Crónica

Vodafone Paredes de Coura 2019

Viernes

16/08/2019

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Atravesando el ecuador del festival, la jornada del viernes volvió a resultar de lo más completa, contando con un conjunto de cabezas de cartel más atípico que lograron complementarse y ofrecernos momentos bastante imborrables en la memoria colectiva de nuestro paso por el festival. Una vez más arrancamos el día con las Vodafone Music Sessions, llegando el turno de unos Capitão Fausto a los que la celebración de su multitudinario concierto la noche anterior parece que les seguía durando. De hecho, la voz de Tomás Wallenstein denotaba algún que otro exceso de la euforia vivida en las últimas horas.

El lugar escogido para la celebración de este concierto resultó de lo más especial, ya que fue en el Santuário de Nossa Senhora do Livramento, lugar en el que se inspiraron para componer su tema ‘Célebre Batalha de Formariz’ contenido en su segundo LP Pesar o Sol. Detallando las anécdotas de cómo veranos atrás había surgido la canción en ese mismo lugar rodeados de amigos que estaban presentes en el concierto, los portugueses nos dejaron con un directo muy diferente al ofrecido la noche anterior, contando con la participación del público para confeccionar el setlist. Así fue como el público demandó temas menos habituales en sus directo como ‘Tem de Ser’ o ‘Alvalade chama por mim’ dejándonos a todos con un sentimiento de gratitud impagable.

Con no mucho tiempo para poder descansar antes de entrar al recinto, el primer directo que no nos perdimos fue el de First Breath After Coma. El giro manifestado en su más reciente trabajo NU hacia terrenos y ritmos incluso R&B dentro de su post rock en directo se manifiesta de una forma más clara. Su directo en la soleada tarde  nos dejó con un conjunto de sensaciones de lo más agradables, jugando con ciertos atisbos de oscuridad muy premeditada capaces de emerger de una forma incluso épica como bien demostraron en ‘Change’. A través de canciones muy bien medidas, donde las voces en falsete resultaban de lo más ligeras pero entregadas a la causa de lograr estampas de lo más evasivas, la banda de Leiria demostró su enorme crecimiento respecto al directo que ofrecieron hace dos ediciones. Por todo ello el nuevo rumbo en su carrera ha resultado de lo más acertado.

Continuando dentro del espectro de bandas que saben muy bien como reflejar un sonido elegante y con juegos de claroscuros en sus composiciones, Balthazar supusieron la continuación perfecta. Los belgas también congregaron a muchos fieles y ofrecieron un directo de lo más entretenido con el que dar tanto rienda suelta a la parte más solemne de sus composiciones como aquella otra en la que son capaces de incidir en un lo intenso y extrañamente adictivo. Buen ejemplo nos lo encontramos con interpretaciones como ‘Grapefruit’ o ‘Entertainment’, alternando el protagonismo vocal entre sus miembros y provocando momentos de auténtico delirio gracias al poder de unas cuerdas de lo más barrocas. Todo un ejercicio de garra con el que demostrar como su música contiene múltiples rincones por explorar.

La jornada siguió de una forma bien diferente gracias a Jonathan Wilson. El norteamericano llegó acompañado por su banda al completo con un repaso bastante equilibrado a todo lo que ha dado de sí su carrera en solitario hasta el momento. En el concierto con estética más hippie de todo el festival nos encontramos con la cara más ambiental y reposada bajo el sol californiano, sintiendo como su vertiente más relacionada con la canción americana más clásica no tuvo todo el protagonismo que quizás cabía esperar. A través de canciones con largas introducciones instrumentales y proyecciones extraídas del mundo animado creado con motivo de su último trabajo Rare Birds, fue capaz de crear un estado perfecto, cercano a lo alucinógeno pero reposado, demostrando el fondo de armario de su discografía. Desde el estribillo impulsivo de ‘Dear Friend’ hasta la altamente rítmica ‘Loving You’, todo ello pasando por alto el toque más árido de sus temas. Un directo muy completo que más de uno lo incluyó entre lo más destacado del festival.

