparecen a lo largo del disco. Creo que visualmente el vinilo ha quedado precioso y que – además del juego tipo jeroglífico para captar las diferentes referencias – sus dibujos establecen un tono que ilustra perfectamente la música.

"En este disco he vuelto a usar la palabra “yo” después de mucho tiempo evitando por todos los medios escribir en primera persona. Puede que por eso se hayan transparentado emociones (miedos, esperanzas, ansiedades) que en discos y proyectos anteriores quizá aparecían de forma más críptica."

Después de llevar muchos años tocando juntos, tanto en este proyecto como en otros del estilo a Bicicross, pusiste un tweet donde decías que Javi había dejado la banda una vez se grabó este nuevo disco. ¿Crees que esto supondrá grandes cambios de cara al futuro del grupo tanto en directo como en el estudio?

Javi ha sido la persona con la que más tiempo he pasado tocando a lo largo de mi vida y, cuando en mitad de la grabación del disco decidió que dejaba Las Pirámides, me dio muchísima pena. Los pocos conciertos que he dado desde entonces los he hecho yo solo, lo cual es una experiencia extraña, aunque curiosamente liberadora. Pero tampoco quiero seguir tocando siempre así. Yo concibo Las Pirámides como un grupo, así que mi idea es juntarnos Ana, yo y otro par de amigos para poder tocar una gama más grande de instrumentos, de forma que podamos reflejar los diferentes matices de las canciones nuevas sin tener que recurrir a muchas grabaciones o sampleados. Lo que ocurre es que, ahora, con la situación en la que nos encontramos, es más difícil ensayar, y también me parece un poco absurdo forzar el hecho de tocar en directo. Espero que para primavera o así el contexto se haya normalizado un poco y podamos presentar el disco con este nuevo grupo.

Observando tu trayectoria, con proyectos tan diversos como Smoking Room o Ensaladilla Rusa, ¿sientes que con Pablo Prisma y Las Pirámides has alcanzado definitivamente la estabilidad en la forma de trabajar y poder sacar adelante un proyecto musical?

Los cambios de grupo, que es verdad que han sido constantes para mí (ningún proyecto ha durado más de 3 ó 4 años como máximo), no tenían tanto que ver con que sintiera que un proyecto se agotara de por sí, sino casi siempre con cambios vitales: alguien del grupo se iba a vivir a otro lado, nuestra amistad se enfriaba, tener hijos, etc. Y también con una ansiedad que durante mucho tiempo me ha generado la idea de quedarme estancado en un único estilo y un único instrumento: he necesitado cambiar de instrumento para no repetir una y otra vez los mismos manierismos al componer, para que mis manos no se quedaran osificadas en determinados acordes o posiciones. Y eso se ha reflejado casi siempre en imaginar un nuevo proyecto. Ahora con Las Pirámides, y presentándome bajo mi propio nombre, es cierto que esto me preocupa menos. Percibo que ahora me doy a mí mismo más espacio para poder desarrollar el proyecto en la dirección que la propia música vaya pidiendo. Pero desde luego que no descarto en el futuro cambiar otra vez de nombre. Pensar nombres para un grupo nuevo, imaginar un nuevo estilo, incorporar instrumentos que nunca has tocado… ¡son de las cosas más divertidas de hacer música!

 

Preparando esta entrevista he estado escuchando de nuevo las canciones que grabaste con Smoking Room y siento que con el paso de los años no han perdido la magia en todo lo relativo a capturar cosas cotidianas de una forma muy pura y emocionante. ¿Desde dentro sientes que han envejecido bien estas canciones y que forman parte de un período muy especial de tu vida?

¡Muchas gracias por lo que dices de Smoking Room! A mí me sigue encantando todo lo que hicimos y la espontaneidad que teníamos entonces. También me resulta muy emocionante que haya gente que se siga acordando de un grupo que funcionó solo como una diversión entre amigos, que nunca tocó en directo y que en su momento solo le pasó copias de lo que grabábamos a nuestros amigos más próximos. La responsabilidad de que la música de Smoking Room no se quedará en un cajón es de Jose, uno de mis mejores amigos y un músico increíble bajo el nombre de Atomizador, que años después de que el grupo se hubiera acabado lo reeditó en su sello Afeite al Perro. Ahora hay un proyecto para reeditarlo de nuevo, pero todavía no puedo explicar mucho de ello. A ver si durante el próximo año podemos dar noticias al respecto.

A principios de año publicaste en Bandcamp un EP con unas cuantas canciones inéditas y un par de versiones bajo el título de Canciones Perdidas. ¿En ningún momento pensaste que alguno de estos temas pudiese encajar en alguno de tus trabajos?

Son canciones que se habían quedado colgadas y que tampoco me parecía que tuvieran la suficiente entidad para integrarse en un disco “normal”. Y casi todas son instrumentales o versiones. Pero me pareció bien poder colgarlas en Bandcamp por si alguien las quiere escuchar. En particular la versión de Aventuras de Kirlian, que apareció en el disco tributo que sacó Discos de Kirlian, me sigue gustando mucho como quedó.

"Concibo Las Pirámides como un grupo, así que mi idea es juntarnos Ana, yo y otro par de amigos para poder tocar una gama más grande de instrumentos, de forma que podamos reflejar los diferentes matices de las canciones nuevas sin tener que recurrir a muchas grabaciones o sampleados."

En 2015 publicaste Domesticidad, un disco donde los temas fueron dedicados a tus hijos y parten de temáticas relacionadas con su infancia. ¿Crees que quizás el tener unas temáticas más cerradas y centradas en tus hijos hizo que el proceso de composición de los temas te resultase más sencillo o más bien sucedió al contrario?

Las canciones de Domesticidad se fueron componiendo de forma bastante espontánea, sobre todo en los primeros meses de vida de mis hijos, en los que les tocaba el ukelele para dormirlos, calmarlos o divertirlos. Y claro, en ese momento vital la temática no podía ser otra. Para mí eran canciones privadas – las iba grabando en casa, pero no tenía previsto en absoluto que salieran a la luz, y de hecho me daba hasta vergüenza enseñarlas. Pero varios amigos me insistieron para que las sacara, y al final salieron en una pequeña edición en cassette. Hay algunas personas que me han dicho que es lo que más les gusta de todo lo que he hecho – yo sigo viéndolo esencialmente como algo dirigido a mis hijos, como un regalo para ellos y una forma de dejar inscritos sus primeros años, aquellos que ya no recordamos de adultos. Lo que me resulta quizá más significativo es que fue la primera grabación en la que usé el nombre de Pablo Prisma y en la que me exponía personalmente. Así que cabe pensar que todo lo que hago ahora tiene su origen ahí.

En todas nuestras entrevistas nos gusta que nos dejéis una pregunta para la siguiente banda a entrevistar. ¿Cuál es la tuya?

¿Cuál es el lugar más extraño donde has dado un concierto o donde ha sonado tu música?

Del mismo modo tenemos una para ti a cargo de Camila Fuchs, dice así: ¿cuál crees que es la diferencia entre compartir algo que crea energías positivas y compartir algo que crea energías más oscuras?

No estoy tan seguro de que se pueda marcar tan nítidamente esa línea entre lo negativo y lo positivo. He tenido experiencias muy liberadoras emocionalmente escuchando o tocando música "negativa", como puede ser el punk, el noise o la música industrial, y canciones supuestamente felices y positivas que se escuchan en el mainstream despiertan en mí sentimientos muy oscuros. Creo, de hecho, que lo más interesante para crear es probablemente buscar campos emocionales donde la frontera entre lo luminoso y lo oscuro se desdibuja. Mi impresión es que, si uno es sincero/a en lo que escribe, siempre va a transmitir una mezcla compleja de sentimientos, y que está más bien en la mano de quien recibe esa música situarlos de un lado o de otro.

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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