Corriendo prácticamente de un escenario a otro, en el palco Vodafone FM tenía lugar uno de los debuts más esperados de esta edición como fue el de los británicos Black Midi. El gran hype de la temporada en torno a los sonidos math rock más extremos no defraudó en Paredes, saltando todo por los aires desde el primer momento. La banda en directo transmite una total sensación de imprevisibilidad, alcanzando momentos de lo más contundentes y poseídos. A lo largo del directo reflejaron como son capaces de transitar de los sonidos industriales al art punk más afilado, todo ello con una puesta en escena que sin resultar espectacular contiene un punto carismático y desatado. Resulta realmente fascinante comprobar como todo acaba encajando a la perfección aunque parezca que cada uno vaya a lo suyo, logrando que los muros de sonido más frenéticos se entrelacen con punteos ejecutados desde lo más impulsivo. Solo así logran que la intensidad no provoque que la máquina descarrile y se pierda todo en la confusión.

Después de los británicos llegó el turno del que seguramente fue el concierto más destacado de todo el festival. Deerhunter regresaban al festival muchos años después dispuestos a dejar una vez más huella, encontrando todas las condiciones perfectas para desarrollar un directo de múltiples fases, todas ellas de lo más atractivas. Arrancando con ‘Cover Me (Slowly)’ dejaron claras sus intenciones a la hora de aunar sus guitarras con un punto adormilado y placentero junto al efecto de la voz de Bradford Cox siempre tratando de no romper lo atmosférico y entregado de sus temas. Sorprendiendo al personal mostrando su admiración por músicos portugueses experimentales como Rafael Toral, Nuno Canavarro o Dos Street Kids, el espigado músico se metió al público en el bolsillo a la par de mostrar su agradecimiento por la armonía existente en el directo. Con el correspondiente repaso a su más reciente Why Hasn´t Everything Already Disappeared?, no faltaron los momentos de emociones desbordantes como ‘Revival’, ‘Desire Lines’ o una ‘Coronado’ que tal y como confirmó Bradford nunca la habían tocado en Portugal.  Características que convirtieron al directo en algo único y que dejaron claro como Deerhunter son unas de las bandas rock más importantes en estas última década.

Con el debido descanso preciso después del cúmulo de emociones surgido en el concierto de Deerhunter, nos preparamos para afrontar otro directo cargado de enorme belleza y sonido de lo más grandilocuente como fue el de Spiritualized. En esta ocasión sí que tuvimos la sensación de que todas las piezas funcionaron en la plagada banda de Jason Pierce, aportando momentos totalmente atronadores en relación a su característica faceta góspel que recorre sus temas. Dejando que las canciones hiciesen su papel con uno de los mejores juegos de luces que recordamos últimamente en el festival, clásicos como ‘Come Together’ o ‘Soul on Fire’ no se hicieron esperar, ofreciendo un auténtico vendaval de guitarras que coronaban los interludios entre las estrofas vocales cíclicas de Jason Pierce. También fue de lo más destacado la recta final del concierto donde tras un pequeño respiro gracias a fragmentos como el inicio de ‘The Morning After’, llegó una magistral interpretación de ‘Sail on Through’ donde pudimos comprobar el trasfondo de contención que también reside en sus composiciones. Un directo con sabor a despedida definitiva del proyecto que esperemos que no se llegue a cumplir.

Entrando en la recta final de la noche, Father John Misty cubría la cuota de cabeza de cartel, algo que sin lugar a dudas generaba verdadero recelo. Lo cierto es que el hecho de que el personaje creado por Joshua Tillman haya devorado al propio artista no ayudó mucho en el directo, ya que una vez comprobado el carácter exagerado e histriónico del músico todo se fue disolviendo en la anécdota. Con un sonido mucho más plano que todo lo que había transitado por el escenario principal a lo largo de la tarde, el setlist sí que ayudó para lograr que estuviésemos al menos metidos en el concierto. Sin lograr ceñirse de lleno a su último God’s Favorite Customer, el repaso a través de las diferentes etapas de su carrera resultó muy equilibrado, aunque nos quedamos en todo momento con la sensación de que el cuerpo pedía algo muy diferente a esas horas. Por todo ello, sus hechuras de mesías de canciones de amor fueron insuficientes para lograr el efecto esperado.

Noé R. Rivas

Joven teleco que escribe sobre grupos guays. Woods y Jeremy Jay me molan mucho.

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